Sonata de Primavera PALAU DE LA MÚSICA DE VALÈNCIA EN ABRIL Y MAYO

Share Button

El Palau de la Música de València durante la segunda mitad de la presente temporada ofrecerá un desfile de propuestas marcadas por la coherencia aunque quizás no aparezcan reclamos tan mediáticos como en años anteriores. La suspensión del concierto del pianista chino Lang Lang, un verdadero fenómeno mediático, y del añorado Zubin Metha, se suplirá con la presencia de Jean-Christophe Spinosi, Ivo Pogorelich, David Grimal, Vladimir Ashkenazy o la despedida de los escenarios de Maria João Pires, un catálogo luminoso de reclamos para el aficionado.

ashkenaky-valenciaVladimir Ashkenazy: The Architecture of Music Por Ralph Heimans (2011).

Entre las batutas invitadas que colaborarán con la Orquesta de Valencia, merece un capítulo aparte el chino Kah Chun Wong, para nada bisoño pese a su juventud (ganó el premio de dirección de orquesta Gustav Mahler que convocaba la Sinfónica de Bamberg). Beethoven estará presente con una versión para flauta de su “Concierto para violín y orquesta”; mientras que de Johannes Brahms, su principal heredero, se ofrecerá la “Sinfonía núm. 2″. Mozart quedará de nuevo unido a la excelencia el 26 de abril gracias a la Orquesta del Mozarteum de Salzburgo y al Coro El León de Oro que unirán fuerzas para afrontar la majestuosa “Misa de coronación”, una partitura atravesada por mórbidas melodías.

Pablo Rus Broseta se sumará a la lista de directores invitados de la Orquesta de Valencia, que el 13 de abril desplegará su lectura de la “Quinta sinfonía” de Prokofiev, la más conocida de las siete del compositor ruso. La obra bascula en un juego entre el sarcasmo y la amargura típico del compositor para culminar triunfalmente en un electrizante final. El estreno de la obra, que fue llevado a cabo por el propio Prokofiev el 13 de enero de 1945, tuvo que interrumpirse al verse ahogado por los cañonazos que celebraban una victoria del Ejército Rojo sobre los nazis. Quizá debido a ello años más tarde, cuando la terrible censura de Stalin prohibió gran parte de la obra de Prokofiev, la “Quinta Sinfonía” quedó intacta.

El venezolano Domingo Hindoyan también se pondrá al frente del conjunto valenciano para interpretar a Prokofiev. Su “Concierto para violonchelo y orquesta” tomará el protagonismo el 18 de mayo, junto a “Sinfonía núm. 1″ de Brahms.  El israelí Yaron Traub, aunque ya no está al frente de la Orquesta de Valencia, seguirá bien presente a lo largo de la temporada. El 27 de abril ocupará el podio ante la exigente y oscura “Sinfonía núm. 6 Trágica” de Gustav Mahler. Y, al lado de Elena Baskirova , traducirá el 11 de mayo, el “Concierto para piano núm. 21″, una de las partituras más celebradas de Mozart, rebautizada por un tiempo -todavía hoy se le llama así en alguna ocasión- como “Elvira Madigan”, a causa de su utilización en el film de Bo Widerberg, un inquietante idilio hoy algo oscurecido pero de enorme resonancia a finales de los años 60. La “Sinfonía núm. 9″, una de las monumentales catedrales sonoras del austríaco Anton Bruckner, cerrará la velada. Sin embargo, será el valenciano Ramón Tebar, el actual director titular, el encargado de conducir a la formación ante “Flos campi”, la deliciosa obra de Ralph Vaughan Williams que enriqueció la música británica del siglo XX con ecos de músicas populares y de la polifonía de tiempos de los Tudor.

El 23 de mayo asistiremos al retorno de Ivo Pogorelich. El pianista, con su aspecto efébico y su estilo crepuscular, se convirtió en una de las mayores estrellas al teclado durante los años 80. “En tu piano se esconde una orquesta entera”. Herbert Von Karajan, distante y altivo, no fue nunca pródigo en halagos. Pero ni siquiera él pudo conservar su frialdad ante este muchacho de por entonces 23 años. El recital estará compuesto por obras de Haydn, Chopin, Ravel y Clementi.

También deslumbró al piano, aunque este instrumento ya no habita la vida de Vladimir Ashkenazy; o, al menos, no como antes. El músico ruso, de más de 80 años, ha abandonado el artefacto que le llevó a la fama planetaria para dedicarse de lleno a la dirección de orquesta. El 9 de mayo tomará el podio al frente de la Orquesta de Cadaqués, dejando el papel de solista al teclado a su compatriota Denis Kozhukhin, que despuntó por su electrizante traducción de la “Rapsodia sobre un tema de Paganini”, de Sergei Rachmaninov. Interpretará el “Concierto núm. 3″ de este compositor, eclipsado largamente por el suntuoso romanticismo de su predecesor, el “Concierto núm. 2″, desencadenante de uno de los flashbacks más emotivos de la historia del cine en “Breve encuentro”, la cinta de David Lean. Curiosamente, fue también el celuloide el responsable de disparar la popularidad de este “Concierto núm. 3″, pero ya en 1996, a través de “Shine”, que contaba la historia real del concertista David Helfgott (interpretado Geoffrey Rush), víctima de un bloqueo mental que le obligó a abandonar los escenarios, en parte motivado por la endiablada dificultad técnica de esta pieza.

Aunque quizá la cita más relevante relacionada con el piano llegue el 15 de mayo. Será la última posibilidad de ver en el escenario a la pianista Maria João Pires, que recientemente anunció su retirada. La portuguesa ha sido una las más formidables, perspicaces y delicadamente complejas pianistas de nuestro tiempo. A pesar de que dice guardar un recuerdo horrible de su formación en Alemania, ha demostrado en conciertos, recitales y grabaciones que es una pianista excepcional con una enorme capacidad para crear atmósferas hechiceras, sin necesidad de alardes técnicos ni piruetas virtuosísticas.

La música barroca, representada por lo general de forma más bien anémica en la programación de los últimos años, vuelve a aparecer ligada a las festividades. Si “El Mesias” de Handel regresó al Palau por Navidad, la música sacra de Bach es un paso obligado como preludio de la Semana Santa. Este año no será la celebre “Pasión Según Mateo”, sino la menos conocida aunque no menos sobrecogedora “Pasión según San Juan”, la que interpreten la Orquesta de Valencia y la Coral Catedralicia de Valencia. Como excepción a lo planteado anteriormente, el 30 de mayo Jean-Christophe Spinosi, violinista y director de la formación Ensemble Matheus, uno de los conjuntos más reputados a la hora de abordar la música antigua desde una perspectiva historicista, será el encargado de devolver a una obra tan trillada como “Las cuatro estaciones” de Vivaldi su capacidad para la sorpresa, poniendo el foco en su prodigiosa inventiva. La interpretación estará acompañada de la lectura de sonetos, posiblemente escritos por el propio Vivaldi, inspirados en paisajes del pintor Marco Ricci.

El barítono Vicente Antequera y el pianista Óscar Oliver darán un recital que recogerá “Winterreis”, ese viaje de invierno que supuso la estremecedora despedida de Franz Schubert. Propuestas para los más pequeños como “La bruja novata” o la versión de “Peer Gynt”, a cargo de De soprano y arpa, completan este sugerente mosaico de músicas.