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Cuando València quiso hacer fallera mayor a una Kennedy

por | 14 octubre 2021 | Reportajes, València

Jackie y John Kennedy, con su hija Caroline, en Georgetown (1958). Foto: Creative Commons Manhhai.

1962 fue un año crucial para la historia contemporánea valenciana. Mientras Joan Fuster, el intelectual autóctono más relevante de la segunda mitad del siglo XX, publicaba «Nosaltres, els valencians», Manuel Fraga llegaba al Ministerio de Información y Turismo del Gobierno de España. Estos hechos, junto al explosivo crecimiento demográfico de València entre 1960 y 1975, han marcado hasta hoy, con mayor o menor intensidad, dependiendo de las discontinuidades y los contextos históricos que transitan estas seis décadas, por un lado, el pensamiento político y cultural del valencianismo político, y por otro, el desarrollo económico de un territorio (que dejó de ser mayoritariamente agrario) focalizado desde entonces al turismo, la hostelería y la industria. En aquella primera mitad de los años sesenta, cuando emergía un nuevo valencianismo, en el contexto imperante del regionalismo de foto fija impulsado por el franquismo, las autoridades locales decidieron invitar a Jackie Kennedy a visitar las Fallas para entronizar a su hija Caroline, de siete años de edad, como fallera mayor infantil de València.

Durante los años 40 y 50 el franquismo se apoyó en las élites dirigentes valencianas, sobre todo de los cuadros de la antigua Derecha Regional Valenciana, para retomar un regionalismo folclórico, que no era inédito, sino que se había consolidado bajo la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930). Es en este contexto en el que el desarrollismo económico impulsa a València, y sus costas, como motor turístico desde principios de los años 60, y en el que el alcalde de la ciudad, Adolfo Rincón de Arellano, en noviembre de 1964, consulta con Manuel Fraga la posibilidad de hacer fallera mayor infantil de 1965 a Caroline Kennedy, única hija de Jaqueline Kennedy y del presidente John Fitzgerald Kennedy, asesinado en Dallas un año antes, el 22 de noviembre de 1963.

Según aparece en la correspondencia consultada, en una primera misiva del alcalde al ministro gallego se indica la posibilidad de iniciar los trámites para contactar con la oficina de la ex primera dama. Fraga accede, tras recibir el beneplácito del ministro de Exteriores, Fernando María Castiella, pidiendo que sea Junta Central Fallera y la alcaldía quienes realicen un primer contacto. Es entonces cuando el presidente del órgano ejecutivo de las fiestas, Juan Bautista Martí Belda, envía una carta personal a Jackie Kennedy.

© Foto: Víctor López

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La correspondencia València-Jaqueline Kennedy

Muy Sra. Mía:

El 19 de marzo (festividad de San José), Valencia celebra sus fiestas más importantes, las mundialmente conocidas Fallas. Todos los años se nombra a una niña para Reina Infantil de la fiesta y por regla general el nombramiento se realiza en atención a prestigiosos antecedentes familiares.

El imborrable recuerdo del fallecido presidente Kennedy supone para todos los valencianos la mejor carta de naturaleza. Consiguientemente la Comisión decidió dirigirse a primer lugar a V.E., rogándole acepte tal nombramiento a favor de su hija Carolina. 

Tal como dije antes, es una fiesta mundialmente famosa que empieza el 12 de Marzo y finaliza el 19.  Las fiestas son cívico-religiosas y durante ellas niñas y jóvenes visten el traje típico valenciano. Ruégole respetuosamente transmita su aceptación que tanto nos honraría para poderle remitir más información referente a la fiesta y concretar los detalles de su viaje y su estancia en nuestra ciudad.

El 11 de febrero de 1965, la secretaria personal de Jaqueline Kennedy, Nancy Tuckerman, contesta al presidente de Junta Central Fallera.

Querido Sr. Belda:

Le escribo en representación de la Sr. Kennedy para contestar su reciente carta en la Vd. invita a Carolina para ser Reina Infantil de la fiesta de las Fallas que se celebrará en Valencia el 19 de marzo.

La Sr. Kennedy ha apreciado mucho el recuerdo de la Comisión en su deseo de conceder ese honor a Carolina, no obstante es con sentimiento que no le es posible a la Sr. dar permiso para que el nombre de Carolina sirva en esta ocasión. Durante los pasados meses ha habido varios requerimientos similares, pero la Sr. Kennedy desea que en orden de mantener tan en privado la vida de sus hijos, como sea posible, tiene que declinar tal clase de invitaciones por ahora.

Vd. puede estar seguro que la Sr. Kennedy está profundamente agradecida por su amabilidad, y en representación de su hija y por ella misma, envía sus mejores deseos para que la fiesta tenga sus mayor éxito.

Sinceramente, Nancy Tuckerman.

© Foto: Víctor López

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Municipalismo franquista 0 – Grandes de España 1

Tras la negativa de Jackie para acudir a Valencia, las autoridades locales siguieron pulsando teclas diplomáticas, con las Fallas de 1966 en mente. Tal y como consta en la carta enviada por Martí Belda (JCF) a Miguel García de Sáez, Comisario General del Pabellón de España en la Feria Mundial de Nueva York, en julio de 1965.

Un año antes, García de Sáez había llevado a Antonio Gades a la exposición neoyorquina y la actuación del bailarín eldense cautivó a la aristócrata estadounidense, que se interesó por la delegación española. Este contacto fue insuficiente, ya que la posibilidad de traer a España a Jaqueline Kennedy se hallaba en una instancia superior: Antonio Garrigues Díaz-Cañabate, embajador español en los Estados Unidos.

Entre 1962 y 1964 el diplomático trabó amistad con la familia Kennedy, de tal modo que al ocupar la embajada en el Vaticano, en 1965, Jackie fue su invitada en la residencia diplomática de Roma. Meses después, la ex primera dama accedió a la invitación de la duquesa de Alba para visitar la Feria de Abril de 1966 en Sevilla, fraguada bajo supervisión de Garrigues.

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Jackie Kennedy, Antonio Garrigues y la duquesa de Alba en Sevilla, 1966. INSTAGRAM E. Irujo.

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