Fred Perry, más allá de la moda

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Pocas marcas y diseños han sido compartidos por clases sociales antagónicas como la creada por Fred Perry desde su aparición. Si bien es cierto que las marcas deportivas tienen mucho de interclasistas, en el caso de las prendas de Fred Perry , estas se convirtieron desde el principio en un identificador de tribus urbanas. Miembros de éstas, junto con líderes políticos y personajes relevantes del mundo de la música, comparten la marca del británico Fred Perry; tal vez por querer asemejar su aspecto a una estética de origen obrero en Reino Unido, o bien por todo lo contrario, teniendo en cuenta los precios de estas prendas en nuestro país.

amy-w-fred-perry Amy Winehouse

¿Gestos estudiados o simplemente moda? En un mundo donde las casualidades no existen, la pregunta nos lleva a las espinosas relaciones entre moda y clase social a través las tribus urbanas hasta hoy, y yendo más allá a la dicotomía entre estética y ética.

En el caso de la ropa de la marca Fred Perry es importante recordar que en Gran Bretaña Perry es sinónimo de subcultura urbana, rebeldía en los barrios obreros derivada de la música northern soul, semilla de una cultura underground encabezada por los mods como primera tribu urbana, con los skinheads como reverso tenebroso.

La misma biografía de Fred Perry explica el porqué es un debate tan abierto. Nacido en Manchester e hijo de un obrero textil, Perry decidió desde muy joven cambiar de clase social, practicando el más burgués de los deportes británicos: el tenis. Entrenando con tesón y costándole un mayor esfuerzo que a sus colegas por su origen social, Perry consiguió no solo introducirse en el mundo de la raqueta, sino ser uno de sus grandes campeones durante la década de los años 30, cambiando el mundo del tenis para siempre.

Desgraciadamente Perry sufrió una grave lesión en un codo que le obligó a retirarse para siempre del tenis, viéndose obligado a tener que reinventarse profesionalmente. Fue así como creó en 1952 la empresa de ropa que lleva su nombre, y que utilizó como símbolo unas ramas de laurel cruzadas que aparecían grabadas en las medallas que recibían los campeones del torneo de Wimbledon.

Pensada inicialmente como una prenda estrictamente de ropa deportiva, los polos diseñados por Perry para la práctica del tenis, solo se reproducían en color blanco y aunque con un éxito incontestable de ventas desde un principio, no dejaron de ser algo exclusivo. Pero la llegada de la década de los años 60 supondría una revolución en el uso de los polos de Fred Perry, con la creación de toda una línea de moda que alcanzará a multitud de prendas.

El tsunami social y musical que supusieron The Beatles, provocó también cambios radicales en la moda, convirtiéndose esta no solo en algo accesible para todas las clases sociales, sino sobre todo una manera de diferenciarse del resto de la sociedad para millones de jóvenes, jugando un papel crucial los mods. Estos se movían por garitos minoritarios desde 1960, escuchando un estilo propio de soul basado en un ritmo rápido y agresivo que les permitió conectar inmediatamente con la música los cuatro de Liverpool.

Al calor de bandas como The Who, The Kinks o Small Faces, las propuestas musicales iban acompañadas de una estética determinada casi tan importante como las anteriores. Esa atención por la elegancia permitirá el flechazo con Perry y su moda, que dejará de ser deportiva para convertirse en la ropa que identificará a partir de ese momento a arrogantes jóvenes trabajadores, que cambiaran el mono de trabajo por polos, pantalones de pitillo, americanas entalladas y parkas el fin de semana.

De moda propia del norte industrial pasó a convertirse en la moda urbana británica por excelencia. Con capacidad para resistir las tendencias estadounidenses más hippies, enlazó con el punk, vistiendo Fred Perry a este movimiento orgulloso de su origen obrero, permitiendo que se desarrollara un auténtico revival mod que tendría a The Jam como mascarón de proa.

paul-weller-fred-perry Paul Weller.

También durante la efervescencia del punk saldría a la luz con fuerza renovada la subcultura skinhead. Aunque nació a finales de la década de 1960, con unas raíces obreras y multirraciales que mantuvo la corriente redskin, su querencia por la violencia, el alcohol y un orgullo de barrio mal entendido, le hizo ser presa fácil del neofascismo. En su conjunto acabó derivando en grupos de nazis que convertían la ropa en una prolongación de su violento quehacer diario, siendo Fred Perry nuevamente protagonista.

Después de cierto olvido en los años 80, será el britpop el que recupere nuevamente la importancia de una estética que mira con nostalgia la década de los sesenta. Bandas como Oasis o Ocean Colour Scene, buques insignia de un movimiento capitaneado por un renacido Paul Weller, situarán las prendas de Fred Perry en el centro de la moda obrera juvenil en el Reino Unido.

Fuera de las islas británicas la marca Fred Perry no ha sido utilizada masivamente como una prenda en la que referenciar el orgullo obrero. De hecho, no es muy común ver la marca en los barrios populares, lo que no quita en absoluto que siga teniendo esa identidad, o que incluso se haya ampliado al ser utilizada recientemente por colectivos LGTBI.

Por eso, es significativo que cargos de las derechas españolas decidan aparcar el famoso chaleco de plumas ligero, uniforme real de la derecha española más rancia, que otorga esa imagen a caballo entre un cazador y un ejecutivo agresivo, para alternar con prendas de Fred Perry. No es la primera vez que se da un intento de apropiarse de una estética de clase trabajadora, apartándose de la rigidez clasista, dando una imagen de cercanía, incluso de modernidad.

Pero cuando llega el día de la verdad, se enfundan de nuevo en su traje entallado, para no desentonar en el arco parlamentario en el que se ubican, y vuelven así a la defensa a ultranza de sus intereses y privilegios. Intereses y privilegios que con, o sin Fred Perry, se contrapondrán siempre al lema mod, “clean living under difficult circumstancies”.

oasis-fred-perry Oasis.