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Cuello + Acapvlco, alegrías de la efervescencia local

por | 13 septiembre 2015 | Cultura pop

Cuello forman parte del imaginario popular de esta ciudad, si has sabido por dónde moverte, si has sabido en qué antros meterte, si has caído en el sitio indicado un domingo de resaca por la tarde. Sí, uno de esos domingos en los que intentas huir de los recuerdos de la noche anterior y del gotelé que te devuelve las miradas de pánico.

CUELLO-VALENCIA

Si has estado en el sitio adecuado en el momento adecuado te habrás topado con ellos, ya sea en la formación del artefacto que ahora nos ocupa, ya sea en alguna de las otras encarnaciones que sus ubicuos miembros regentan, léase Betunizer, Jupiter Lion, Derrota, Flipping Colors, Tucán, Tracahombres… No hace falta que siga, ¿verdad?

Después de esa colisión en directo y de 45 minutos (apróx.) de música que te ha dejado el espinazo acalambrado te acercas a la mesa de vinilos, los admiras, los codicias, los necesitas, te llevas la mano al bolsillo y piensas: “la próxima vez”. Tu maltrecha economía sólo ha dado de sí para dos cervezas durante el concierto y una lata que te regalarás para el camino a casa. Durante ese trayecto reflexionas, ¿cómo puede ser que el punk siga dando tanto de sí? ¿Cómo es que un puñado de tíos tocando rápido y atronadoramente, berreando palabros ininteligibles te haga vibrar de aquella forma? Es una cuestión primigenia creo, la pregunta correcta es ¿cómo no te va a gustar? Si se te ha instalado en la cabeza de forma inexorable y no puedes dejar de intentar reproducir aquellas melodías con la boca, ante la estupefacción de los inocentes transeúntes que se cruzan en tu camino.

Llegas a casa, todavía contento (achispado igual es una palabra más correcta), enchufas el ordenador, abres tu cuenta de Spotify, que hace tiempo dejó de ser premium. Y, ¡oh, sorpresa!, no solo los encuentras sino que hallas dos discos: Modo eterno (BCore, 2014) y Mi brazo que te sobre (BCore, 2013) Le das al play y disfrutas cada minuto de reproducción, te maldices por no haber robado el vinilo, te alegras que sea un grupo local, de cierta forma sientes algo de orgullo ajeno, que empiecen a consolidarse estos grupos con los que saca pecho esta, musicalmente menospreciada, ciudad.

Desde entonces estás enganchado a esas canciones, a esas melodías que te recuerdan un poco a aquella nostalgia pop ensordecedora que evocan Dinosaur Jr. A discos que le hacen justicia a lo que oíste aquella ahora lejana tarde de domingo, canciones directas escupidas a la cara, sin miramientos, sin prolegómenos, sencillas y eficaces, listas para amar.

Ahora presentan su tercer disco –Trae tu cara (2015)- en tres años y piensas: ¡Joder, esta vez me lo pillo! y corres a buscar algún adelanto en la red y flipas con las dos canciones que encuentras y te alegras al ver que lo presentan en directo en breve y te alegras aún más al ver que los Acapvlco están involucrados en ese sarao y recuerdas aquella noche, donde en similares situaciones a las ya mencionadas, alucinaste mucho con sus canciones y su desparpajo, te enamoraste de su directo y cuando hablaste con ellos te cayeron pero que muy bien… Pero, eso ya es parte de otra historia.

https://www.youtube.com/watch?v=A13fVgdOTPY

Fotos: Josu Kuro

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