Billy Bragg: El auténtico héroe de la clase trabajadora

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El otoño ha dejado en la remesa de lanzamientos el nuevo trabajo del cantante británico, Billy Bragg, tres años después de su anterior álbum, Tooth & Nail. El nuevo disco Shine a Light: Field Recordings From The Great American Railroad es el undécimo de su carrera y ha sido grabado junto con el cantante de folk Joe Henry, en varias localizaciones entre el viaje en tren de Chicago a Los Ángeles.

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Se trata de una compilación de temas con el ferrocarril como protagonista, sirviéndole de excusa a Billy Bragg para grabar canciones de algunos de sus héroes como Woody Guthrie con su Hobo’s Lullaby y Leadbelly y su Midnight Special. Demuestra lo alejado que ha estado siempre su trayectoria de hacer música amoldada a las listas de éxito.

Y es que hablar de Billy Bragg, es hacerlo de un caso de lo más peculiar en el mundo del rock, donde el compromiso político de los artistas, rara vez va más allá de la pose en los inicios o algo impostado, que el paso de los años descubre lleno de contradicciones. Nacido un 20 de diciembre de 1957 en la localidad obrera de Barking (Essex), vivió desde el principio rodeado de todos aquellos aspectos que configuran las comunidades obreras británicas, desde la militancia política en la izquierda, la solidaridad de clase y la organización en los sindicatos.

Ese origen obrero y su pertenencia a la generación punk, influyen en unas composiciones que desde un principio rezuman inconformismo, rebeldía punk y la palabra socialismo, que aparece transversalmente en toda su obra. Sus primeros discos, Life’s a Riot with Spy vs. Spy, Brewing up with Billy Bragg ,acompañado exclusivamente de su guitarra eléctrica y con unas letras tan afiladas como su música, van dejando retazos de lo que será su carrera, relatando episodios de la vida cotidiana obrera, crítico respecto a una burguesía que de la mano de Thatcher comenzaba a desmantelar cien años de conquistas obreras. Sus siguientes trabajos Talking with the Taxman about Poetry y muy especialmente Workers Playtime, son dos verdaderas joyas, con canciones que se convierten inmediatamente en himnos de la clase trabajadora como “Ideology”, “There is Power in a Union”, o la dulzura con la que trata referentes de la izquierda en “Waiting for the Great Leap Forwards”. Y, por si alguien tenía alguna duda de su ideología marxista, saca a la venta en 1990 un álbum con el título The International, que abre con una preciosa versión del himno universal de la clase trabajadora. Fue, por cierto, durante la gira de este trabajo, la única vez que ha recalado en València.

Su carrera evolucionará a partir de los años 90, con una edición más cuidada de sus trabajos, y la participación en sus discos de amigos como Johnny Marr, Natalie Merchant o REM. A su vez, sus letras comenzarán a impregnarse de una cierta nostalgia por un pasado perdido, que le acompañará hasta ahora, como demuestran North Industrial Town o Upfield. Entre medias, esa obra maestra que supone su colaboración con Wilco en Mermaid Avenue, poniendo música a canciones inéditas de Woody Guthrie.

Agitador permanente, a él y a sus amigos Paul Weller, Tom Robinson y Jimmy Sommerville se les debe la creación en los años 80 de la Red Wedge (foto arriba: Paul Weller, Jimmy Sommerville, los líderes laboristas Ken Livingstone y Neil Kinnock junto a Billy Bragg en 1985. Por Richard Young), asociación de músicos laboristas, o más recientemente su apoyo a Jeremy Corbyn. Una carrera en la que ha conseguido el reconocimiento a su talento, compatible con su militancia. Toda una lección que otros deberían aprender.