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El Palau de Les Arts apuesta por la accesibilidad sin renunciar a la calidad en su nueva temporada

por | 2 octubre 2016 | Reportajes

El Palau de Les Arts ha conseguido retener a sus grandes nombres  -Gregory Kunde y Plácido Domingo- a los que se suman otras luminarias como Anna Caterina Antonacci, Mariella Devia o Vivica Genaux. En la dirección musical se mantiene el triunvirato formado por Roberto Abbado, Fabio Biondi y Ramón Tebar.

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Puede sorprendernos que en los rótulos de las calles del barrio de La Fuensanta encontremos los nombres de naciones de América Latina, y de otros países, que se distinguieron por su ayuda cuando Valencia sufrió la trágica riada de 1957. Es la clave del misterio de la existencia de una calle dedicada a la “Colonia española en México”, ya que al parecer fue particularmente activa con las víctimas. Sin embargo, es notable la calle dedicada a Lucrecia Bori, la famosa cantante de ópera valenciana, una estrella mundial en los años treinta que, en los cincuenta, estaba al frente de la dirección artística del Met, el Metropolitan Opera House de Nueva York. Fue allí donde organizó una inolvidable gala artística y una colecta destinada a los damnificados por la catástrofe. Valencia, agradecida, le dedicó esta calle y le rindió un gran homenaje cuando, en 1961, llegaron sus restos mortales para ser enterrados en la ciudad.

Gracias al director de escena Davide Livermore, desde la pasada temporada intendente del Palau de les Arts, Lucrecia Bori- su nombre completo era Lucrecia Borja y González de Riancho-,  vuelve a estar de actualidad, ya que es su imagen, primorosamente pintada por el artista valenciano Pepe Moreno, la que aparece en la promoción de la temporada de ópera 2016-2017. Tal vez el rescate de la memoria de esta soprano, que fue considerada “la reina del Met”,  se deba también al deseo de evidenciar la tantas veces puesta en duda vinculación de nuestra ciudad con la tradición operística – y la presente temporada de Les Arts parece capacitada para despejar cualquier sospecha al respecto.  Sea comos fuere, es un hermoso gesto para presentar una programación que ahonda en la dirección en la que se comenzó a trabajar en la temporada anterior. Livermore ha conseguido retener a los grandes nombres habituales de Les Arts -Gregory Kunde y Plácido Domingo- a los que se suman otras luminarias como Anna Caterina Antonacci, Mariella Devia o Vivica Genaux; y, en la dirección musical, se ha mantenido el triunvirato formado por Roberto Abbado, Fabio Biondi y Ramón Tebar; ellos serán los responsables de dirigir a la Orquestra de la Comunitat Valenciana, que se ha convertido desde hace tiempo y por derecho propio en una de las más relevantes de nuestro país.

La programación se dio a conocer en una gala presentada por el mediático Ramón Gener, responsable del programa de divulgación operística de La 2 “This is opera”, en toda una declaración de intenciones, apostando por una vía más cercana sin renunciar a la calidad. Una temporada variada y repleta de títulos de enorme interés a la que tan solo se le podría reprochar un excesivo peso del repertorio italiano – belcantista en particular- , así como una mayor presencia de la siempre ninguneada ópera barroca. Se agradece el mantenimiento de una pretemporada a precios populares, a la que se sumarán otros títulos, así como funciones didácticas; y, por primera vez, los profesionales de  Les Arts darán salida a la actividad musical y operística en los barrios de la ciudad de Valencia y a otras localidades de la Comunidad, intentando borrar complejos provincianos y clichés decimonónicos que todavía pesan sobre un legado que es patrimonio de todos. También es una novedad el ciclo de conciertos de cámara, que se darán en diferentes espacios del recinto de Calatrava hasta ahora inéditos, y que incluye un homenaje a Mozart y conciertos de música barroca alemana e italiana.

elisir-damore-2011-tato-baeza-3-825x510L’elisir d’amore, Les-Arts-2016-Tato Baeza

El pasado sábado 1 de octubre se inauguró la pretemporada con  la ópera “L´elisir d´amore”, de Donizetti (1797- 1848), en una coproducción del Teatro Real y el Palau de les Arts, que ya pudimos ver en 2011, y que estará en escena hasta el 12 de octubre. La dirección escénica es de Damiano Michieletto y nos encontraremos con la dirección musical de la canadiense Keri-Lynn Wilson. En el reparto se avanzan los nombres del tenor William Davenport, las sopranos Ilona Mataradze y Karen Gardeazábal, el bajo Paolo Bordogna, y el barítono Mattia Olivieri. Si la pretemporada pasada se abrió con “La Bohème” -toda una golosina para el público- la presente lo hace con un título no menos conocido que además nos llega en una producción que pone el acento en la sensibilidad mediterránea -la puesta en escena, playera y contemporánea, parece arrastrar la Malvarrosa hasta Les Arts. Un envoltorio gozoso para un sabroso enredo con cierto regusto agridulce en el que destacan páginas tan inspiradas como “Una furtiva lagrima” o “Prendi, per me sei libero”.

También en pretemporada se ofrecerá una ópera española “El Gato Montés”, del compositor valenciano Manuel Penella (1880- 1939), para conmemorar los 100 años de su estreno en el Teatro Principal de Valencia. Una oportunidad para subrayar la importancia de Valencia dentro de la tradición operística. La obra nos llegará en una producción del Teatro de la Zarzuela, con dirección escénica de José Carlos Plaza y musical de Óliver Díaz. La pretemporada se completará con un concierto el 6 de octubre, dedicado a dos obras majestuosas de Vivaldi: “Gloria” y “Gloria e Imeneo”, que encontrarán traducción de la mano de uno de sus mayores especialistas, el director Fabio Biondi, acompañado por Sonia Prina y Roberta Ivernizzi; el 26 de noviembre llegará un recital de alumnos del Centre Plácido Domingo con Ramón Tebar en la batuta; y el 10 de noviembre podremos ver un concierto espectáculo con música contemporánea especialmente interesante, “Cantúria Cantada”, que recoge algunas de las obras corales del celebrado compositor de Vinaroz Carles Santos.

gato-montes_teatro-de-la-zarzuela-jesus-alcantara-4Gato Montes, Teatro de La Zarzuela. Jesús Alcántara

La temporada dará comienzo de forma oficial el 10 de diciembre con “Las vísperas sicilianas”, de Verdi (1813-1901) . En el reparto nos reencontraremos con el prestigioso tenor Gregory Kunde -en la pasada temporada lo pudimos ver en “Sansón y Dalila” e “Idomeneo”-. Junto a él, Anna Pirozzi o el notable barítono verdiano Juan Jesús Rodríguez completan el reparto de una propuesta dirigida en lo escénico por el intendente de Les Arts. Un título en el que Verdi hizo una profunda reflexión sobre el momento que vivía su país, porque en el código de la ópera decimonónica, hablar de un tiempo antiguo era también hablar de la contemporaneidad -el ubicar la acción en el Medievo era una hábil forma de evitar la censura-.

No olvidemos que las primeras óperas de Verdi se convirtieron en teatro político -puede que el único verdadero teatro político que ha conocido Italia-. Obras que fueron la banda sonora del “Risorgimento”, cuando Verdi catalizó el deseo de lograr la unificación del país a través de “I lombardi alla prima crociatta”, “La battaglia di Legnano” o “Nabucco” -su célebre coro de esclavos hebreos “Va, pensiero” fue interpretado como un canto nacionalista alzado contra la opresión extranjera-. Es por ello que Livermore, que desea ser fiel al espíritu de Verdi, ha ambientado “Las vísperas sicilianas”, cuya acción se sitúa en 1282 cuando Sicilia se encontraba dominada por los franceses, en la época actual, evidenciando las trampas de una clase política y de unos medios de comunicación cómplices que ya no ven al pueblo como ciudadanos sino como meros instrumentos.

abao-olbe-les-vepres-siciliennes-2013-e-moreno-esquiquel-1455Les vepres siciliennes 2013 © E.Moreno Esquiquel

Le seguirá, del 8 al 15 de enero, “Philemon und Baucis”, de Haydn (1732- 1809), una deliciosa anomalía: una obra escrita para marionetas, cantantes, actores, coro y orquesta que correrá a cargo de la compañía Carlo Colla e Figli, cantantes del Centre Plácido Domingo y dirección musical de Fabio Biondi. El estreno fue dirigido por el propio compositor en 1773, con motivo de la visita de la emperatriz de Austria Maria Teresa al príncipe Nicolaus Esterházy; de ahí una frase de la soberana que se recuerda con orgullo: “Si quiero ver una buena ópera, yo voy a Esterházy”. Y con obras tan deleitosas como ésta no nos atrevemos a contradecir a su majestad.

Pero, sin duda, el momento más mediático de la temporada llegará del 9 al 23 de febrero,  de la mano de otro título verdiano, “La traviata”, en una lujosa producción de la Opera di Roma a cargo de la directora de cine Sofia Coppola (“Las vírgenes suicidas”, “Lost in Traslation”) con vestuario de Valentino – verdadero impulsor del proyecto-.  Una propuesta que atraerá todas las miradas, y que ha constituido un evento social que ha rebasado el ámbito operístico. El resultado es una aplicada relectura de la suntuosidad y decadencia viscontinianas que voluntariamente evita cualquier tentación revisionista. Ramón Tebar llevará a cabo la dirección musical  y la soprano Marina Rebeka será Violetta, mientras que Arturo Chacón Cruz encarnará a Alfredo y Plácido Domingo se pondrá en la piel de Germont, sumando otro gancho a una obra que también se podrá ver – en una feliz iniciativa por atraer a un público más amplio- el día 22 con un reparto de jóvenes cantantes en una función a precios populares.

“La traviata”, una reivindicación desde su título de la mujer caída, es una de las obras más audaces y originales de Verdi, que es tanto como decir de todo el siglo XIX . Hablamos de una ópera urbana, y la primera ópera trágica ambientada en su presente histórico; además pone en escena la enfermedad de moda en la época, la tuberculosis, que se solía relacionar con cierta disipación moral, jugando ideológicamente un papel similar a la instrumentalización del Sida en tiempos más recientes. Por otra parte, su música está siempre en transformación: tras un primer acto de números cerrados, va evolucionando hasta convertirse casi en una ópera en continuidad de una modernidad tan avasalladora como su argumento. Y pocas veces Verdi alcanzó un grado semejante de inspiración melódica, componiendo una obra que sintetiza toda la potencia del melodrama decimonónico. El libreto adapta la novela “La dama de las camelias”, de Alejandro Dumas (hijo), de alto contenido autobiográfico, que recrea los turbulentos amores entre un joven y una conocida cortesana en el París del reinado de Luis Felipe.

la-traviata_atto-i-un-totaleyasuko-kageyama-opera-di-roma-2015-16_1923La traviata, Atto I un totale®Yasuko Kageyama. Opera di Roma

Especialmente interesante resultará la primera nueva producción de la temporada: vuelve Donizetti, del 26 de marzo al 8 de abril, en este caso con “Lucrezia Borgia”. El rol de la intrigante hija del papa Alejandro VI -y según quiere el mito, también amante- correrá a cargo de la diva Mariella Devia, experta en el repertorio belcantista y responsable de interpretaciones memorables de otras heroínas históricas transfiguradas por el imaginario romántico en obras como “Anna Bolena” o “Maria Stuarda”, así como de una memorable “Norma” en Les Arts que todavía se recuerda. Silvia Tro Santafé, la mezzosoprano valenciana más internacional, la acompañará en un montaje que correrá a cargo de Emilio Sagi.

El repertorio francés acostumbra a encontrar su hueco en Valencia, y este año “Werther”, la obra capital -con perdón de “Manon”- , de Jules Massenet (1842-1912), desembarca por primera vez en Valencia. Las óperas del francés gozaron de gran éxito en su momento, pero fueron denostadas por el ala más vanguardista; aunque el impresionista Debussy llegó a escribir en un lúcido análisis: “¿Alguien cree que las jóvenes modistillas se despiertan cantando “La pasión según San Mateo” ? No lo creo, pero seguro que amanecen tarareando “Manon” o “Werther”. Que nadie se equivoque,  ésta es una gloria encantadora que seguro envidia más de un purista que no obtendrá más que el aplauso, un tanto trabajoso, de los cenáculos”.

A partir del 20  y hasta 31 de mayo, podremos solazarnos con el esplendor melódico y vigor orquestal de una obra que hizo saltar a la escena las cuitas del héroe enfermo de melancolía de Goethe. La novela, publicada en 1774, supuso  el pistoletazo de salida  -nunca mejor dicho- del romanticismo, -recordemos que fue acusada provocar una serie de suicidios entre lectores que siguieron el ejemplo del protagonista; puede que no sea más que una leyenda , pero de lo que no hay duda es de su importancia decisiva en las modas y poses por venir-. Veremos la ópera de Massenet en una nueva coproducción del Palau de les Arts y la Opéra de Monte-Carlo, con Jean Louis Grinda en la dirección escénica y el buen hacer del húngaro Henrick Nánási a la batuta. En el reparto se contará con el tenor francés Jean François Borras, y la mítica Anna Caterina Antonacci será la responsable de llevarnos hasta el estremecimiento en páginas como “Va!…laisse couler mes larmes” o “Ces lettres! Ces lettres!”.

La ópera del siglo XX también ha sido una constante en Les Arts, y esta temporada podremos volver a disfrutar de Benjamin Britten (1913- 1976), tras el éxito el pasado junio de “El sueño de una noche de verano”. Tal vez, Britten sea el compositor que más obras ha brindado al repertorio contemporáneo, ocupando un lugar equivalente al de Puccini o Richard Strauss en su momento. La querencia del británico por la literatura le llevó a partir de textos de Melville en “Billy Budd”, Thomas Mann en “Muerte en Venecia” o Henry James en “Otra vuelta de tuerca”. Será esta última, estrenada en 1954 en Venecia, contando con el tenor Peter Pears, pareja del músico, en uno de los papeles protagonistas, la que veamos en Les Arts del 2 al 10 de junio en una nueva producción que contará con los cantantes del Centre Plácido Domingo, dirección musical de Christhopher Franklin, y escénica -de nuevo- de Davide Livermore.

Una ópera de cámara que coquetea con el dodecafonismo, para muchos la obra maestra absoluta de su autor, en la que Britten adapta una novela gótica dominada por la ambigüedad. En la obra original – publicada en 1898, poco después de que Freud diera a conocer su “Tratado sobre la histeria”- James nos presenta a una institutriz que quiere proteger a dos niños de la posible presencia de los fantasmas de los criados que anteriormente habitaron en la casa. Un inquietante relato en el que las sombras de las pulsiones sexuales soterradas -el verdadero monstruo para la moral victoriana-  y la turbiedad acechan por doquier, dando lugar a un material de alto voltaje que también ha inspirado mucho al cine -desde “Suspense” (Jack Clayton) a “Los otros” (Alejandro Amenábar)-.

El 15 de junio nos encontraremos con otra grata sorpresa, la ópera “Piramo e Tisbe”, de Johann Adolf Hasse (1699- 1783), una de esas perlas barrocas perdidas en el olvido que el auge actual de los enfoques historicistas están rescatando. Es una pena que no se programen más obras de este período, no únicamente por la calidad de estas páginas ignotas, sino porque tal vez, debido a su frescura, este repertorio está capacitado para conectar con el público  joven. Fabio Biondi -uno de los principales paladines de la música barroca- será el encargado de la dirección en un concierto espectáculo que contará con Valentina Farcas y la excelente mezzo norteamericana Vivica Genaux en el reparto.

Pero será el belcantismo – cómo no- el encargado de cerrar la temporada de ópera con uno de los títulos primerizos de Rossini (1792- 1868), “Tancredi”, que el italiano compuso con solo 20 años. Del 23 al 29 de junio nos llegará este título no muy representado en una coproducción entre la Opéra de Lausanne y el Teatro Municipal de Santiago de Chile. Emilio Sagi, encargado de la puesta escena, afirma que ha optado por un enfoque muy cinematográfico, alejándose del detallismo realista a la hora de reflejar un libreto basado en la obra homónima de Voltaire que escenifica las luchas entre los sarracenos y los defensores del Imperio Bizantino en la Sicilia del año 1000. Una partitura de complejidad endemoniada que pondrá a prueba un llamativo reparto en el que destacan Daniela Barcellona, Jessica Pratt y el chino Yijie Shi.

En cuanto a los conciertos, destacamos el oratorio “Israel en Egipto”, de Haendel, que se podrá ver el 22 de diciembre en el Auditori, con el Cor de la Generalitat y dirección de Fabio Biondi. Tras la programación de la ópera “Café Kafka” la pasada temporada, el 6 de abril, en otra apuesta por el talento valenciano, el joven compositor Francisco Coll dará a conocer una nueva composición, “Mural”, encargada por Les Arts, la Orquesta Filarmónica de Luxemburgo y la NYO de Gran Bretaña, que se ofrecerá en un programa doble junto a “La canción de la Tierra” de Gustav Mahler, con Gregory Kunde como solista; ambas obras serán dirigidas por George Pehlivanian. El 11 de mayo Francesc Perales empuñará la batuta al frente de el Cor de la Generalitat en la Misa del Papa Marcello, de Palestrina. Y, claro, la danza también estará presente. Este año con “El sombrero de tres picos”, la obra de Manuel de Falla basada en la novela de Pedro Antonio de Alarcón, que el gaditano compuso auspiciado por Serguéi Diáguilev- al que se le debe una fuerte renovación en el mundo de la danza. La obra, que se estrenó en 1919, con decorados y figurines a cargo de Picasso, nos llegará de la mano del Ballet Nacional de España del 21 al 24 de mayo en un homanaje a Antonio El bailarín que también incluye otras coreografías del maestro como “Eritaña” (Albéniz), “Zapateado”(Sarasate) o “Fantasía Galaica” (E. Halffter).

tancredi-opera-de-lausanne-marc-vanappelghem-20Tancredi, Opéra deLausanne © Marc Vanappelghem

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