Ramirez, Jonson y Lloyd: historia de un tridente eléctrico

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El año pasado Ramirez Exposure nos sorprendió con “Young Is The New Old”, un excelente disco que hacia de su amor por el pop más luminoso su razón de ser. Fue producido por Marc Jonson, todo un artesano de las melodías que merece ser reivindicado, y en él colaboraron varios músicos de renombre como Ken Stringfellow (The Posies) o Richard Lloyd (Television). Toda la magia encerrada en ese álbum va a poder ser disfrutada encima de un escenario, gracias a la gira conjunta que los reunirá el miércoles 23 de mayo en Loco Club.

BEAT-RAMIREZ

RAMIREZ EXPOSURE

Tu próxima gira acompañado de Marc Jonson y Richard Lloyd parece la culminación de todo lo que ha supuesto “Young Is The New Old”. ¿Cómo comenzó esta aventura? ¿Qué es lo que más te fascina de la música de Marc Jonson?
Escuché “Suddenly Sunshine”, una canción de pop bellísima de Marc y me gustó tanto que hice mi propia versión con Ken Stringfellow. Resulta que a Marc le encantó el resultado y, a raíz de ello, se produjo una conexión muy especial entre los dos que nos impulsó a grabar y tocar juntos. En cuanto a esta gira, creo es una buena manera de hacerle justicia poética a un disco del que me siento verdaderamente orgulloso; y también sirve como una reivindicación de músicos asombrosos: Richard Lloyd ha hecho una contribución indiscutible a la historia del rock, pero todavía sigue en activo y es un lujo poderlo ver en directo en España. Que nadie se olvide de que sin Television, jamás hubiesen existido The Strokes. Por otra parte, Marc merece una segunda vida como artista: cuando la gente que aún desconoce su música escuche discos como “12 In A Room” y “Years”, entenderán que hacer canciones pop es un oficio serio. Me fascina la música que es de verdad, la que te llega al corazón sin filtros: él es auténtico y lo demuestra en su manera de entender la música. Recuerdo algo que descubrí mientras grababa con Marc que me hace ver las cosas desde una perspectiva muy concreta desde entonces; una actitud, una forma sui generis de saber estar con respecto al mundo. Me atrae sobre todo lo que es inusual hoy en día.

Cuando uno escucha “Hazel Love” o “All´s Well Thats Ends”, piensa en ese pop de los 60 repleto de estribillos contagiosos. ¿Cuánto hay de esa época en tu universo musical?
Supongo que la razón por la cual uno puede encontrar esas reminiscencias en mi música es porque le doy mucha importancia a las buenas melodías. El pasado de la música pop rock es esencial para entender la música que se hace hoy en día y eso hace inevitable que yo haga el tipo de música que hago. Creo que he sabido trasladar muy bien a mi momento esa influencia clásica de los años 60; en realidad todo gira en torno a la búsqueda de la canción perfecta.

“The Heartbreak Kid” puede que sea el momento en el cual más brilla la guitarra de Richard Lloyd, ¿cuál es la historia de la canción? Porque su título nos remite a una película de 1972.
Cuando hice las demos, la titulé “Dear Mind”, pero en una de las sesiones Marc y yo empezamos a hablar de esa película y acabamos añadiendo un coro al final que decía “pa-raaaa Heartbreak Kid”, así que decidí titularla así. En realidad la canción no habla de esa película, pero quería hacerle un pequeño homenaje a una de mis películas favoritas, que también es la de Marc.

El cine parece ocupar un lugar especial en el mundo de Ramírez Exposure, sobre todo, la comedia americana: en tu primer disco ya habían referencias a Kevin Smith y los hermanos Farrelly. ¿Qué es lo que tiene este tipo de cine que te apasiona?
Me apasionan las historias divertidas y emocionantes. Hay películas que son realmente únicas en su especie. En pocas ocasiones descubro cosas que me hagan sentirme tan especial pero cuando lo hago, es casi un acontecimiento al que asisto realmente encantado. Cuando vi “Algo pasa con Mary” por primera vez, no había visto nada igual y siempre que vuelvo a verla me parto de risa.

En “Fiction” le dedicas una oda a la ficción, ¿cuánta importancia tiene en tu vida?
La ficción es el mejor refugio para huir de la mediocridad, las injusticias y la locura que nos rodean. Puede parecer un planteamiento inocente, pero a mí me funciona. A la gente que no lo entienda, le contestaría con la frase de Roald Dahl: “Aquellos que no creen en la magia, nunca la encontrarán”. Es importante no dejar de ser un niño del todo nunca, eso es fácil cuando haces música.

En unas semanas empieza tu gira con Marc Jonson y Richard Lloyd. ¿Cuáles son tus sensaciones al saber que vas a compartir escenario con estos dos grandes músicos?
Me siento muy afortunado de poder aprender de gente tan extraordinaria. Ni en mis mejores sueños me hubiese imaginado hace unos años tocando mis propias canciones con mi admirado amigo Marc y con el guitarrista de Television.

MARC JONSON

¿Qué fue lo primero que pensaste al escuchar la versión que Víctor había hecho de “Suddenly Sunshine”?
“Suddenly Sunshine” es un tema de mi disco “Last Night On The Roller Coaster”. Sentía curiosidad por escuchar una versión que venía de un artista emergente español, por cómo la habría hecho, el tipo de arreglos, etc… Su adaptación me pareció muy interesante porque cambió ligeramente la melodía en un momento de la canción para que casara mejor con su interpretación. Me pareció algo muy guay. Me di cuenta de que estaba ante un verdadero artista y no simplemente alguien que se había limitado a copiar mi canción.

Víctor se fue a New Jersey para trabajar contigo. ¿Cómo fue vuestro plan de trabajo para grabar las canciones?
En cuanto Víctor llegó al estudio lo vi totalmente centrado ya que sabía perfectamente lo que quería, y al volver a escuchar sus canciones, esta vez en directo, entendí perfectamente su visión. Cuando escucho tocar una canción al piano o a la guitarra enseguida me imagino cuáles serían los arreglos. Íbamos completando cada canción según considerábamos necesario y luego pasábamos a la siguiente. Enviábamos las pistas al batería y al bajista con una claqueta y cuando nos las devolvían seguíamos trabajando sobre eso.

Dos de tus discos, “Years” (Vanguard, 1972) y “12 in a Room” (Tabula Rasa Records, 1992), van a ser reeditados en nuestro país. Actualmente, ¿Qué piensas sobre estos dos discos?
“Years” es un álbum hecho por un joven que está en ese momento vital en que pasa a ser adulto, con todas sus dudas y preocupaciones. Creo que el mundo se ha hecho eco de algunos de esos problemas que me preocupaban (la hipocresía imperante en el mundo de la cultura, la avaricia de las empresas). “12 in a Room” es totalmente distinto: habla de las relaciones, de encontrar y conservar el amor. Me encanta la armonía como recurso para desarrollar la historia en una canción en particular, doblando mi voz en algunos versos y en otros no… Te va dando esa sensación que busco a medida que la escuchas.

Muchas veces se ha definido tu música como power pop. ¿Estás de acuerdo con esa opinión sobre tu obra?
Para mí el power pop es la música que hacen las bandas que rinden homenaje a la invasión británica de los años 60. Creo que mantenerse en un género musical en aras de la pureza limita bastante. Yo navego por muchas de estas categorías musicales, pero no es que pertenezca a tal o tal club de tal tipo de música ni intente ganar popularidad escribiendo un tipo de música determinado. Creo que las buenas melodías deberían surgir de un lugar muy profundo.

En 2016 ya estuviste de gira por nuestro país con Ramírez Exposure. ¿Cómo recuerdas esa experiencia? ¿Era la primera vez que actuabas en España?
La experiencia de la primera gira con Ramirez Exposure fue alucinante. Nunca había tocado las canciones del “Years” en directo antes, y hacerlo junto a una banda tan increíble (incluyendo la magnífica sección rítmica de Marcos Junquera y Xavi Muñoz) fue maravilloso: tocamos en unos cuantos festivales y en salas magníficas. Además conocí a mucha gente y tenía clarísimo que había que volver.

RICHARD LLOYD

Anteriormente ya habías colaborado con Marc Jonson. ¿Qué es lo que más te gusta de trabajar con él? ¿Cómo describirías vuestra compenetración en el estudio de grabación?
Ante todo somos amigos y nos conocemos desde hace mucho tiempo. Pero cuando estamos en el estudio nos centramos en el trabajo al 100% e intentamos hacer lo mejor para cada canción, así que las fiestas y el desmadre brillan por su ausencia en nuestras colaboraciones.

Has trabajado con Matthew Sweet, otro amante de las melodías. ¿Crees que la música de Ramírez Exposure hereda cierto espíritu pop de discos como “Altered Beast” (Volcano Entertainment, 1993) o “100% Fun” (Zoo Entertainment)?
Creo que no conozco a Ramirez Exposure todavía lo suficientemente bien como para saber cuánto le ha influenciado la obra de Matthew Sweet en particular, pero no cabe duda de que Ramirez Exposure encaja perfectamente en el reino del pop rock.

Acabas de publicar tu autobiografía “Everything is Combustible” (Beech Hill Publishing), estas crónicas están repletas de humor. ¿La mejor manera de volver al pasado es con una sonrisa en la cara?
La vida puede ser una gran comedia o una tragedia según se mire. Yo prefiero recordar el pasado como una increíble aventura repleta de giros e imprevistos que nunca se te hubieran pasado por la cabeza. Ese es el encanto que tiene la vida: nunca es aburrida salvo que nosotros queramos que lo sea.

Viviste el nacimiento del punk rock, la creación y grabación de “Marquee Moon” (Elektra Records, 1977), y tocaste en el CBGB. Volviendo la mirada hacia atrás, ¿cómo recuerdas tu juventud en el Nueva York de finales de los 70? ¿Echas de menos aquella época?
No lo echo de menos porque es una época que ya pasé y de la que guardo muy vivos recuerdos. Y francamente, aquella fue solo una pequeña parte de la serie de aventuras de las que he podido disfrutar a lo largo de mi vida aquí, en un lugar tan loco como el planeta Tierra.