fbpx

40 años de Humitat Relativa

por | 24 noviembre 2019 | Música, València

Un buen número de los considerados grandes álbumes de la historia de la música popular valenciana, aquellos que podrían ser catalogados como fundacionales o portadores de vanguardia, pasaron desapercibidos para el gran público local. Desde la muerte de Franco, el 20 de noviembre de 1975, hasta las elecciones autonómicas del 8 de mayo de 1983, en las que Joan Lerma (PSPV) se impuso con mayoría absoluta, se vivieron tiempos convulsos en València, y dos grandes corrientes musicales reinaban en popularidad. Por un lado, la canción folclórica valenciana, ya fuera lúdico-satírica o protesta (post Nova Cançó) ligada a los movimientos antifranquistas, izquierdistas y de unidad de la lengua catalana; por el otro, la canción melódica y disco, representando el gusto de la mayoría silenciosa, aquella que tuvo sueños húmedos con Adolfo Suárez hasta 1981. En tierra de nadie quedaron “Eduardo Bort” (Gong, 1975) de Eduardo Bort, “Brossa d’Ahir” (Ocre, 1977) de Pep Laguarda i Tapineria, “Holocaust” (Nevada, 1978) de Cotó-en-Pèl o Julio Bustamante y su “Cambrers” (Ànec, 1981), así como los escasos punks (La Banda de Gaal, La Morgue) o hard roqueros (Zarpa o Doble Zero) que por aquí campaban. Pero, el gran damnificado fue “Humitat Relativa” (Pu-Put/Zafiro, 1979) de Remigi Palmero i Bon Matí, que pasó inadvertido durante la Batalla de València y hoy en día resiste el paso de cuatro décadas, probablemente mejor que ningún otro contemporáneo, para erigirse como un álbum fundamental en la historia de la música popular valenciana.

Pep Giménez recoge los testimonios de cuatro músicos valencianos, Julio Bustamante, Jorge Pérez «Tórtel», Clara Andrés y Héctor Arnau, sobre el legado del álbum en su 40 aniversario.

Humitat Relativa fue hijo del rico ambiente bohemio que se respiraba en Altea a finales de los 70, un crisol de inquietudes vitales y culturales que impulsó la participación de músicos de Guinea Ecuatorial (Pepe Dougan, Lito Boricó, Luis Dougan) en el debut en solitario de Remigi Palmero (Alginet, 1950), algo casi inédito en nuestro país.

Aunque por el álbum también se pasan otros importantes artistas: “Mi hermano Tico y yo conocimos a Remigi en Altea en 1978. Entonces era un lugar muy diferente, tranquilo y con ambiente artístico, antes de que el turismo lo cambiara. Estaba finalizando las maquetas de su primer disco en solitario y me pidió escuchar algún tema mío por si le servía. A partir de ahí nos unimos en vistas a la grabación en Tabalet y conciertos en directo.” (Julio Bustamante). El futuro autor de Entusiastas (Chewaka/Virgin, 1998) colaboró en el disco aportando tres temas “Veles en la Mar”, “Ràdio Alger” y “Angelets”, de los cuales el músico destaca el segundo: “Los tres temas me gustan por igual, pero “Ràdio Alger” me trae recuerdos de la intensa, y divertida, vida musical que solíamos llevar”. Se trata de una canción capaz de dejar huella incluso en historias de fascinantes descubrimientos musicales: “La primera vez que escuché el disco fue allá por el 2008 por recomendación de Julio Bustamante. Reconocí “Ràdio Alger” de haberla escuchado en algún lugar antes, puede que ni siquiera fuera así y esa canción ya a la primera escucha me resultara familiar, pasa mucho con las canciones redondas con las que conectas de manera instantánea. El propio Julio me había hablado de Brossa d’ahir de Pep Laguarda, y me dijo ‘’si te gusta ese ahora escucha este…’’. La verdad es que me fascinó el disco.” (Jorge Pérez – Tórtel, Maderita).

Incluso, “Ràdio Alger” ha acabado siendo versionada por uno de los grupos más originales e insólitos de nuestra escena musical, y tienen sus buenas razones para ello: “Somos el primer grupo de la historia de la música-en-valencià que canta en castellano. La existencia de la música-en-valencià como concepto proteccionista y compasivo (¡y como negocio!) es una burla al lado de una canción como “Ràdio Argel”. En ese espejo de identidades y épocas distintas, la expulsión de los moriscos y el ferry Alicante-Orán nos proporcionan la magia y la realidad de nuestros días. Por no hablar del concepto de Europa defendido por Angela Merkel.” (Héctor Arnau – Las Víctimas Civiles).

Escuchar por primera vez un disco como Humitat Relativa te hace descubrir una obra musical única en nuestra tradición cultural, principalmente por saber recoger, mejor que cualquier otra hecha en Valencia las esencias de ese espíritu mediterráneo: “Al escoltar el disco per primera vegada recorde la sensació de llum i la sensació de casa. Potser és el disc més genuïnament valencià que he escoltat.” (Clara Andrés). El hallazgo de este álbum puede llegar a ser un revulsivo cultural incluso cuando estás lejos de casa: “Las primeras veces que tengo plena conciencia de su escucha fue en Miles de Viviendas, la casa okupa en la Barceloneta en la que vivía junto a dos amigos valencianos, Pau Miquel Soler y Marc Sempere. Ellos me empujaron a adentrarme en aquel artefacto sonoro. A veces el exilio abre compuertas secretas en el corazón de un país.” (Héctor Arnau).

En realidad nos encontramos ante un disco que guarda varios ases en la manga, desde la belleza de “L’olor a garrofa” o “Temps de pluja a la ciutat” (ambas de las preferidas de Julio Bustamante a la hora de hablar de “Humitat Relativa”) hasta «Plens de sol de bon matí»: “Una comunió perfecta entre la música de Palmero i els versos d’Estellés que t’ompli de sol la casa.” (Clara Andrés). Esta última también es de las predilectas de Jorge Pérez (junto a “Angelets”) pero según él: “Es complicado destacar ninguna canción concreta porque sobre todo creo que es un disco completo que consigue sumergirte en un mundo muy especial, luminoso y maravilloso, y donde cada pieza está en su sitio necesario.”

Por otra parte, Héctor Arnau también destaca algunos temas que le han marcado profundamente: “Personalmente estas canciones han pasado por mi vida desfigurándola hasta hacerla irreconocible. Es lo que ocurre cuando una música impacta y aliena, desordena y hiere. Crucé el Mediterráneo con la compañía circense ‘El Barco de los Locos’ y “Veles en la mar” ponía las lágrimas en mis días y bilis en el desasosiego de las tormentas. “D’Anna” me hacía tocar con los dedos recuerdos extraviados de horas psicotrópicas. De cualquier modo, tengo incorporado el disco en el plexo solar y a veces se me hace difícil incluso distinguir las canciones.”

La obra firmada por Remigi Palmero sigue manteniendo intacta esa alma bohemia que caracterizó al pop valenciano hecho en los 70 y primeros 80: “Té eixa insòlita qualitat dels discs que mantenen el seu esperit intacte perquè caminen pels marges dels temps.” (Clara Andrés). ¿Y cuál es su secreto?, según Jorge Pérez: “Es un disco que tiene una libertad desbordante, suena feliz, despreocupado y al mismo tiempo es algo así como ‘’románticamente ambicioso’’ abrazando géneros que van desde lo jazz, al pop, folk, pasando por la psicodelia y rock progresivo, hasta la música cubana o africana… Sumando a esto que en él participan más de veinte músicos de muy distinta procedencia, uf, bien podría haber dado como resultado un trabajo empalagoso o confuso, pero este es un disco tremendamente inspirado, moderno (lo sigue siendo tantos años después) y que debe ser una inspiración para todos los que intentamos hacer canciones.”

Sin embargo, Héctor Arnau parece tener una opinión algo diferente sobre la conservación actual de ese espíritu bohemio en el disco: “Como me es imposible escucharlo hoy en día como algo novedoso, me temo que lo interesante sería preguntarle a algún adolescente. En especial, a algún adolescente tunecino o bereber. Todo el mundo occidental se ha convertido en un jolgorio bohemio mientras el Mediterráneo es un cementerio no precisamente luminoso. No es que en la época del “Manco de Lepanto” fuera otra cosa. Y la sacrosanta Transacción Española además, así, como telón de fondo.”

Evidentemente no podemos olvidar la poderosa influencia que Humitat Relativa ha tenido en nuestra escena: “Su huella se hace evidente en grupos como Els Jóvens, Litoral o Arthur Caravan, y por supuesto en nuestra aventura como Maderita.” (Jorge Pérez); contribuyendo, además, a determinar cómo sienten y se expresan muchos de nuestros músicos: “És un indiscutible referent per a totes aquelles i aquells que cantem no tan per reivindicar sinó per seduir. O que reivindiquem desde la seducció.” (Clara Andrés). Desde una perspectiva diferente Héctor Arnau alega: “Su legado lo veo diminuto e incluso imperceptible. La industria cultural va trasegando comarcas y regiones del alma y escupiendo fórmulas terribles con consignas políticas de supermercado ideológico. Todas las cartas de amor son esdrújulas; si no, no serían cartas de amor.” Señalando, a su vez, que la música del disco no le han influenciado tanto “porque no fue música que escuchara yo en mi infancia ni en mi adolescencia. Ojalá hubiera sido de otra manera pero no. O fue de otra manera y ahora yo lo recuerdo así. Es tan complicado saber de dónde provienen las melodías, más aún para alguien analfabeto en lo musical como yo.”

Humitat Relativa es la constatación de un talento sin igual en nuestra música como fue (y sigue siendo) Remigi Palmero, de una generación que acabó modelando el rock valenciano de las siguientes décadas, y de la jovialidad, y felicidad sin fin, de canciones como “Ràdio Alger”, capaz de guardar destellos de luz mediterránea en forma de estrofas: “Enguany celebrarem l’any nou com cal, la nit del 20 de març. La vida comença quan la primavera, la nit del 20 de març.” Porque según Julio Bustamante: “El ciclo de la vida empieza en primavera, no es porque yo lo diga; es así por los siglos de los siglos”.

Artículos relacionados

Pin It on Pinterest