El Creampop no tiene stop

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—Perdone, ¿la música empieza a las 12? —pregunta una señora de pelo cano a un grupo de trabajadores de Protección civil. Son las 11:20 y una marea de curiosos se apelotona en la rampa de acceso a la playa de La Fossa, en Calpe. No se quieren llenar los pies de arena. Con el Peñón de Ifach de fondo y el olor a sal que trae la brisa marina comienza la proyección del cortometraje Iris. Más tarde le tocaría el turno a otro titulado Bikini.

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La novena edición del Creampop ha traído algunas novedades como la inclusión de estas películas cortas proporcionadas por los festivales de cine de Alfàs del Pí i Elche, aunque lo más llamativo ha sido el cambio de emplazamiento a Calpe. Han “perdido el apoyo” en Benissa, según cuenta uno de los dos organizadores de esta cita musical, Miquel González. Se refiere al apoyo institucional porque, como él mismo relata, con el paso de los años el festival “ha ido a más”. “Si hubiera venido poca gente lo habríamos dejado”, argumenta el organizador.

Una agradable melodía folk se abre camino entre otras que provienen de las verbenas de los hoteles cercanos. Arcana Has Soul dan comienzo así a la parte musical del festival. La de toda la vida. La que todos están esperando. La fusión de ritmos provoca los primeros movimientos de cabeza de los asistentes y empieza a diluir el exceso de relax imbuido por las proyecciones. “Bueno, pero se ve el peñón”, se queja Miriam, una asistente habitual al Creampop a la que no le hace gracia el traslado. Normalmente la gente es resistente a los cambios y los ve con recelo. Esta ocasión no es una excepción. Empieza a sonar una versión de “Life on Mars”, de Bowie, y poco a poco los asistentes se van levantando de sus sillas de playa y van doblando las toallas para dar paso a los primeros bailes sobre la arena. En esta edición del festival hay público de todas las edades debido a que Calpe es una población mucho más concurrida. Según la organización llegaron a juntarse quinientos espectadores. Arcana Has Soul acaban sin bis y el ambiente está aún un poco frío.

José Miguel Ivars es la otra mitad de la organización del Creampop. Tras ver peligrar la edición de este año por la repentina retirada del apoyo del ayuntamiento Benissa, se muestra muy contento con la nueva ubicación y con haber podido sacar el proyecto adelante. Además, este año el festival es gratuito. “En Calpe nos han tratado muy bien” —comenta Ivars—, “nos quedamos aquí mientras todo vaya bien”. Sacar una cita musical de estas características entre dos personas tiene mucho mérito. Como ellos mismos dicen son “festivaleros” y están metidos en esto por pasión a la música. Esa es su fuerza motriz.

Doctor Divago Cream
Los valencianos Doctor Divago en el escenario del Creampop

Ahora les toca a Doctor Divago. Salen al escenario y abordan la tarea de levantar el ánimo de los asistentes. Los valencianos celebran su 25 aniversario y no podían faltar en el cartel. Esta es la segunda ocasión que visitan el Creampop. Llenos de energía van repasando sus grandes éxitos entreverados con las canciones de “Imperio” —su último álbum—, además de algunas versiones de míticos artistas del terreno como Nino Bravo o Los Huracanes. Para cuando acaban ya han conseguido la ardua tarea de poner a la gente en pie y hacer que se muevan. No era terreno fácil.

“¿Conocéis a Neuman?”, pregunta un creamer, “me han dicho que son muy buenos”. A estas alturas los escépticos al cambio vuelven a ser devotos y la arenosa pista de baile ya está caliente. Incluso la última resistencia que, botellón en ristre se parapetaba bajo las sombrillas de paja, comienza a peregrinar hacia el escenario. Comienzan los de Murcia y sirven un potente concierto que repasa de manera principal las canciones de su último disco,“If”. “Este festival es crema”, comenta Pablo mientras que otra de las asistentes, Cristina, busca con la mirada al alcalde de Calpe. “Hay que convencerle de que esto no acabe a las cuatro”, exclama. Un momento mágico. Se apagan las farolas del paseo y los allí presentes se sumergen en un auténtico festival independiente. La esencia del Cream vuelve a estar presente un año más. Neuman acaban su actuación en todo lo alto mientras el público, con los brazos levantados, reclama otra canción a la que no se pueden negar.

Neuman
Neuman fueron el plato fuerte de la noche

WEAR Dj’s echaron el cierre con una sesión breve, pero muy bailonga y que derrochaba decibelios. Algunos baños furtivos, croquetas humanas en la arena y torsos descubiertos marcaron el final de la velada. “Una cançoneta i mon anem!”, resuena en la playa de La Fossa, mientras la organización, con cara de satisfacción, tal vez esté pensando en el cartel para su décimo aniversario, el del Creampop 2015.