Coque Malla, un astronauta en la Tierra

por | 27 marzo 2016 | Cultura pop

Coque Malla está aquí de nuevo, con su quinto álbum en solitario fuera de Los Ronaldos, alzándose como un compositor completo, amante del riesgo, pero consciente de que domina el concepto de canción como pocos. Pop, rock, de aquí, y de allá. Y es que hace tiempo, mucho, que dejó de ser el cantante de Los Ronaldos para ser él mismo.

COQUE-MALLA-VALENCIA-CONCIERTO

Atrevido y con la intención de elevar cada disco hasta niveles insospechados. El rock está muy presente en su dieta, pero, ¿por qué no revestirlo con otros elementos? Pues lo hace en El último hombre en la Tierra, y además con la colaboración de su hermano Miguel Malla, quien se encarga de la sección de vientos y cuerdas. Y de eso anda sobradamente capacitado. Solo hay que escuchar los discos de Mastretta. 

Coque Malla lo tuvo claro desde el principio, quería ser un roquero, pero seguramente mucho más cercano a Elvis Costello que a la figura más estereotipada del género. Y eso le ha llevado a encontrar el equilibrio perfecto tan ansiado entre algunos de los músicos de su generación que empezaron con vocación rock para adentrase en otros derroteros. Unas pinceladas de pop, con momentos de música de cámara (“La señal”, “El último hombre el Tierra”). Pero cuidado, que cuando saca el riff no tiene nada que envidiarle a nadie (“Lo hago por ti”). Y es que los Stones siempre van a tener un hueco en su corazoncito. Los sofisticados y los más elegantes en las formas sutilmente aderezadas con pinceladas bluseras (“Cachorro de león”, “Todo el mundo arde”). Y si no hay bastante ahí va otra: la soulera “Escúchame”, latiendo la efervescencia y la compulsión de la música negra, rozando unos niveles importantes de arreglos e interpretación musical. En directo, si se plantea tal y como está grabada, puede llegar a uno de los momentos cumbres del show.

Tal vez hubo un tiempo en el que no parecía encontrar su público. Parecía deambular entre las sombras, arrastrando el apellido Ronaldo. Hasta que, posiblemente, tras la efímera reunión de éstos con el EP Cuatro canciones (Subterfuge 2007), definitivamente se cerró el circulo y surgió un Coque Malla seguro de sí mismo, con las ideas más claras que nunca, y con la certeza de saber hacia dónde dirigir sus pasos. No epatar, sino ofrecer y llegar a territorios propios con todo el peso de las canciones y del savoir faire tan impregnado en su ADN desde tiempos pretéritos.

Para la grabación se alía con Jose Nortes (Quique González, Miquel Ríos…) en la coproducción, que con la dirección en los vientos y metales de Miguel Malla, hacen de El último hombre en la Tierra un disco que atrapa y que tengas que volver a darle al play para escucharlo otra vez. Muestra de ello es la envolvente “Pétalos, sonrisas y desastres” o “Duerme”, cerrando el álbum. Tan inquietante como “Leaning on the everlasting arms” con Robert Mitchum y Lillian Gish en La Noche del Cazador. El que lo escucha repite. Y no una sola vez.

Suscríbete al boletín mensual

El podcast de Beat València

Así suena València en primavera

Artículos relacionados

Pin It on Pinterest