Dom La Nena, águas de março… e abril

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Dice Dom La Nena que sus composiciones suenan como canciones de cuna y sambas; las canta en portugués, español, francés e inglés, con una voz susurrante y segura. Sus melodías se pegan a la piel y propician un peculiar y plácido estado de ánimo. “Soyo” (2015) es un disco todavía más cálido y encantador que su debut “Ela”, de 2013. El sábado 14 de abril lo presenta en el Teatre El Musical de València.

dom-la-nena-valencia-el-musicalFoto: Jeremiah

Su primera canción, “La Nena Soy Yo”, es una alegre y dulce reafirmación personal entre voces y ukeleles. Al igual que gran parte de su música, suena al tiempo tímida y confiada. El nombre artístico bajo el que se esconde Dominique Pinto, responde al apodo que recibió cuando era una niña prodigio rodeada de personas mayores. Durante su infancia, se mudó de Brasil a Francia, y de regreso, a los 13 años, marchó a Buenos Aires para estudiar violonchelo, ya sin sus padres. Su música pop, centrada en el chelo, bebe de los estilos de estos lugares y de una melancolía, tocada por una sofisticación que puede recordar a propuestas como The XX, que resulta sorprendentemente luminosa.

En 2009, actuó como chelista junto a la actriz y cantante Jane Birkin. Después de una gira internacional con ella, se propuso escribir y grabar su primer álbum. El proceso, afirma, en un principio fue complicado, pero después de un período de reflexión las canciones comenzaron a fluir y pronto fue comparada con estrellas francesas de la talla de Jeanne Moreau, Camille y Etienne Daho. “Soyo”, su siguiente paso, es una contracción de “soy yo”, y tal como indica su título, es el autorretrato de una artista en movimiento que transmite en su música la experiencia de una existencia nómada. Una de las canciones, de hecho una de las más bellas, se llama a “Lisboa”. Huele a Lisboa, aunque la letra nunca mencione la capital portuguesa, lugar que es para ella, al igual que todos los lugares en los que ha vivido, un estado mental que parece prolongarse en su reciente EP “Cantando”.

La catalana Namina también apunta a una identidad híbrida, tal vez porque su herencia brasileña -su madre es originaria de Pernambuco-. dio lugar a que descubriera las voces de Maria Bethânia, Gal Costa y Elis Regina. Pero Namina declina estas influencias en contornos más rocosos, como si una PJ Harvey exótica mordiera los frutos dolorosos de Billie Holiday.

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