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El eterno romance entre València y The Jayhawks

por | 20 julio 2021 | Conciertos

The Jayhawks en La Rambleta. Foto: María Carbonell ©

Uno de los aspectos que convierte al rock and roll en algo único es su capacidad para emocionar y fidelizar a numerosos seguidores, por encima de las barreras culturales y lingüísticas. Este es el caso de The Jayhawks, uno de los grupos más queridos por el público valenciano. Sus álbumes grabados en la década de los 90 enamoraron a una legión de seguidores, amantes del rock de diversos estilos, que encontraron en la banda capitaneada por Gary Louris y Mark Olson la actualización perfecta que en su día hicieron The Byrds o Buffalo Springfield, entre el folk estadounidense y el pop de raíces británicas.

La banda estadounidense ha sabido mantener una coherencia en su propuesta, superando las idas y venidas de uno de sus cerebros compositivos, Mark Olson. La maestría y persistencia de Gary Louris para navegar entre el folk, el country-rock, la psicodelia y ciertas reminiscencias indie, ha complicado, y mucho, la tarea de catalogar a The Jayhawks, como demostraron en su álbum Smile (2000). Louris ha sabido mantener la nave a flote, con un trabajo que no se ha visto afectado ni por los constantes cambios en los integrantes de la banda, ni por parones como el que hicieron de 2005 a 2009, y en 2013.

Con estas credenciales The Jayhawks se presentaron en Rambleta el pasado sábado para presentar su último trabajo XOXO, precedidos por Germán Salto, una más que buena elección de un músico que confirmó las buenas sensaciones que ha ido causando desde sus inicios.

Ante un público entregado desde el primer momento, espoleado por las ganas de volver a ver a un grupo de fuera de nuestro país, como señal esperanzadora de ir dejando atrás la maldita pandemia que tanto daño ha hecho a la música en directo, los estadounidenses desembarcaban así en el barrio de Sant Marcel·lí cargados de profesionalidad y canciones redondas.

Arrancaron el concierto con “I’m Gonna Make You Love Me” del ya mencionado álbum Smile. Desde aquel momento todo fue rodado, ya que al liderazgo de Louris se sumaban el buen hacer de Mark Perlman al bajo, Tim O’Reagan a la batería (en la formación desde 1995) y Karen Grotberg a los teclados y fija en el grupo desde 2008 aunque sus inicios con el grupo se remontan a 1992. También fue destacable la colaboración puntual con el enorme Josh Rouse, americano de nacimiento, valenciano de adopción.

Una tras otra se sucedían las canciones de un repertorio que ya se ha convertido en un clásico, pero con capacidad manifiesta de seguir siendo interesante y creativo. Así iban sonando temas como “Stumbling Trought the Dark”, “The Man Who Loved Life”, “Tampa to Tulsa”, “All The Right Reasons”, “Trouble”, “Quiet Corners & Empty Spaces”, “Everybody Corners”, que iban alternando con otros de su nuevo álbum como “Living In a Bubble”, “This Forgotten Town”, “Across My Field” o “Dogtown Days”.

Con “Tailspin” cerraron la actuación, antes del más que solicitado bis. Su reaparición se inició con una versión acústica de la maravillosa “Settled Down Like Rain”, seguida por la tranquila “Broken Harpoon” y la marca de la casa “Until You Came Along”. Como ya había ocurrido con “Waiting For The Sun”,” Two Hearts”, “I’d Run Away” o “Blue”, hay que reconocer que fueron los temas compuestos en la época de Mark Olson en el grupo, los más celebrados por el público. Éste despidió con una ovación cerrada y puesto en pie la interpretación de “Bad Time”, original de los Grand Funk Railroad en 1974, del ya mítico Tomorrow The Green Grass (1995), con el que la banda de Minnesota ponía el broche de oro a una actuación que había resumido perfectamente el transcurrir de un grupo que, más de treinta años después, sigue vigente y con muchas cosas por contar.

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