Funkiwis, el obsceno pájaro de la noche LOCO CLUB. JUEVES 11 DE ABRIL

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La cultura popular puede parecer una construcción destinada al embotamiento de los sentidos. Sin embargo, entre sus grietas se filtra el germen de una subversión que canaliza el anhelo de cuestionar las imposiciones sociales. Funkiwi’s ha sabido unir el compromiso con la diversión, el entusiasmo activista propio de la juventud con la madurez que aporta la toma de conciencia sobre las contradicciones de nuestro tiempo. Una banda “crossover”- en su música encontramos trazas de rock, funk, reggae, hip hop y compromiso-. Charlamos con ellos aprovechando que el 11 de abril en el Loco Club de València presentarán “Baile de buitres” (Maldito Records, 2019), su cuarto trabajo.

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En un principio las letras de “Baile de buitres”, vuestro cuarto disco, se iban a inspirar en la película “Metrópolis”, todo un clásico de la ciencia ficción, hasta que poco a poco fueron derivando hacia otra cosa. Sin embargo nos encontramos reflexiones que podrían encajar en la pesadilla expresionista de Fritz Lang. ¿Da más miedo la realidad que las distopías del cine?
Correcto, en un principio nos pareció buena idea basarnos en Metrópolis para tratar las temáticas de cada canción adaptadas a la actualidad. Nos gusta mucho la película y la historia que hay tras ella: fue un film prohibido en su tiempo y tenía mucha relación con lo que está pasando con la libertad de expresión en España. Sin embargo las ideas siempre evolucionan y van derivando en cosas totalmente diferentes a las ideas principales, aun así si que hay algunas canciones inspiradas en “Metrópolis”. Respecto a la realidad en la actualidad siempre pensamos que la realidad supera a la ficción y sí, sin duda da más miedo.

Se ha dicho siempre que el hombre es un lobo para el hombre. Vosotros afirmáis que seguimos siendo carne en un baile de buitres sin escrúpulos, y la imagen de la portada lo corrobora. ¿Quiénes son los buitres de los que habláis?
Los buitres son las personas en sí, la naturaleza del humano tiende a querer abarcarlo todo sin importarle lo que tiene a su alrededor. Los buitres son los que se aprovechan de las pensionistas, los oportunistas que especulan con las viviendas de personas desahuciadas por los bancos, los que comercian con nuestros derechos, incluso nosotros mismos cuando nos valemos de carroña en forma de “likes” para alimentar nuestros egos en las redes sociales.

Con la salvedad de vuestro primer disco, habéis utilizado la música para vertebrar mensajes sociales. Parte de la música popular ha servido para lanzar dardos contra el sistema, ¿es para vosotros un elemento clave en vuestra propuesta?
La premisa siempre ha sido expresar lo que sentimos a través de las letras, es inevitable que tengan un mensaje crítico hacia la sociedad. Formamos parte de ella y estamos expuestos a caer en los pactos que propone la “sociedad del bienestar”. Por tanto, es un elemento clave, un ejercicio de expresión y autocrítica.

Dais la posibilidad de poder escuchar toda vuestra discografía a través de internet. ¿De qué forma pensáis que la red va cambiando nuestra forma de consumir y entender la música?
Nosotros nacimos en torno a 1991. Cuando teníamos edad para escuchar música conscientemente, nos comprábamos muchos discos, pero también los descargábamos de internet. Hemos crecido con eso y ahora es algo tan natural que lo vemos incluso lejano. La industria sigue ahí, todavía compramos discos, pero se ha convertido en algo más simbólico, como el que se imprime una foto y se la enmarca. La Red simplemente nos ha brindado la posibilidad de disfrutar de la música de manera libre.

Las canciones “Vienen a por ti” y “Baile de buitres” cuentan con unos videoclips muy cuidados. ¿El material audiovisual tiene ya más impacto que los propios discos?
No pensamos que tenga más impacto, pero cada vez tiene más importancia. Por eso hemos optado por darle un soporte visual a cada canción. Ahora consumimos la música de muchas maneras. Podemos escucharla en el coche o en el metro viendo el vídeo que la acompaña. Los vídeos los ha hecho Cristo de Terral Studio.

El grupo está formado por ocho componentes, y cada uno aporta una perspectiva propia. Pero en este disco – en el que predomina el funk rock- nos encontramos con una mayor coherencia estilística. ¿Ha ayudado a ello contar con la ayuda de Sam Ferrer en la producción?
Es la primera vez que hemos contado con la figura del productor. Sam nos ha ayudado a ordenar todas las propuestas e ideas que teníamos. Es una tarea bastante complicada, por que como dices, somos ocho personas aportando ideas sin parar, imagínate.

¿Hasta qué punto tiene que ver la contundencia de esta grabación con la compenetración lograda en directo?
No lo sabemos ni nosotros, llevamos toda la vida tocando juntos. Nos sale.

¿Qué tal pinta el panorama de 2019 en cuanto a festivales para Funkiwi’s? De todos modos, ¿sois de los que reivindicáis el circuito de salas por encima de los festivales? ¿Encontráis una energía diferente?
Los festivales van saliendo y pronto anunciaremos fechas. Nos molan ambos, cada uno tiene su magia. Los conciertos de sala son más viscerales, más cercanos e íntimos. Los festivales son tralla pura.

Con vuestros primeros trabajos se os comparó mucho con O’Funk’illo. En vuestra música -también resulta reconocible la huella de Rage Againts the Machine- seguimos encontrando matices funk, rock, reaggae y mucho compromiso, pero es palpable que habéis madurado a todos los niveles. Tocáis juntos desde la adolescencia, ¿cómo veis el camino recorrido?
A veces, recordamos cosas entre birras y nos da la risa. Siempre decimos, “que pollos éramos”. Eso en el fondo es buena señal, porque significa que siempre hemos mejorado, como todos los grupos, hemos pasado momentos de bajón y tropiezos ha habido cientos. Ahora estamos en un buen momento, contentos con el camino andado. Los que hemos estado en las malas, las buenas las disfrutamos más. Eso crea unos lazos muy fuertes.

El papel ambivalente de las redes sociales también asoma en las letras. ¿Qué otros temas vamos a encontrar en el disco?
Hay temas como “Kamikaze” y “Antihéroe” que son más personales, y temas como “Idiota útil” que hablan de una persona atrapada en la espiral del trabajo (“Metrópolis”). También hablamos de la extinción global por culpa del humano o de la falta de la libertad de expresión… en general el disco se mueve entre la influencia de nuestra cotidianidad y la crítica social.

Dedicarse a esto de la música es bastante complicado. ¿Qué os impulsa a seguir en esto?
Aunque suene típico, es una realidad. Es nuestra forma de vivir, en este momento es lo que más nos apetece hacer del mundo. Estamos ilusionados y tenemos muchas ganas. Tampoco queremos darle más vueltas, no sabemos que nos depara el futuro. Ahora nos la gozamos en cada bolo y que dure. De aquí han salido grupos muy grandes, y eso pone el nivel muy alto. Es una tierra muy prolífica y con una cultura musical muy rica.