El arte de detener el tiempo y los zarpazos de la desolación: la calidez del concierto de Dekker

por | 20 enero 2026 | Conciertos

La versatilidad de su voz, la amabilidad de su música y esa capacidad para transmitir emociones nos sorprendió desde el primer momento. Su solvencia sobre el escenario le ayudó a superar la hostilidad de una sala que debió congregar a mucho más público. Durante setenta minutos Brookln Dekker consiguió detener nuestra vida frenética. Solo quedaron esas canciones de vocación confesional y nuestros pensamientos. Todo un logro.

El norteamericano afincado en Nottingham se presentó el pasado domingo 18 de enero en Loco Club dispuesto a reivindicar una manera artesanal de entender el pop de la que muchos somos devotos. Como esos trovadores que saben lo que es viajar por carreteras secundarias, tocar en clubes de provincias y sonar en emisoras locales dio una lección magistral de cómo manejarse en las distancias cortas. Sin quitarse su sombrero característico ni un instante y con los elementos mínimos necesarios: guitarra acústica , algunos efectos de voz y baterías pregrabadas trenzó un set íntimo, sobrio, concentrado y muy evocador que nos fue ganando pieza a pieza.

El escenario casi vacío, muy teatral, con dos monitores, un micro y, en segundo término, dos maletas metálicas con un termo y una taza encima se reveló como un entorno perfecto para las confidencias, los recuerdos y las crónicas de lo que nos pasa. Al fondo, la cortina negra perfilada con una línea luminosa en su parte inferior nos pareció más solemne que en otras ocasiones. Ya saben que los vacíos y los silencios pueden ser más efectivos que los gritos y las explicaciones. La luz proyectada sobre el compositor aún remarcó más las sombras. No le vimos nunca la cara pero consiguió que no dejáramos de buscar su mirada. En tiempos de transparencia grosera, lo que no se ve, como lo que se intuye, dispara su atractivo.

No es raro recurrir al sueco José Gonzalez, a Damien Jurado o a Devendra Banhart para hablar de un cancionero de ADN folk que no rehúye ni cierta ligereza indie ni cierta luminosidad soul. En temas como la magnífica Let´s Turn Over The Leaf incluso nos acordamos de Kings Of Convenience. Todas las hojas promocionales consultadas apuntaban a Justin Vernon, Bon Ivern. Y algo de cierto hay pero, con el paso de las escuchas, quien nos vino a la cabeza por timbre y forma de cantar fue Felix Mackenzie-Barrow co-vocalista de la banda de su ciudad adoptiva Divorce. Las analogías también tienen sus caprichos.

El músico que comenzó como parte del dúo Rue Royal, junto a su mujer atesora, ya cinco discos en solitario. El último ‘Neither Up Nor Down’ (2025) quizás sea su obra más completo. Así lo reconoció con cierto humor desde el escenario. Sonaron temas de todas sus grabaciones, incluso la primera pieza que compuso en el lejano 2017, pero su obra más reciente fue la que tuvo un protagonismo especial. Cortes como Today, Let Me Take You o la vibrante Nor Feeling Up fueron muy celebradas. De principio a fin sin bajar la guardia, sin despistes ni tropiezos redondeó una actuación notable, Maybe October del álbum ‘I Won’t Be Your Foe’ (2022) le sirvió para despedirse entre aplausos sinceros y caras de agradecimiento. Fuimos muchos los que nos abalanzamos sobre la mesa del merchandising para hacernos con algún tesoro.

Mientras volvíamos, un poco conmovidos por la calidad de la actuación, nos reafirmamos en la necesidad de valorar más el papel de las promotoras, como AndSons Producciones en este caso, que se atreven con propuestas minoritarias teniendo solo en cuenta su calidad. Son tan valiosos estos descubrimientos. Ya en casa, en un acto reflejo, pusimos la radio buscando los resultados del fútbol. Lamentablemente lo que nos encontramos fue el espanto del accidente de tren en Adamuz en Córdoba ¿Pero cómo había podido ocurrir tremenda desgracia? Menuda putada más grande. Una tristeza plomiza nos hizo viejos de repente.

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