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14-D, 1988: 30 años de piquetes en El Corte Inglés

por | 17 diciembre 2018 | Opinión

El 14 de diciembre de 1988 los dieciocho establecimientos de El Corte Inglés se negaron a secundar la huelga, así que los piquetes se concentraron en las puertas de cada uno de los grandes almacenes. Los porrazos volaron para sindicalistas y algún que otro periodista. Carlos Solchaga, ministro de Economía y Hacienda había declarado que “este es el país en el que se puede ganar más dinero a corto plazo de toda Europa”. Crecimiento económico gestionado por ministros liberales (Boyer y Solchaga), utilización y abuso de información privilegiada para forrarse, la cultura del pelotazo era palpable en los Albertos, las Koplowitz, Mario Conde y los mamporreros del poder que copaban la prensa generalista y la rosa. Hernández Mancha era un hombre de paja en Alianza Popular y Anguita acababa de tomar las riendas del Partido Comunista. Lo más parecido a una oposición al gobierno socialista eran los sindicatos: CC.OO. y UGT.

14d88-(2)  Foto: Archivo Diagonal

El 14-D España se paró. La huelga general más importante de la historia del país cumple tres décadas. Ocho millones de trabajadores la secundaron, una lección de unidad que mostró la fuerza del poder sindical, algo impensable en la España actual. En cambio, hace apenas unos días los chalecos amarillos franceses conseguían doblegar al presidente francés logrando interesantes concesiones. La diferencia es que aquel poder de movilización y presión popular estaba en manos de la izquierda sindical mientras que ahora lo está en una especie de masa insurrecta y contradictoria, proveniente de lo rural y de las pequeñas ciudades, que simpatiza, en su mayoría, con la ultraderecha social-lepenista, aunque también la CGT intente canalizar ese descontento.

El siglo XXI es otra cosa. El escenario laboral de la última década es peor que el de 1988 pero las nuevas generaciones de asalariados se han ido desvinculando del sindicalismo. Las nuevas formas de producción ligadas a los modelos de la globalización: progresiva individualización de las relaciones industriales (y sociales) y la uberización laboral han desembocado en la formación de un precariado al borde de la exclusión social (el mileurismo es una quimera para los menores de 25 años, con una tasa de paro del 36% en España). Una parte de la economía colaborativa nacida de las startups se ha revelado como el campo de algodón más extenso de la historia.

La música española de 1988: El fin del Nuevo flamenco.

Mario Pacheco, desde la discográfica Nuevos Medios, y Ricardo Pachón, como productor estrella del movimiento, habían inventado el Nuevo flamenco: La leyenda del tiempo de Camarón, Veneno, Lole y Manuel, Tabletom y Pata Negra. Rafael y Raimundo Amador eran dos jóvenes gitanos de las Tres Mil Viviendas de Sevilla que con el Blues de la Frontera alcanzaron una de las cotas más altas de la música popular española aquel 1988.

Cuando los hermanos Carmona y José Soto “Sorderita” viajaron a Londres y encontraron al músico maliense Toumani Diabaté cerraron el círculo del fenómeno que se inició en 1975 con el trabajo de Lole y Manuel, Nuevo día. Ketama lanzaron Songhai en 1988, junto al artista africano y el bajista Danny Thompson, para poner colofón a un movimiento que murió, definitivamente, con Ray Heredia en 1991.

Han pasado 30 años y El Corte Inglés sigue abriendo domingos y festivos, pero el relato político liberal insiste en enfrentar a las clases populares con los inmigrantes cuando incide en que son cien manteros de Senegal, Mali, Nigeria o Guinea Ecuatorial quienes arruinan el pequeño comercio.

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