El gran dúo musical republicano de la historia

por | 29 abril 2020 | Reportajes

No, este no es un texto sobre las inclinaciones musicales de Azaña y Negrín, ojalá lo fuese. Hoy venimos aquí a divagar del antiguo, y quién sabe si extinto, Partido Republicano de los Estados Unidos de América: ese club que dejó entrar a un socio que primero los devoró, después arrojó sal en su campo base electoral, y ahora aconseja a sus votantes que se inyecten lejía tras un buen baño ultravioleta para combatir un virus.

nixon-brandt-carpenters Willy Brandt, Richard Nixon, Karen Carpenter, Pat Nixon y Richard Carpenter. Foto: Nixon Library WHPO-E0729-09.

 

En 1973 Richard Nixon era un presidente reelegido con una victoria aplastante: 47 millones de votos frente a los 29 millones del demócrata McGovern. Su mayoría silenciosa había acallado en las urnas a la generación de la paz y el amor, aunque en aquella izquierda demócrata estaba el germen del actual feminismo político estadounidense y de la participación negra en la política de masas (la congresista Shirley Chisholm fue la primera mujer negra en presentarse a unas primarias para ser elegida candidata a la Casa Blanca). Ni la Guerra de Vietnam, ni las primeras informaciones sobre el Watergate, ni el reconocimiento de la República Popular China hicieron mella en el presidente. Henry Kissinger, consejero de Seguridad Nacional y secretario de Estado, supo polarizar a la sociedad civil, conviertiendo las reivindicaciones de las minorías, y el perfil izquierdista del senador McGovern, en un eficaz lema electoral inventado por el periodista conservador Robert Novak: Amnistia, aborto y ácido.

En el imaginario colectivo de los EE.UU los Carpenters representan, en los años 70, el eslabón de aquella tradición musical de standards de éxito, que aparece con Cole Porter y George e Ira Gershwin, y pasa por Sinatra, hasta el easy listening de Burt Bacharach. Su sonido, su estética y su procedencia, clase media de Connecticut, los conviertieron en el fetiche musical que encajaba como un guante en la Administración Nixon para mostrar los valores americanos. El 8 de noviembre de 1970 actuaron en el Walter Reed Hospital de Washington D.C., un centro médico de recuperación para los soldados heridos en Vietnam, el 1 de agosto de 1972 Nixon los recibió en la Casa Blanca para publicitar su ayuda a la investigación contra el cáncer, pero el gran acto tuvo lugar el 1 de mayo de 1973, cuando Carpenters tocaron en la cena de gala de la visita oficial del canciller alemán Willy Brandt en la Casa Blanca.

Cuando Brandt llegó a la cancillería federal en 1969 dio un giro copernicano a las relaciones con la Alemania Oriental, poniendo en marcha su política de acercamiento al bloque soviético (Ostpolitik). En 1970 se produjo el primer encuentro con un homólogo del este, Willi Stoph, tras la partición alemana, reconociendo la existencia de hecho de la RDA, también con el gobierno de Polonia, admitiendo la nueva frontera germano-polaca. Un año después recibió el Nobel de la Paz, y en 1973 la ONU otorgaba status de estados soberanos a ambas Alemanias, dando legitimidad al nuevo orden continental impulsado por el socialdemócrata. En 1974 Nixon reconocía diplomáticamente a la soviética República Democrática Alemana, y Kissinger entraba de lleno en una ambiciosa política de distensión con el bloque comunista (excepto en el continente americano), incluida China.

Aquella noche del 1 de mayo de 1973, cuando Brandt y Nixon disfrutaban de la interpretación “Top Of The World” de los Carpenters, realmente estaban con un pie asomando al precipicio. El 6 de mayo de 1974 Willy Brandt dimitió de la cancillería por el “caso Guillaume”. Günter Guillaume, un espía de la Stasi, se había introducido en 1956, junto a su mujer, en la Alemania Occidental para iniciar labores de espionaje en el Partido Socialdemócrata. Fue ascendiendo lentamente en el organigrama del partido hasta alcanzar un puesto de absoluta confianza en el gabinete presidencial de Brandt. Incluso las cartas manuscritas de Nixon al canciller sobre asuntos de máxima seguridad de la OTAN, calificadas como “top cosmic”, alto secreto, llegaban a Guillaume. Finalmente, fue detenido el 24 de abril del 74, tras la revisión de unas antiguas escuchas telefónicas, de los años 50, con felicitaciones de cumpleaños, que coincidían con los nacimientos del matrimonio de la Stasi. Unos meses más tarde, el 9 de agosto de 1974, Nixon abandonaba su cargo presidencial, y partía de la Casa Blanca en helicóptero, con ambos brazos alzados mostrando el símbolo de la victoria en sus manos, tras dimitir por el caso Watergate.

La carrera de Carpenters tampoco fue la misma tras aquella brillante primera mitad de década. A partir de 1974 su trayectoria declinó, Richard Carpenter se convirtió en adicto al quaalude, un sedante hipnótico que también potenciaba la euforia y el deseo sexual, a esto se unió la envidia patológica hacia su hermana Karen, que siempre le restó protagonismo en los años de éxitos. De tal modo que, cuando en 1979, ella decidió mudarse a Nueva York para grabar su debut en solitario, bajo los mandos del productor Phil Ramone, con la banda de Billy Joel y el beneplácito de Quincy Jones, Richard saboteó el lanzamiento del disco, en connivencia con los ejecutivos de la discográfica A&M, y jamás fue publicado.

Karen, que sufría anorexia nerviosa desde 1973, comenzó su terapia en 1980, pero no hubo avances. Durante dos años fue ingresada en diversos hospitales por afecciones cardíacas y deshidrataciones extremas, debido a la masiva ingesta de laxantes. El 4 de febrero de 1983 su madre descubrió su cadáver en la casa familiar de Downey, California. Había sufrido una parada cardíaca por un consumo continuado de ipecacuana, un jarabe de plantas brasileñas que induce el vómito. Tenía 32 años. Ronald Reagan 72. Aquel año, desde la costa opuesta, en Washington D.C., el viejo cowboy amenazaba con sembrar Europa Occidental de cabezas nucleares apuntando a los países del Pacto de Varsovia: la crisis de los euromisiles ponía al viejo continente en el punto de mira de la aniquilación nuclear. Retrospoiler: no sucedió, pero no anduvo lejos.

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