Amparo Durbán es una pionera de las baterístas valencianas. A lo largo de los años ochenta encadenó diversos proyectos musicales en grupos locales tocando diversos instrumentos y resultó una de las primeras baterías de pop de la Valencia de la transición. En los años 90 siguió su trayectoria musical en Madrid y ahora compagina varias aventuras musicales de nuevo en nuestra ciudad.
¿Cuándo empezó tu relación con la música?
La música siempre ha estado en mi vida. Mi madre y mi tía eran músicas de formación clásica. Una tocaba el piano y la otra la guitarra. Las dos cantaban. Mi tía tenía un tocadiscos que luego me regaló, y ahí, sentada al lado de ese mágico aparato yo pasaba horas y horas escuchando su larga colección de discos de los años 40, 50, el single que mi tía grabó cantando «Madame Butterfly» y «El manojo de rosas», el álbum «Mi tierra» de Nino Bravo, los discos de mi hermano que iban desde Serrat, Sisa, Paco Ibañez, Uc, Pablo Guerrero, Georges Brassens (que escuchábamos la familia unida porque mi padre era francés y nos traducía) a Procol Harum, Julie Driscoll, Jimmy Hendrix, Fleetwood Mac (blues rock). De los 9 a los 12 esto es a grandes rasgos la música que escuchaba, y a los 13 ya llegaron los Beatles, Camel, Génesis, Silvio Rodriguez, Stan Getz, Aute…
Elegí en el cole la bandurria como extraescolar, tenía 9 años, también mi hermano se compró una guitarra española y un libro con canciones y acordes, así que con esa edad aprendí de una forma autodidacta. Las dos primeras que aprendí fueron «Puff el drac màgic» y «Què se n’ha fet d’aquelles flors? Me sentí inmensamente feliz de mi logro. Después seguí tocando la guitarra en el cole, en el Instituto…sin ninguna intención, en mi cabeza todavía no estaba la idea de montar un grupo. De los 14 a los 15 estuve cantando en el Orfeó Valencià de Jesuitas con los que hicimos conciertos en España y en Austria. Luego dejé de cantar y de tocar.
¿Cuándo te pusiste frente a una batería por primera vez?
A los 19 años me di cuenta de que faltaba algo en mi vida y era la música, así que empecé a buscar con quién compartir esa necesidad vital. Primero volví a cantar y ,mientras lo hacía una idea obsesiva en mi cabeza: montar una banda de chicas. Como tocaba la guitarra empecé a buscar al resto, pero bateristas no encontraba, así que por la causa me senté delante de la que teníamos en el local y recuerdo que el gran guitarrista Manolo Grau que estaba allí porque era novio de la guitarrista me dio una primera clase. Antes de que todo esto sucediera, recuerdo ver un cartel de un concierto de Ginger Baker e interesarme por él, Cream me gustaba mucho y este batería me fascinaba, después llegó Phil Collins. Dos referentes. Más tarde llegaron Copeland, Dave Weckl, Sheila E. (la única referente mujer que tuve en aquellos años) Billy Cobham, Jeff Porcaro y algunos otros.. y mi preferido de aquel entonces Vinnie Colaiuta.
La primera grabación como baterista la hice en los estudios de Ramón Gilabert. Grabamos mis dos primeras composiciones. Y mi primera vez en un escenario fue en el Primer Festival de Radio Color en La Sala Espiral junto a la banda Octubre. Muy emocionante y nutritivo todo lo que sucedía entre 1982-83. (Foto abajo: Flaco García Poveda)

Aunque fuera breve, ¿en qué grupo tocaste la batería y cómo resultó la experiencia? ¿Con qué recuerdos te quedas de aquellos años 80 y 90?
Recuerdo que Platino me llamaron para tocar con ellos, también Manolo Bertrán (antes de formar Doctor Divago), probé con Sade….. Estuve tocando con bandas valencianas como «Intermitencia Ámbar», «Primer Aviso» (la banda de chicas que por fin monté), Natanson, esto en los 80 y «Las cinco en punto» cuando viví en Madrid en los 90. Fue una etapa, la valenciana, que recuerdo con mucho cariño y amor a mis y de mis compañeros músicos que valoraron mi trabajo y no cuestionaron nada por el hecho de ser mujer. Así que gracias, Félix Valls, Panxo Barrera, Rafa Picó»Copi», Macías, Adolfo Barberá, Paquito Matallín, Salva Ortíz, Xavi Morant, Natanson, Suplemento Semanal, Luis Auserón, Santi Navalón, Nano Payá, Jorge Moreno, Juanma Barroso… y tantos otros. Mis recuerdos de aquella época son muchos y buenos, una Valencia dinámica, efervescente, convulsa, creativa donde actores, pintores, músicos estábamos conectados, interactuando, en ocasiones, en un escenario. El Madrid de los 90 fue un salto a otra dimensión. Conocí a casi todxs mis ídolos.
Dejé de tocar la batería en bandas y continué de manera informal, en Jams, fiestas o locales de ensayo porque quería centrarme en mi proyecto personal «NaNa» donde componía, cantaba y tocaba la guitarra rítmica. En 1996 estuve trabajando en Canal Nou en el programa «Viure la nit», como baterista en una banda de chicas dando entradas y salidas a la publicidad, creo que se llama «Bumper» o «cortinilla» La última vez que toqué la batería sobre un escenario fue en mayo 2019 en la sala 16 Toneladas con motivo de un tributo a Beatles donde colaboramos más de 30 músicas.
¿Conociste muchas compañeras bateristas en los años de actividad de tus grupos? Ahora por suerte hay bastantes aunque siguen siendo minoría.
A finales de los 80 sí que recuerdo que nuestro bajista de Natanson vino un día con una chica que tocaba la batería, una tal Inma, en los 90 algunas más y hoy día hay muchas pero no tan presentes como debería ser para una igualdad real . Algo que me parece muy importante es poder ver a algunas de ellas sobre escenarios junto a músicos reconocidos internacionalmente demostrando que esos espacios también son para nosotras, ejemplo de ello fue Helen de La Rosa que estuvo con Alejandro Sanz. En Madrid cuando llegué en 1991 me impresionó el nivel que había, estaba Inma Crespo, María Sánchez y Teresa Sayas, que yo sepa y conociera personalmente, todas tenían una larga trayectoria y un nivel muy alto.

Tu programa de radio se llama ‘No soy la novia del batería’, ¿por qué elegiste ese nombre?
«No soy la novia del Batería» es uno de mis programas de radio (en la Ser «Hoy por hoy Valencia», hago una colaboración que bauticé como Muchas Músicas), que da un espacio a mujeres músicas a través de entrevistas, monográficos, temáticas, canciones. Mujeres músicas de cualquier generación, estilo o lugar en el mundo tienen un lugar aquí.
«No soy la novia del batería» sale de mi propia experiencia como mujer instrumentista. Es una declaración de intenciones. Es un título genérico que sirve para bajistas, guitarristas, instrumentistas en general, supongo que las cantantes también lo habrán sufrido. Nace de la rabia, cansancio y para romper prejuicios. Un grito reivindicativo. Es una frase que tuve que decir más de una vez cuando por ejemplo llevaba mis herrajes y me decía alguien «que novia más guay ayudando a su chico…» o «que suba el batería a probar… » o «solamente pueden entrar los músicos a la prueba de sonido». «No soy la novia del batería» es un grito de guerra, no es una metáfora, es una realidad que todavía tenemos que aclarar hoy en día.
Actualmente sigo con mi proyecto personal, hace dos años lancé «ATMOSFÉRICA» mi primer disco en solitario. Soy bajista en dos bandas valencianas «Mans de Destral i els oratges canviants» con la que estamos a punto de lanzar nuestro segundo disco «Aixopluc»…el primer single «Babilonia» ya está sonando en radios y por las redes y también en «Generación Pop» junto a Rafa Picó»Copi», Francis Guerrero, Juan Dela y Antonio Jamás.













