Carolina Otero & Lil’ Knife: “No me creo el arte que responde a una moda política o estética” VIERNES 25 DE ENERO. LOCO CLUB

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El nuevo proyecto de la valenciana Carolina Otero ha heredado la brillantez melódica de “Diastema Girls” (Malatesta, 2015), pero parece que con Lil’ Knife también apuesta por una aspereza que hace mucho más interesantes temas como “Searching for The Spanish Stars”, “The Night of My Heart” o “Mango Chutney” capaces de transportarte al lado más luminoso de los 90. El próximo 25 de enero presentarán “As I Fade Out” (Endoftheworld) en Loco Club, con los también locales Tin Robots, y hemos charlado con Carolina sobre indie rock, injusticias sociales, patatas y Donald Trump.

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Para este nuevo disco Carolina Otero and the Someone Elses han pasado a ser Carolina & Lil’ Knife. ¿Es una nueva etapa? ¿Qué otros cambio se han producido en el grupo?
Me pareció oportuno rebautizar el proyecto porque, tras la marcha del baterista anterior, sin duda se iniciaba algo nuevo. Miguel Grau tiene otra energía y pegada, además de que ha dirigido el proceso de producción del disco, una novedad con respecto a mis trabajos previos. Los seres humanos somos seres ceremoniales y este nuevo nombre, en cierto modo, era una ceremonia también. Aprovechando la coyuntura, tomé el término “pequeño cuchillo” para que acompañara mi nombre, objeto simbólico en una obra de Lorca (“Bodas de Sangre”), cuya traducción al inglés había oído y me pareció ocurrente.

“As I Fade Out” es un título misterioso para un disco. ¿Cuál es su origen y qué relación tiene con las canciones del álbum?
Este álbum trata muchos más temas que otros míos anteriores: amor, muerte, medios de comunicación de masas, amistad… pero si te fijas lo que hila el álbum es la propia música. En efecto, en las letras campean las palabras “melodía”, “tararear”, “ritmo”, “marcha militar”, “bailar”, “sonido”, “clarín”… sin ser un disco conceptual ha salido casi monográfico, metamusical. El título, entonces, se refiere al término “fade out”, que es ese recurso para cerrar algunas canciones poco a poco con una bajada de volumen. Al mismo tiempo, juega con el concepto de desaparecer, de decir adiós al mundo musical, que es algo que suele rondar la cabeza de los creadores habitualmente. Se podría traducir como “Mientras desaparezco”.

“Searching for The Spanish Stars” o “The Night of my Heart” siguen la senda pop de “Diastema Girls”, incluso con un toque melódico que me recuerda a Throwing Muses, Breeders o Lemonheads. ¿Ese indie rock que se hizo en Boston ha acabado siendo más importante en la música de Carolina Otero que otras influencias noventeras como el grunge de Seattle, por ejemplo?
A veces no somos muy conscientes los que hacemos música de estas cosas de las influencias y las intenciones (queremos una cosa, luego nos sale otra, a veces sale error, a veces sale serendipia). Por ejemplo, yo “Searching” la abordé escuchando “The New Pornographers”, “Miguel”, atendiendo a algún tema de Alvvays, “The Night Of My Heart, teniendo presente el “Are You Mine?” de Kim Deal. Todo, no desde una perspectiva de copia sino de asimilación, sobre todo pensando en la producción en el estudio, más que en el proceso de composición. Lo que sí que sé es que desde Diastema Girls han cobrado más importancia las melodías en mi modo de hacer.

Sin embargo en “As I Fade Out” también se percibe un rock más áspero que no estaba tan presente en tu anterior trabajo. ¿Se podría decir que esta nueva entrega es la hermana Riot Grrrrl de “Diastema Girls”?
Me gusta que hables en esos términos, casi de “sororidad” entre los dos discos. El caso es que en Diastema había canciones de intención más rock inicialmente y que, dada la producción que recibieron en el estudio, quedaron más pop, por lo que yo quería reivindicar ese lado rocoso ahora. Son ciclos, apetencias, no querer estar haciendo exactamente lo mismo. En este álbum creo que me permito un poco más el grito cuando he creído que encajaba bien, claro, no gratuitamente.


En el álbum nos encontramos con “Mad Media Monster”, una crítica a los medios de comunicación con la mirada puesta en la crisis de los refugiados sirios. ¿Cómo surgió la idea de hacer esta canción?
Los temas me llegan por necesidad vital, no son nunca impostados. No me creo la escritura o la música, el arte en general, que responde a una moda (sea política, sea estética); sí me lo creo si es por necesidad del artista. Llegó un punto (también en mi poesía, esta canción tiene su correlato en muchos textos de mi libro No te hagas el muerto), en que me sentí que debía hablar del dolor de los refugiados, migrantes empujados por la guerra, guerra que, a su vez, genera Occidente, con su industria armamentística. Creo que el ser humano, si evoluciona, se hace crítico y empatiza con el dolor ajeno., lo hace suyo. En verdad, fíjate que solo puedo cantar desde el dolor occidental que me causa, pero yo estoy en mi cómodo sillón de euroblanquita, no con los restos de mi casa en una mochilla o en una mano.

“Mango Chutney” parece una canción de temática social, pero mucho más apocalíptica y surreal. ¿Tan mal están las cosas desde que ha surgido Donald (Duck) Trump?
Lo has visto muy bien: tenía intención surrealista y combativa, sin desdeñar el juego con el lenguaje. Como digo también en “Mad Media Monster”: “las caricaturas gobiernan el mundo”, lo que sucede es que nos vamos acostumbrando. Hagamos memoria, volvamos a 2017: “¿De verdad va a ser Donald Trump presidente de los EEUU?! Venga, antes lo será Papá Pitufo”.

El videoclip de “Patatas frías” empieza con un niña gritando “Rock and Roll”. ¿Es la misma que protagoniza la portada del disco? ¿Cómo se ha colado en el mundo de Carolina & Lil’ Knife?
Cuando una misma debe hacerse las portadas y los vídeos ha de tirar de voluntarios u obligados (generalmente, amigos/as y familiares). La niña de la portada y que grita tan espontáneamente “rock and roll” es una de mis sobrinas, a quien yo misma fotografié para la cubierta. Aprovecho los medios que tengo (el arte es mío, con la ayuda de Nacho Nácher en la maquetación, además de la foto de grupo de Miguel Grau), para incluir mi mundo y seres a los que quiero en mis vídeos y letras de canciones. Para acabar, diré que había hecho muchas pruebas antes de posibles portadas, una me gustaba mucho pero tenía cierto aire antimonárquico (digámoslo así).

2018 fue un año bastante fructífero para ti, también has grabado “Superfruit” con Mike Grau de Mad Robot, grupo con el que siempre has mantenido una buena amistad. ¿De dónde surgió este proyecto?
Surgió de manera natural: tanto Miguel como yo somos personas muy creativas y con iniciativa propia; somos los que componemos en nuestras respectivas bandas, a lo que hay que añadir que él, además, es dueño de todo el proceso de sus canciones (creación, grabación, producción…). Surgió el momento de hacer canciones juntos en cierto momento. Recuerdo que iba a tratarse solo de un par de composiciones pero vimos que el proyecto daba más de sí, hasta el punto de poder hacer criba. Las canciones partían de Mike, que me pasaba audios casi acabados y arreglados para que yo elaborara mis líneas de voz y mis letras, así como apoyo vocal. Trabajar así me ha permitido salir de mis propios esquemas, trabajar a partir de una canción y una atmósfera ya dadas.