El triunvirato de Cándida UN DISCO, UNA PELÍCULA, UN LIBRO.

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Hola gente, me llamo Candi Imbernón y en estos momentos ejerzo de cantanta y compositora en Cándida, banda con tres discos publicados más un EP. Como llevo trasteando con la música desde los dieciocho años, no os voy a aburrir con los proyectos y los saraos en los que he estado implicada. Pero sí quiero hacer una pequeña parada en el mundo del tango argentino, en donde he estado sumergida durante más de doce años. Mi aspiración es sobrevivir, mental y económicamente, al empeño emocional de seguir en el mundillo musical. Sobre la solicitada terna, empezaré apuntando que soy una peliculera entusiasta, una lectora tardía y una oyente nada mitómana. Por cierto,  el sábado 8 de diciembre estaremos tocando en George Best Club de València.

candida

CLOSE TO THE EDGE YES 1972

Empecemos por algo carnal. Este disco lo descubrí en un triángulo de sexo, alcohol y marihuana en donde Luis, un tipo taimado, muy buen amigo y bajista del primer grupo en el que grazné, hizo que se despegara de golpe toda la laca de los ochenta de mi cabeza. Close to the edge de Yes abrió la puerta a temas que duraban más de los clásicos tres minutos y, aunque hay otros discos de rock progresivo con los que me siento más identificada, siempre agradeceré a este grupo y a la extensa, diversa y curiosa discoteca de Luis, que me ayudaran a entender cómo se llegó al punk.

NOSFERATU, EL VAMPIRO DE LA NOCHE WERNER HERZOG 1979

En cuanto se me propuso el reto ésta fue la primera película que acudió a mi cabeza. La vi de reestreno en el ya desaparecido (como casi todos) Cine Aliatar en mi paso hacia la adolescencia. Aterrorizó mis noches con su ingente cantidad de ratas y la horrible crueldad de la naturaleza al permitir la inmortalidad del pobre Klaus Kinski, en el papel del monstruo. Pero a pesar de los terrores nocturnos, que me acompañaron hasta bien adulta, la banda sonora de los alemanes Popol Vuh, junto al poderoso lenguaje visual de Herzog, llegaron a conmoverme tanto como para desear periódicamente echarle un vistazo nostálgico, morboso y de culto. El referente suele ser la de Murnau pero, aunque también me gusta, no llega a transportarme a esos rincones oscuros y conmovedores a los que me lleva ésta.

ECHE VEINTE CENTAVOS EN LA RANURA RAÚL GONZÁLEZ TUÑÓN 1926

La elección del libro me lleva irremediablemente al surrealismo mágico, urbano, circense y húmedo de Raúl González Tuñón y sus poemas de Buenos Aires. Conocí este libro por el poema “Eche veinte centavos en la ranura”, que fue musicado e interpretado por el Cuarteto Cedrón y, más tarde, por Ariel Rot. Este poema forma parte de una cura lenta y profunda que me ayuda a aguantar mi cara B. Un año más tarde lo encontré en una librería de Buenos Aires y lo compré. Es mi libro de autoayuda. Y cuando tengo alguna duda… “no se inmute amigo la vida es dura, con la filosofía poco se goza. Si quiere ver la vida color de rosa, eche veinte centavos en la ranura”.

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