El hombre que inventó la Valencia moderna: Ricard Pérez Casado y la idea de ciudad

por | 14 enero 2026 | València

Ricard Pérez-Casado, en el balcón del Ajuntament de València, en 1987. © Foto Flaco García Poveda

Siempre recuerdo cuando de pequeño mi abuelo me enseñaba la foto que tenía posando al lado de un alcalde, que yo no conocía, cuando inauguraban el Monumento a la Paz en la plaza Armada Española que había promovido él y otros compañeros, antiguos aviadores de la II República, y que aún se puede ver en la rotonda al llegar a La Marina por la calle de La Reina. Siempre me decía: «Este ha sido el mejor alcalde que ha tenido Valencia». Hoy ha fallecido, a los 80 años de edad, Ricard Pérez Casado, alcalde de València entre 1979 y 1989.

Hace unos años fui a la presentación de su libro de memorias, ‘Viaje de ida’ (Publicacions de la Universitat de València, 2013). Incluso hice un pequeño artículo sobre la recuperación de las políticas urbanas que necesitábamos en el Cabanyal-Canyamelar frente a la barbarie. Hablaba de la idea de ciudadanía y de democracia que inspiraron a una Valencia que Ricard Pérez Casado recogió en la oscuridad de la España franquista «de provincias» en un contexto de pervivencias fascistas en las administraciones y de mediocridad entre su propia gente.

En ese contexto alumbró el Plan General de Ordenación Urbana de la ciudad, el primero democrático, el primero que puso ideas generales y no sólo intereses mercantiles de constructores y afines, e ideó una ciudad y su universo que luego recogieron otros y otras -junto a la fama populachera y barata-. Ricard y su tiempo es la Valencia que disfrutamos hoy y que supo hacer proyecto político de los lemas vecinales: «El riu el volem nostre i el volem verd». Delinear lo popular para que fuera interés general, progreso, justicia y futuro para que naciera la Gran Ciudad.

Sin Ricard y sus «socialcomunistas» hoy no tendríamos ni Jardín del Turia, ni Palau de la Música, ni dunas en El Saler, ni Parque Natural de La Albufera, ni ciudad moderna para vivir y visitar y decir «qué bonita es València». Eso se debe no solo a proyectos y obras sino a algo más difícil y que no todos los políticos tienen ni saben adquirir: una idea política de ciudad, una estrategia como espacio, como gestión de ciudadanía, como lugar para la libertad. Ricard, primero fue intelectual y a partir de ahí, de la mano de la ciudadanía y sus reivindicaciones, construyó nuestra ciudad: la València de la democracia.


Daniel Adell (València, 1979) es el presidente de la Asociación de Vecinos del Cabanyal-Canyamelar (A.V.V)

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