De poesía y exilio: 50 años de Machado y Serrat DEDICADO A ANTONIO MACHADO, POETA (1969)

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La casualidad ha querido que comience a escribir este artículo el mismo día en el que se cumplen 80 años de la muerte, camino del exilio, de Antonio Machado. Un aniversario que coincide con otro aniversario, el de la publicación de uno de los mejores álbumes de la música popular de nuestro país, Dedicado a Antonio Machado Poeta (Zafiro, 1969), de Joan Manuel Serrat. Y no era un álbum más.

1532627703_616915_1532628101_noticia_normal Antonio Machado, Gregorio Marañón, José Ortega y Gasset y Ramón Pérez de Ayala, en Segovia en 1931.

 

Solo un año antes, Serrat se había enfrentado directamente a las autoridades franquistas, negándose a representar a España en el Festival de Eurovisión si no se le permitía cantar en catalán. Una vez conocida la negativa fascista y su sustitución por Massiel, el cantautor catalán decidió imprimir un giro a su carrera, abriendo sus composiciones a los poetas más reconocidos del bando republicano, perdedores de la Guerra Civil, fallecidos o en el exilio muchos de ellos. Simultáneamente, Serrat decidió atreverse a cantar en su otra lengua materna, el castellano, pero no como una imposición como pretendía la Dictadura, sino como una libre elección en la que abría su capacidad compositiva. Su primer álbum en castellano, el cuarto de su carrera, La Paloma, llevaba como título un poema de uno de los poetas referentes de la resistencia republicana, el comunista Rafael Alberti, al que acertadamente el noi de Poble Sec había musicado, así como otros temas ya clásicos de nuestro pop como Tu nombre me sabe a hierba.

Pero sin duda, el salto definitivo lo dará Serrat con el álbum dedicado a Machado. Será un paso decisivo tanto a nivel compositivo como a nivel de su compromiso creciente por la memoria de los vencidos en la Guerra Civil, protagonizando así una escalada creciente de enfrentamiento con la Dictadura.

Antonio Machado, poeta e intelectual, fue el miembro más importante de la Generación del 98, el más influyente en la posterior Generación del 27, en poetas como Federico García Lorca, Luis Cernuda y Rafael Albertí, faro de la cultura española ante el páramo que era la España de Alfonso XIII. Comprometido con la causa republicana y la izquierda, Antonio Machado izaba la bandera republicana en el balcón del Ayuntamiento de Segovia, junto con su amigo Antonio Ballesteros, el 14 de abril de 1931. A pesar de su compromiso con la tesis del PCE de resistir hasta el final, Antonio Machado se verá obligado a cruzar los Pirineos con la caída Catalunya, y será en la localidad francesa de Colliure donde se apagará su vida, convirtiéndose inmediatamente en símbolo del exilio republicano.

Por eso, musicar a un poeta con estas credenciales políticas y prácticamente clandestino, fue todo un acto de rebeldía, uno más por parte de Serrat, pero también de la que era su discográfica en aquel momento, Zafiro, que se arriesgó a que el disco fuera secuestrado por la Dictadura. Pero ambos, artista y productora acertaron: el álbum se convirtió en el más vendido de la década y en uno de los más vendidos del cantautor catalán.

Y el reto no era fácil, no solo por los problemas políticos que podía ocasionar, sino por su maestría compositiva, ya que Joan Manuel Serrat iba a demostrar porque a sus 25 años no sólo era uno de los mejores compositores europeos, sino que además podía adaptar un poemario de la primera mitad de siglo, convirtiéndolo en algo absolutamente del momento. Las influencias musicales de Serrat de la chanson francesa, el pop de The Beatles, u otros como la copla o el bolero, serán fundamentales para que las doce canciones que componen el disco, se convirtieran en una obra redonda. Sin olvidar, como en toda la obra del catalán, los arreglos y dirección del gran Ricard Miralles.

Este álbum será la consagración definitiva de Serrat en todo el Estado y también en el extranjero, especialmente América Latina, aunque esto último no solo por el aspecto musical. La reivindicación abierta de un poeta como Antonio Machado, pondrá al cantautor en el punto de mira de los sectores ultraderechistas del llamado Bunker, que ya desde 1968 comenzaban a acosar a la izquierda que se manifestarse abiertamente contra la Dictadura. Así, los conciertos de Serrat comenzaron a no ser cosa fácil en España, donde cuando no había una suspensión, había franquistas reventando la actuación, como ocurriría en teatros de València y Madrid en más de una ocasión. Lejos quedaba el programa monográfico de 1968 presentado por José Luis Uribarri, cuando aún era el representante de España en Eurovisión.

Ello permitirá a Serrat realizar la que será su primera gira por Latinoamérica, e iniciar una historia de amor con dicho subcontinente, tanto con un público que lo adorará desde el primer momento, como con la música, donde la Nueva Canción Cubana y Chilena tanto le deberán y viceversa. El concierto realizado en el Teatro Municipal de Santiago de Chile en 1969 será el más importante para Serrat ese año.

La calidez compositiva del cantante arropando los poemas de Antonio Machado, hacen que este álbum siga cautivando 50 años después de su publicación, donde adaptaciones como Cantares, Del pasado efímero o He andado muchos caminos, son auténticos himnos a la libertad que, a buen seguro, en los meses venideros, volverán a estar presentes en nuestro país. Y es que “hay un español que quiere vivir y a vivir empieza, entre una España que muere y otra España que bosteza”.