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Femme Fractal: “La lucha por la igualdad empieza desde lo local y desde lo práctico, desde la visibilización”

por | 7 mayo 2018 | Entrevistas

Hablar de Femme Fractal no es solo hablar de la originalidad de hacer versiones rock y metal a partir de otros géneros musicales. Es también hacerlo de feminismo y de empoderamiento. Y no podía ser de otra manera con Isabel Latorre, Marta Burgos y Monty Peiró al frente. Tres mujeres que toman un papel activo en la lucha feminista de la escena valenciana: como músicas, como profesionales y como mujeres. Ellas formaron parte de “L’escenari és nostre”, una convocatoria que llevó a que un gran número de mujeres músicas valencianas se unieran en la huelga del 8 de marzo.

foto-por-Vikpamnox-horizontal-(2)Isabel Latorre, Monty Peiró y Marta Burgos. Por Vikpamnox

 

Dice la RAE, Fractal: “Estructura iterativa que tiene la propiedad de que su aspecto y distribución estadística no cambian cualquiera que sea la escala con que se observe”. Vosotras sois tres, multiinstrumentalistas e hiperactivas.  ¿Creéis en el orden dentro del caos?

“El orden dentro del caos” podría ser la definición perfecta de lo que es tocar en Femme Fractal.

Pensar en Femme Fractal es pensar en mujeres, en su valor como músicas y en un territorio todavía por conquistar. Vosotras tres teníais una vinculación previa, siendo también muy conocido vuestro papel activo en la visibilidad de la mujer sobre todo en Valencia. ¿Qué valor añadido os aporta Femme Fractal en este sentido?

Sin duda, el poder utilizar todos nuestros recursos musicales a la vez. No sólo tocamos nuestros instrumentos principales, con los que nos sentimos más cómodas; también intentamos sacar partido a casi todo lo que sepamos tocar e incluso aprendemos a tocar algunos instrumentos para incorporarlos a nuestro show. Esto supone estar constantemente fuera de nuestra zona de confort porque cuando estás haciendo tres cosas a la vez o tocando un instrumento con el que llevas dos semanas, la amenaza de equivocarte es constante, pero eso ha pasado de ser un factor estresante a ser algo positivo. Lo vivimos como un desafío a nuestras posibilidades.

Hablemos de profesión y de vuestro papel en ella: Marta e Isabel os dedicáis al completo a la música.  Marta es profesora de música e Isabel compositora, Monty, sabemos que tú  combinas tu dedicación a la música con un trabajo de mediadora cultural. En el caso de Marta e Isabel, ¿cómo afrontáis como mujeres vuestra posición? ¿Sois una excepción que rompe la regla en el sector?

Isabel: Como compositora sí, soy una excepción. Probablemente la composición es uno de los sectores   musicales con menor presencia femenina. Desde la carrera, donde éramos dos mujeres frente a unos quince o veinte hombres, hasta ahora que, como profesional, me doy cuenta de cómo la mujer compositora ha estado totalmente olvidada en los festivales de nueva creación. Por suerte ahora se está comenzando a solucionar esta situación, así que la manera de afrontarlo es trabajando mucho, para aprovechar todas las posibilidades de visibilizar mi obra. Y por tango la figura de la compositora contemporánea.
Marta: En mi caso no soy ninguna excepción. La mayoría de claustros de los que he formado parte han estado compuestos por un porcentaje de hombres y mujeres bastante equiparado, siendo a veces incluso superior el número de mujeres. Lo que sí he observado es que en muy pocas ocasiones hemos podido ocupar los cargos de dirección, jefatura de estudios o dirección de departamento.

Para los que aún andan un poco perdidos con el tema… ¿A qué  os enfrentáis día a día, dentro de vuestra profesión y dedicación musical como mujeres?

Al constante prejuicio, a que mucha gente se sorprenda de que podamos hacer lo que hacemos, al “si no fueran mujeres no tocarían tanto”, a que se nos juzgue por nuestro físico, a que en el imaginario colectivo se nos relegue constantemente al rol de cantantes o coristas y no se nos valore como instrumentistas, a tener que demostrar el doble para conseguir respeto, al paternalismo de algunos compañeros, a que en los festivales la presencia femenina sea anecdótica, a que cuando luchas por la igualdad te llamen exagerada…

Estas son muchas de las grandes dificultades con las que os encontráis en el sector. De hecho, siempre habéis dejado bastante claro que vivir de la música en España es tremendamente difícil. Hace poco, también se celebró una manifestación para que se despenalizaran las actuaciones en locales valencianos. ¿Se podría decir que desde el sector de la música existen dos luchas -las condiciones del sector y la de las mujeres dentro de él- que van hacia un mismo camino pero que deben de tratarse de manera distinta?

Pensamos que ambas luchas deben ir unidas y en este sentido la creación del SIMUV, presidido por Vanessa Giner, es muy positiva. En sus estatutos está la lucha por la igualdad y Vanessa es una luchadora incansable en este sentido. Para muchos, el feminismo siempre es una lucha de segundas, un “primero lo importante” (que siempre es lo que les afecta a los hombres) y después ya lo de la igualdad. Creemos que la lucha por la igualdad ha de ser transversal y debe ser incluida en toda reivindicación.

Siguiendo esta línea, hablemos de vuestra actividad para fomentar la igualdad en la escena valenciana. Vosotras lo hacéis de manera continua. De hecho, es bastante usual veros colaborando con otras mujeres – May de Badlands, Olaya Alcázar y la ya mencionada Vanessa Giner de Carraixet, entre muchas otras-. ¿La lucha empieza siempre desde lo local?

Rotundamente sí. La lucha empieza desde lo local y desde lo práctico, desde la visibilización. En nuestros conciertos la presencia femenina es constante. Invitamos a muchas mujeres, cantantes, instrumentistas y multinstrumentistas porque creemos que es la manera más directa de desmentir esa idea generalizada de que no hay mujeres en la música o de que sólo hay cantantes.

De hecho, hace un año, algunas decidisteis hacer huelga el 8 de marzo, esa fecha que se ha ido desvirtuando hasta convertirse en un día en el que se busca la actividad de la mujer dejándola en decadencia el resto del año. En 2018, habéis sido parte activa de la convocatoria “L’escenari és nostre” consiguiendo mayor unanimidad en este sentido. ¿Qué ha ocurrido en este último año para que el apoyo hacia la huelga haya sido más notorio?

Un montón de factores han hecho que este año estemos más unidas. Las mujeres de la música de Valencia nos hemos ido encontrando en diferentes actos (charlas, mesas redondas…), en conciertos y también en redes sociales, lo que ha ido creando un ambiente de colaboración y comunicación que ha derivado en que hayamos decidido ir juntas a la manifestación del 8 de marzo y en general, estar más unidas. Esto sólo ha sido el principio.

Cuando hemos criticado el hecho de que en algunos conciertos organizados por instituciones públicas no haya mujeres, la respuesta que recibimos es ‘que no se ha hecho a malas, que no hay mala intención, que simplemente no se han dado cuenta’. Si esa es la respuesta que dan los políticos, definitivamente queda mucho por hacer: Si tienes la responsabilidad de programar cultura y decides no programar mujeres, queriendo o sin querer, estás tomando una decisión. A los políticos les deberíamos exigir formación en igualdad. No nos vale que nos discriminéis pero sin maldad”

¿Qué le pediríais a vuestros compañeros hombres?

Que se mojen. Que no hagan como que esto no va con ellos, que dejen de quedarse al margen o mirando hacia otro lado. Si tocas en un festival en el que no hay ni una sola mujer y no haces nada al respecto -o lo que haces lo haces sólo buscando un aplauso pero no ayuda en nada a mejorar la situación- estás contribuyendo a que esto se perpetúe. También, que cuando se organicen conciertos colaborativos (muy habituales en nuestra escena), se nos tenga en cuenta como instrumentistas y no sólo como cantantes.

Parte de vuestras actuaciones van también dirigidas a público infantil, con una vertiente didáctica. De alguna manera, esto también es hacer feminismo desde el momento en el que un niño toma como un referente musical a una mujer. ¿Es sorprendente para ellos que esto sea así?

No, para ellos no es sorprendente que encima del escenario sólo haya mujeres. Quizás les sorprende más ver que invitamos a niños a tocar con nosotras. En algunas actuaciones, al acabar, algunas niñas se han subido al escenario a sentarse en nuestras sillas y a ‘dar ellas el concierto’. Los niños y las niñas aprenden por imitación del mundo adulto. Para nosotras, al final es la manera más cómoda y directa de hacer feminismo. Si desde la infancia los niños y niñas asumen como normal ver a mujeres tocar, ya tenemos mucho trabajo hecho.

Habéis insistido mucho en la necesidad de carteles más paritarios y una mayor programación musical en la que se incluya a mujeres. Dentro de Valencia, ¿quién o qué salas creéis que van por el buen camino?

Va por el buen camino toda sala o programador que incluya mujeres en sus programaciones, sin excusas.

¿Y en el ámbito político valenciano?

Algunas veces, cuando hemos criticado el hecho de que en algunos conciertos organizados por instituciones públicas no haya mujeres, la respuesta que recibimos es “que no se ha hecho a malas”, que no hay mala intención, que simplemente no se han dado cuenta. Si esa es la respuesta que dan los políticos, definitivamente queda mucho por hacer: Si tienes la responsabilidad de programar cultura y decides no programar mujeres, queriendo o sin querer, estás tomando una decisión. A los políticos les deberíamos exigir formación en igualdad. No nos vale que nos discriminéis pero sin maldad.

¿Qué diríais a aquellos que afirman que ellos no contratan a artistas en función de si son hombres o mujeres, sino en su calidad musical, en si una banda es buena o no?

Esto es una falacia y además bastante insultante. Si lo que pretenden decir es que las mujeres no tenemos calidad suficiente, simplemente es falso y además bastante malintencionado. Si programas únicamente a hombres, sí estás programando basándote en un género. Es curioso que utilicen ese argumento de la calidad y no el género los que sí benefician a un género ¿no? Nos gustaría insistir en la responsabilidad que tienen los programadores. Muchas mujeres músicas están invisibilizadas, por lo que a veces, encontrar propuestas requiere un pequeño extra de esfuerzo que, si no se hace, sigue perpetuando ese círculo vicioso, pero si eres programador o gestor cultural, deberías intentar ser bueno en tu trabajo y no discriminar a las mujeres.

Os estrenasteis en directo en julio de 2015, hace ya casi tres años. Vuestra “inauguración” vino dada después de mucho tiempo de ensayo y dedicación. Desde entonces, no habéis dejado de dar conciertos que cada vez son más. Incluso habéis estado en Madrid. ¿Tenéis todo lo que queréis con el grupo o aún os quedan objetivos por cumplir?

No nos hemos puesto metas, más allá de tocar en Japón. Es lo único que deseamos que actualmente no tengamos. Estamos convencidas de que nuestra propuesta sería valorada por el público nipón. También, una vez allí, molaría grabar un doble directo, por aprovechar el viaje más que nada.

¿Cómo os enriquece formar parte de Femme Fractal?

Nos hace estar en constante aprendizaje y aunque pueda sonar paradójico para un grupo de versiones, a nivel creativo nos aporta muchísimo (de hecho, más que algunos grupos de temas propios en los que hemos estado). El hecho de que no nos pongamos barreras de estilo nos aporta una libertad creativa brutal. Jamás pensamos que tocaríamos tantos estilos musicales ni que mezclaríamos a Led Zeppelin con Las Grecas.

¿Qué tal si acabamos la entrevista con un deseo?

¿Hemos dicho ya que queremos tocar en Japón?

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