Albany: “No hay ningún estilo musical machista, hay machistas haciendo canciones en diferentes estilos” SALA APOLO DE BARCELONA. VIERNES 20 DE DICIEMBRE

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Recesión económica, cultural, generacional, vital. La crisis arrolló a toda una generación que salió a un mercado laboral que tenía poco que ofrecerles; trabajos precarios y un horizonte oscuro. Especialmente, esto es una obviedad, en las periferias y ciudades pequeñas. Tal vez el “trap” y la llamada “música urbana” sea la banda sonora oculta que todavía no se escuchaba cuando los telediarios daban estas noticias. De la riqueza de este panorama musical cada vez más frondoso y proclive a todo tipo de metamorfosis, da testimonio “Alcohol & Sullivans” de Albany, un diario íntimo repleto de letras desgarradas y sonidos delicados, que contradicen la supuesta homogeneidad del género. Albany, nacida en Girona, criada en Granada y actualmente residente en València, es un torrente de frescura que dará mucho que hablar. El 20 de diciembre actuará en la sala Apolo de Barcelona.

BEAT-Valencia-124-Dic-2019-ALBANYFoto: Laura Silleras ©

 

Tu hermano es rapero. ¿Su ejemplo influyó para que te decidieras a iniciarte en el mundo de la música? ¿Tenías claro que querías hacer algo diferente, muy distanciado del hip hop?
Fue mi primer ejemplo para animarme a hacer la movida, de saber que existía la posibilidad de componer, ya que nunca me lo había planteado, por esa edad andaba en otras cosas. Pero en cuanto él me contó que escribía, enseguida me puse a hacer estribillos, después empecé a hacer mis primeras letras, eran a capella. Muy rap. Lo que había en España era rap. Más adelante descubrí a Cecilio, la canción del jamón, y me quedé como ¿wtf? Voy a reírme de todos yo también. De ahí que todos mis temas fuesen tan cachondos al principio.

Tus primeros pasos en la música fueron con muy pocos medios. ¿Cómo recuerdas esta época? ¿De qué forma ha cambiado tu forma de enfrentarte a la música?
Mal. Tuve muy mal comienzo. Estaba atrapada en el pueblo y los prejuicios, no sabía cómo ni dónde hacer todos los proyectos que se me ocurrían. Se me escapó el tiempo pero enseguida espabilé. Me dio rabia no poder hacer lo que quería y que en medio año saliese de mano de otras personas, pero mejor tarde que nunca. Ahora estoy a tope y voy a por todas, solo digo: prepárense.

¿Por qué has dicho que “trap” y “música urbana” son etiquetas que se aplican con demasiada ligereza? ¿Piensas que se ponen juntas propuestas que tienen poco que ver?
Creo que la gente relaciona varios temas con facilidad que no tienen nada que ver. El trap, el autotune, la música urbana, lo comercial y lo underground. La mayoría de la gente piensa que si tu música es comercial no puede tener autotune. Las etiquetas son algo así, no tienen sentido.

Partes de unas circunstancias bastantes duras. ¿La música fue una vía de desahogo? ¿Youtube fue algo así como un diario personal para ti?
Sí, personalmente la música hace que te olvides de todo mientras creas algo tuyo, es algo único si te apasiona. En cuanto a la industria músical es otro rollo, es un trabajo. Puedes hacer música como hobby o puedes dedicarte a la música y sacar beneficio. A mí ambas me parecen bien. Más que un diario fue algo de mí para mí, que si alguien viese mi canal y le gustaba, enhorabuena, y si no pues igual. Mi plan era subirlo y verlo en 20 años para reírme un rato, y decir “anda, mira qué hacía de joven”.

¿Cómo es tu relación con el público a través de internet?
Bastante óptimo, recibo mucho apoyo y se agradece.

Tras tus primeros vídeos, como “Música de mierda”, en los que el humor era casi una forma de evasión, la tristeza es constante en muchas de tus composiciones de “Alcohol & Sullivans”. ¿Reivindicas la melancolía como un estado de ánimo desde el que explorar las emociones?
Creo que todas las emociones tienen algo que te hacen pensar y ampliar tu visión, aprender. Para mí la alegría y la tristeza son necesarias, la una depende de la otra. Te aportan cosas diferentes pero a la larga está bien, sentir es vivir. Y sentir de todo es bonito, hasta el miedo. Porque también sentirás esa superación al miedo.

El deseo imposible de volver a la infancia atraviesa las letras desgarradoras de “Alcohol & Sullivans”, donde alcanzas un sonido de una delicadeza que no suele ser habitual en el género. ¿Qué hay detrás de este disco?
Detrás de este disco hay muchos sentimientos, estados de ánimo y experiencias vividas. Mi música viene siendo eso. Mi música soy yo.

Las letras y actitudes del reaggetón han sido muy señaladas por su componente machista, aunque el machismo pasa mucho más desapercibido en el rock y el indie, donde también han tenido un peso muy importante. Abordas este género junto a Hoseo BBy en el EP “El Reaggetón”. ¿Cómo surgió este proyecto? ¿Te interesa retomar el reaggetón  para convertirlo en otra cosa?
Pienso que no hay ningún género musical machista. Porque el género no es un ser vivo, no puede ser machista, no puede ser independentista, no elige ser vegano o no. Hay machistas haciendo canciones en diferentes géneros músicales. Dicho esto, el epé salió por apoyar a Hoseo Bby y darle un poco de salida a lo suyo, ya que es un artista que acaba de empezar y tiene un concepto muy reggeatonero. A mí el reggetón me encanta, y tengo muchos proyectos suavecitos.

¿En música se tiende a sexualizar sistemáticamente a las mujeres, mientras que la expresión directa del deseo femenino se ve como una amenaza?
Ya sea en música o no, siempre hemos estado sexualizadas. Es algo que hay que parar ya. Vivimos con miedo por el acoso constante que estamos acostumbrados a ver y que no es normal. Es una locura.

¿Piensas que detrás del maltrato que recibe la “música urbana” se esconde cierto clasismo? En ocasiones se ataca con mucha agresividad, sobre todo a través de internet, con la excusa de que es música propia de “chonis” y “canis”. Sin embargo, las modas mayoritarias acaban copiando elementos que os son propios.
No lo sé, un artista tiene que innovar y avanzar, en unos años el juego cambia mucho y hay diferentes modas y rumbos. Creo que la gente no sabe ni lo que dice, así que ni me paro en pensar ni en comprender a nadie.

Tu padre es gitano y desde pequeña has escuchado flamenco (haces giños en canciones como “Cosa rara”). ¿Qué te parece que elementos de la cultura gitana se hayan puesto de moda a través de artistas como Rosalía?
No tiene nada que ver que mi padre sea gitano con que escuche flamenco. No he tenido contacto con él nunca, y de hecho escuché flamenco por mi madre, que es paya. Simplemente escucho flamenco porque me gusta, es razón más que suficiente. Me gusta mucho cantarlo también, me nace y me llena. El duende sí que lo noto y sí es algo con lo que has de nacer… Lo de Rosalía me fascina desde que la descubrí cantando bulerías. Mucha gente critica lo suyo por no ser flamenco puro, que es parecido a lo que pasó con Camarón, él fusionaba miles de cosas que fueron criticadas, pero murió y todo el mundo lo alaba. Esto no quiere decir que sea más flamenco o menos, ni nada que ver con su voz, simplemente pienso que a veces la gente pone excusas de mierda y no sabe valorar las cosas hasta que pasan treinta años.

En vuestra música (pero no solo) la actitud, la imagen, tiene una importancia enorme. El videoclip de tu canción junto a Hoseo BBy “Oh my gosh” es un vehículo tremendamente atractivo. ¿Crees que para algunos artistas los videoclips llegan a tener casi más relevancia que las propias canciones?
Sí, son muy buena herramienta y a veces son más importantes que la propia canción, porque la embellecen y la enriquecen, siempre se ha dicho que para que algo te guste te tiene que entrar por los ojos, que es lo más básico. Por eso yo me alegro tanto de la gente que me escucha sin tener vídeos. Pronto haré un montón, hay que aprovechar esto.

Se te ha relacionado mucho con la gente de La Vendición, a raíz de colaboración con Yung Beef. ¿Qué relación tienes con ellos?
Es uno de los artistas con los que más conecto y más me gusta crear música, me siento super satisfecha siempre que nos juntamos y es muy bonito vivir eso. Son mis amigos, les quiero mucho. En cuanto artista soy independiente. No tengo sello ni tengo nada, estoy tanteando poco a poco. Me siento muy agradecida de todo aquel que me ayuda en este mundillo. Y La Vendición lo hace.

Goa afirma que decidió marcharse a Madrid por no querer “morirse de hambre”. Tú naciste en Girona, aunque te criaste en Granada (donde han surgido artistas como Dellafuente) y has estado viendo en Valencia. ¿Cómo ves la escena musical en esta ciudad? ¿Resulta tan complicada como dice Goa?
Es cierto que Madrid tiene más oportunidad. Pero esto no quiere decir que te mudas allí y acto seguido vas a pegarte. El pilar es ser listo, hacer las cosas bien y sobre todo trabajar mucho. Estés donde estés.

Da la impresión de que tu intención es no repetirte musicalmente. ¿Cuales son tus próximos proyectos? ¿Cómo te gustaría que evolucione tu carrera?
¡Exacto! Jajaja, soy muy versátil, me encanta hacer de todo, descubrir e innovar… Estoy trabajando en cosas muy frescas y tengo mucha ilusión. Se vienen un par de vídeos y una mixtape, “Se trata de mi” la cual esta compuesta por ocho temas, en principio. Tres canciones tristonas mías, hablando de la vida y demás, una de ellas es con Yung Beef y me hace casi llorar. Otras tres de reggaetón suavecito sexy y romántico, también de desamor, con productores muy guays de Venezuela y L.A. Y dos de un género muy raro y que me encanta, es algo nuevo que estoy haciendo y me tiene loca, es como pop y r&b rollo Akon. Tiene muy buena pinta. Estoy trabajando duro y tengo muchas ganas de sacarlo a la luz. Mi sueño sería vivir de la música y darle alegrías a mi familia, sacarlos de la pobreza.