En un lugar de Seattle: una aproximación a The Posies

por | 19 abril 2016 | Reportajes

En un lugar de Seattle, de cuyo nombre no quiero acordarme, se produce una revolución musical. Los años 80 terminan y atrás queda un tortuoso camino repleto de sintetizadores, hombreras y discos de Culture Club. A lo lejos se vislumbra un futuro de camisas a cuadros, perillas y películas generacionales con Winona Ryder haciendo botellón…

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En los años del grunge surgió otra escena musical en Seattle, una de la que no se habló mucho, a pesar de su importancia. Me refiero a una serie de bandas que buscaban la melodía y la inmediatez pop a través de sus guitarras distorsionadas, y que consiguieron un cuantos himnos soleados para disfrutar. La lista, en realidad, no era muy grande pero nos podíamos encontrar con el punk alucinado y vertiginoso de Fastbacks, con la diversión garantizada de los Young Fresh Fellows, o el power pop de The Model Rockets y Flop.

Pero, de todo ese variado grupo, destacaron unos chavales con pinta de ser los hermanos pringados de The Jesus and Mary Chain. Aunque a Ken Stringfellow y a Jon Auer les interesaba más el pop melódico de The Hollies, Beatles o Big Star, y no tardaron mucho en dar rienda suelta a su fascinación por los estribillos perfectos. En 1988 salió en formato casete Failure (Popllama Records), un primer disco grabado en el salón de la casa de Ken, y con los dos músicos tocando todos los instrumentos. Ese trabajo dio a conocer a la banda, y sus conciertos se llenaron de gente deseosa de escuchar en directo temas tan espléndidos como I may hate you sometimes.

La creciente popularidad alrededor del grupo atrajo el interés de Geffen Records (Nirvana, Weezer, Sonic Youth) que no dudaron en ficharles para producir su siguiente trabajo: Dear 23 (1990), un álbum que sonó en la mayoría de radios universitarias gracias a un conjunto de irresistibles composiciones: Suddenly Mary (con esas voces que recuerdan a los mejores Hollies), la perfección melódica de “Golden Blunders” (Ringo Starr realizó una estupenda versión en uno de sus discos en solitario), “Any other way” (llevando el espíritu de Simon and Garfunkel hasta los 90),  o ese cruce entre los Monkees y el Elvis Costello más hiriente de “My big mouth”.

En 1993 The Posies consiguieron superarse a sí mismos, y firmaron el que hasta ahora es su mejor trabajo: Frosting on the beater (Geffen Records); un disco que les consolidó dentro de la escena indie. Hoy en día, canciones como “Solar sister”, “Flavor of the month” o“Dream all day” siguen sonando frescas y divertidas. Aunque también hay que destacar joyas como “Definite door” (con un genuino toque a Cheap Trick), “Earlier than expected” o “20 Questions” (aquí mirando de reojo al grunge de sus compañeros de ciudad, aunque sin perder el poder melódico).

Sin duda, “Frosting on the beater” es una de las obras fundamentales para entender la resurrección del power pop en los 90 ya que estamos ante un conjunto de canciones con la misma importancia que el “Blue Album” de Weezer, el debut de Fountains of Wayne o “Grand Prix” de Teenage Fanclub.

La banda estaba atravesando un momento dulce: sus canciones salían en películas generacionales como “Reality Bites” (Ben Stiller, 1994), y Alex Chilton los eligió para refundar Big Star. Sin embargo, eso no sirvió para que su siguiente disco corriera una mejor suerte comercial, algo que aprovechó su discográfica para prescindir de ellos. Amazing Disgrace (Geffen Records, 1996) es el álbum con la mayor variedad de registros de toda su carrera. En él podemos encontrar auténticos ramalazos de punk pop como “Gran Hart”, himnos para corear (“Throwaway”), dianas melódicas de primera como “Song nº1” y, por supuesto, el mejor power pop del mundo en temas como “Fight it (if you want)”, “Everyboyd is a fucking liar” o “Hate song” (en la que colaboran Robin Zander y Rick Nielsen de Cheap Trick).  

Durante los siguientes años Ken Stringfellow y Jon Auer compaginaron varios discos de The Posies con proyectos paralelos: Ken Stringfellow colaboró con grupos como REM, y participó en la grabación del disco de The Disciplines “Smoking Kills” (Second Motion Records, 2008), mientras que Jon Auer ha editado varios discos en solitario. De sus últimos álbumes cabe destacar canciones como “Somehow everything”, “You´re the beautiful one” (una sorprendente balada llena de candidez) o “I guess you´re right”, que, si bien no están a la altura de sus clásicos, por lo menos demuestran que The Posies siguen siendo sinónimo de calidad.

Ahora, vuelven al Loco Club de Valencia para tocar algunas de las nuevas canciones que formarán su próximo disco, tras seis años del lanzamiento de Blood/Candy (2010). Como teloneros actuarán Star Trip, uno de los grandes grupos de power pop de Valencia.

Foto: Dot Pierson

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