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Hacer sonar el crepúsculo

por | 29 octubre 2017 | Reportajes

“Me la suda Sony Music, me la suda Universal. Mi empresa soy yo y mi sello es Youtube.” El fragmento, perteneciente a Borracho en el salón del cantante de trap Rels B., define el momento que vivimos. El tema cuenta con más de 2 millones de visitas en Youtube sin contar con ningún tipo de plasmación en cualquier otro formato ni físico, ni digital. Y sin contar con discográfica alguna detrás, algo impensable hasta hace poco más de una década si el objetivo era  alcanzar una difusión óptima de la obra. 

MESDEMILCarme Laguarda, Andreu Laguarda y Tubal Perales de Mésdemil.

 

El caso del rapero mallorquín no es ni mucho menos el único a estas alturas. Con apoyo discográfico o sin él, los vídeos de estrellas emergentes o ya consolidadas como Yung Beef, Bad Gyal, C. Tangana o Kinder Malo y Pimp Flaco, por poner tan solo algunos ejemplos, cuentan con millones de visitas en la principal plataforma videográfica del planeta. Son los artistas que desarrollan estos nuevos estilos, principalmente, quienes optan por esta plataforma de difusión prescindiendo del tradicional apoyo discográfico, mientras que los artistas de pop rock, el estilo predominante a nivel popular hasta hace poco, siguen optando a día de hoy por la edición de discos, por las colecciones de canciones, para dar a conocer su música.

Este nuevo planteamiento no es fruto de una boutade ni de caprichos pasajeros, y no se le puede negar una lógica difícil de refutar: ¿Para qué repartirme el pastel con una discográfica, cuando puedo comérmelo entero? En una era en la que el músico vive más que nunca de las actuaciones en directo, ¿por qué seguir apostando por un formato, el del disco, cuya cifra de ventas sigue en caída libre desde hace más de una década? Cúlpese a la piratería, a los servicios de streaming, al auge de los formatos digitales, lo cierto es que las cifras no mienten: en 2006, el disco más vendido en España fue Guapa, de La Oreja de Van Gogh, con más de medio millón de ejemplares facturados. En 2016, ningún músico o banda española ha conseguido sobrepasar las 85.000 copias vendidas. Cifras que hacen plantearse si el tan manido tópico sobre la crisis de la industria discográfica no debería ir sustituyéndose ya por el de su defunción.

Carme Laguarda (Mésdemil),  Luis González  (Hall Of Fame), Emilio Gerique (Maldito Records) y Nèstor Mir (Malatesta) son los responsables de  los sellos  discográficos  que conforman el grueso de la industria musical valenciana.

Si los estragos ya han resultado devastadores para las grandes multinacionales, ¿cómo están aguantando el chaparrón las discográficas independientes? Sí, hablamos de esas discográficas muchas de las cuales o bien sobreviven a duras penas o bien han desaparecido durante estos últimos años, y que por norma general nacieron debido al entusiasmo de fans que quieren sacar adelante la música de sus bandas favoritas al margen del mainstream. Tal fue el caso de Luis González, responsable de Hall of Fame Records, sello con el que edita sus propios discos como Caballero Reynaldo además de la música de Señor Mostaza, Luis Prado o Johnny B. Zero: “En 1992, estando en Triquinoise Producciones, sello pionero del indie en España, di con Malcolm Scarpa, un artista madrileño que no encajaba en el sello en absoluto, y me empeñé en grabarle y publicarle discos. En el 94, justo cuando acabábamos de publicar su segundo álbum (My Devotion) decidí separarme de Triquinoise y montarme mi propia historia. Solo me llevé de ahí los derechos de sus dos discos, y ambos fueron las referencias con las que nació Hall Of Fame Records, nombre que provenía de una de sus canciones. Básicamente creé el sello para dedicarme a su discografía e (inconscientemente) a la mía, y digo inconscientemente porque entonces yo era bajista, productor, coros, mánager, camello y etc…, de Malcolm a tiempo completo, incluso había dejado también el grupo valenciano al que pertenecía, Amor Sucio, para dedicarme a él en exclusiva”.

En otros casos son los propios músicos los que montan el sello para dar salida a sus propias creaciones, como fue el caso de Mésdemil, uno de los principales sellos de música en valenciano en la actualidad, tal y como nos cuenta Carme Laguarda, una de sus responsables: “El meu germà, Andreu Laguarda, cantava en Rapsodes i va crear el segell Mésdemil per editar el primer disc del grup. Abans s’havia autoeditat un CD amb Bakanal, un altre grup que tenia, que ara considerem referència número 0 de Mésdemil. Amb tot el que van aprendre, va decidir muntar el segell i començar a editar discos”.

El nacimiento de Maldito Records, según recuerda su director, Emilio Gerique, vino derivado de otro proyecto anterior que se ha ido diversificando con el paso del tiempo: “Maldito nace como un festival itinerante llamado Maldito Rock. Al poco tiempo, allá por el 1998, se creó oficialmente Maldito Records y entraron las dos primeras incorporaciones (Insania y La Polla) y a partir de ahí, fueron llegando muchas más bandas hasta el día de hoy. En la década del 2000 lanzamos varios subsellos (Producciones Malditas y Maldito Digital) para cubrir las diferentes necesidades de la discográfica, como también en esos años arrancamos con la tienda online de Maldito, El Tridente”. Hoy en día, la discográfica, fundada en Valencia, cuenta entre sus filas con algunas de la principales bandas de punk, hardcore o rock urbano del país, como Soziedad Alkohólica, Gatillazo, Boikot o El Último Ke Zierre.

Con dos décadas de vida cuenta también Malatesta Records, sello al que pertenecen artistas y bandas del ámbito independiente como Carolina Otero & The Someone Elses, Mr. Perfumme, Senior i El Cor Brutal o Nèstor Mir, fundador del sello, que en la actualidad se encuentra en pleno proceso de reestructuración, tal y como nos cuenta el propio Mir: “Los objetivos de Malatesta Records han sido muchos y han variado desde su nacimiento. Ahora mismo iniciamos una nueva etapa en la que pretendemos dar un paso más hacia la profesionalización de nuestras carreras”. 

emilio-gerique-maldito-recordsEmilio Gerique de Maldito Records. Foto: Javier Acamer

Maldito nace como un festival itinerante llamado Maldito Rock. Al poco tiempo, allá por el 1998, se creó oficialmente Maldito Records y entraron las dos primeras incorporaciones (Insania y La Polla) y a partir de ahí, fueron llegando muchas más bandas hasta el día de hoy. En la década del 2000 lanzamos varios subsellos (Producciones Malditas y Maldito Digital) para cubrir las diferentes necesidades de la discográfica, como también en esos años arrancamos con la tienda online de Maldito, El Tridente”. Hoy en día, la discográfica, fundada en Valencia, cuenta entre sus filas con algunas de la principales bandas de punk, hardcore o rock urbano del país, como Soziedad Alkohólica, Gatillazo, Boikot o El Último Ke Zierre.

 

El funcionamiento interno de estos sellos varía dependiendo de la idiosincrasia de cada uno de ellos, de sus objetivos y del alcance real de sus propuestas. En todos ellos la palabra “sacrificio” se establece como dogma de fe. En ocasiones, como en el caso de Malatesta, compone un sacrificio de alto nivel, como expone lacónico Mir: “El funcionamiento de Malatesta consiste en invertir en la discográfica tanto dinero y tiempo, o más, como en tu propio proyecto musical”. Una inversión que no siempre se recupera, conscientes del verdadero alcance a nivel masivo de sus propuestas. De un modo igual de sacrificado, aunque con un enfoque más personalista, aborda González su aventura con Hall of Fame: “El sello soy yo, aunque siempre ha habido gente que ha colaborado en unas cosas u otras. En principio el sello se montó para Malcolm Scarpa, pero poco a poco la cosa se fue liando y acabé sacando a un montón de bichos raros sin rumbo comercial”. Con una vocación más profesional, más diversificada en cuanto a servicios, aunque todavía trabajando con un grupo de trabajo reducido que confiere un aire casi familiar, es como enfocan su funcionamiento en Mésdemil, según cuenta Laguarda: “Mésdemil funciona com a empresa de serveis. Els grups poden vindre i gravar i produir el disc ací, o vindre amb el CD gravat i els fem la distribució i la promo. Tenim fàbrica de CDs, fem videoclips, webs… En fi, tot el que un artista pot necessitar, menys el management, que el vam deixar de fer perquè no arribàvem a tot. Ara mateix som tres socis, i des de fa ben poc, tres persones més a mitja jornada”. Profesionalidad que queda patente en Maldito Records, la discogràfica de mayor alcance y volumen de ventas de todas las referidas en el presente artículo: “En Maldito contamos con varios departamentos para intentar ofrecer la máxima visibilidad y cubrir todas las parcelas que necesita un artista”.

Para cualquier artista o músico, uno de las cuestiones de peso que les inclina a fichar por una discográfica en lugar de emprender el camino de la autoedición, cada vez más común, es la importancia de la distribución de su obra en formato físico. Pese a que hoy en día prácticamente cualquier discográfica opera con, por lo menos, algunas de las diferentes plataformas digitales existentes (Bandcamp, Spotify, iTunes…) imprescindibles en plena era digital para dar a conocer la obra de sus artistas a lo largo y ancho del planeta y, tal vez, despertar el interés de los coleccionistas por hacerse con una copia del álbum en formato físico, el nivel de distribución de este formato tradicional varía, una vez más, entre unas discográficas y otras: “En Malatesta vendemos nuestros discos por internet y en los conciertos. Hemos estado en distribuidoras estatales y no hemos notado ningún beneficio”, señala Néstor Mir. Aún dentro del mismo panorama de pop-rock independiente, Hall Of Fame sí apuesta por la vía de la distribución tradicional: “Al ser un sello tan antiguo pude encontrar fácilmente una distribuidora que a día de hoy me sigue distribuyendo los discos en tiendas a donde haga falta, y también vendemos directamente a través de internet”. En Maldito Records por su parte, optan por un sistema de distribución diferente adecuándolo a las necesidades de cada uno de sus artistas, y Emilio Gerique, su responsable, da pistas sobre la posible forma en que las discográficas abordaran el tema de la distribución en el futuro, obligadas por las circunstancias, para conseguir adaptarse a los nuevos tiempos: “Según el artista y según qué disco. Tenemos la suerte de trabajar con bandas como Ska-P, Gatillazo, Saratoga, Tierra Santa, Soziedad Alkohólica, entre muchas otras y eso nos da la posibilidad de trabajar tanto de forma nacional como internacional. Distribuimos tanto nosotros, como también contamos con empresas aliadas para llegar lo más lejos posible, tanto para el formato físico como en formato digital. La colaboración entre empresas de un perfil similar es fundamental para llegar a dar cobertura completa a cualquier tipo de banda que quiera trabajar con Maldito. El colaboracionismo es el futuro”. Laguarda, por su parte, al señalar la manera de Mésdemil de distribuir las obras de sus artistas, pone el dedo en la llaga de la dolorosa realidad, esto es, el escaso de nivel de ventas de los formatos tradicionales, incluso en grandes superficies: “Nosaltres distribuïm els discos digitalment a tot el món amb plataformes com Spotify, Deezer, iTunes… També tenim una tenda on-line on qualsevol pot comprar un CD i li l’enviem a casa per correu postal. Els discos físics hui dia es venen molt poc i es venen sobretot en els concerts, així que en distribuïm també poquets. Treballem amb un altra empresa per fer aquesta tasca de distribució a botigues a tota Espanya, però la majoria de grups opten per anar ells mateixos a les tendes. La distribució comercial no compensa, ja que les grans superfícies paguen molt poc als artistes per cada CD venut.”

A partir del momento actual, y habiendo visto de dónde venimos, queda preguntarse a dónde vamos. ¿Hay futuro para la industria discogràfica, y si lo hay, cuál será a medio o largo plazo? Por lo general, los disqueros se enfrentan a la cuestión con la misma incertidumbre que nosotros los consumidores. En el caso de Laguarda, la respuesta pasa por seguir ofreciendo servicios que no puedan desarrollar por si mismo los músicos mediante la vía de la autoedición: “Jo supose que sempre hi haurà gent com nosaltres que oferisca al grup coses que ells no es poden fer, o no es poden fer tan bé com ho fem nosaltres. Hui dia qualsevol pot autoeditar-se un disc, ja que amb la distribució digital i les xarxes socials es fàcil posar-lo en marxa. Allò difícil és fer que arribe al públic i eixa és la nostra tasca principal. Servir d’aparador i de plataforma de llançament de grups i propostes”. González, por su parte, se muestra pesimista respecto a un futuro en el que cree que se seguiran perpetuando los vicios del presente: “Aunque hubo un tiempo, hace 10-15 años, en el que gracias a la tecnología pensábamos que la evolución iba a dar lugar a espacios independientes bien asentados el tiempo está dejando claro que todo va a seguir igual que siempre, mafias editoriales y festivaleras se lo comerán todo y seguirá habiendo un franja enorme entre los que funcionan bien y los que no funcionan en absoluto, sin punto intermedio”. Gerique insiste en el colaboracionismo: “Todo va muy rápido, y lo único que veo es que el que no esté preparado estará fuera del negocio. Podría decirte que las RRSS son fundamentales como lo es YouTube. Lo verdaderamente esencial es entender que hay que trabajar en la misma dirección, tanto el sello como el artista, respetándonos y entendiendo que somos aliados, compañeros de fatigas, en resumen, un equipo compacto. Todas las piezas son importantes en este tablero de ajedrez, y los sellos debemos ser los peones de la partida”. Mir, por su parte, parece seguro de la futura desaparición no ya del formato físico, sino del formato disco en sí mismo: “En vez de negocio discográfico será musical ya que ya no habrán discos y el monstruo habrá encontrado la manera de multiplicar su negocio, establecer las clases, las jerarquías y los criterios predominantes”.

luis-gonzalez-hall-of-fameLuis González de Hall Of Fame Records.

Hall of Fame Records, sello con el que edita sus propios discos como Caballero Reynaldo además de la música de Señor Mostaza, Luis Prado o Johnny B. Zero: “En 1992, estando en Triquinoise Producciones, sello pionero del indie en España, di con Malcolm Scarpa, un artista madrileño que no encajaba en el sello en absoluto, y me empeñé en grabarle y publicarle discos. En el 94, justo cuando acabábamos de publicar su segundo álbum (My Devotion) decidí separarme de Triquinoise y montarme mi propia historia. Solo me llevé de ahí los derechos de sus dos discos, y ambos fueron las referencias con las que nació Hall Of Fame Records, nombre que provenía de una de sus canciones. Básicamente creé el sello para dedicarme a su discografía e (inconscientemente) a la mía, y digo inconscientemente porque entonces yo era bajista, productor, coros, mánager, camello y etc…, de Malcolm a tiempo completo, incluso había dejado también el grupo valenciano al que pertenecía, Amor Sucio, para dedicarme a él en exclusiva”.

Incidiendo en la cuestión de la posible desaparición del formato físico en un futuro próximo, los profesionales discográficos no parecen albergar dudas al respecto. Según Gerique, “desde principio del siglo XXI se está diciendo lo mismo, y hay gran parte de razón en ello. El formato físico que conocemos, en la actualidad, desaparecerá o se reinventará como ya lo está haciendo su hermano mayor, el vinilo. Lo que seguro no volverá a suceder, es que el formato físico sea el sustento económico de los proyectos discográficos, y pasará a un plano inferior, de hecho, es algo que ya está pasando desde hace algunos años”. “Sí, seguro, excepto para los coleccionistas, las nuevas generaciones no van a saber qué es un CD. – apostilla Mir Será más fácil encontrar vinilos que CD’s, por el tema fetiche. La industria no va a tener ningún problema para sobrevivir porque lo que le interesa es hacer dinero de la manera que sea. Han cambiado las formas de hacer pasta pero no se ha dejado de hacer pasta. Ha habido un bache y poco a poco vuelven a coger las riendas del asunto”. Y aunque hoy en día el coleccionismo de vinilo se vislumbra como una posibilidad de subsistencia del formato, no parece que todos los disqueros las tengan consigo respecto a las galletas gigantes, como es el caso de González: “Hasta yo noto que los ingresos por vía digital se van estableciendo mes a mes como algo sólido, todo lo contrario de lo que pasa con los soportes físicos. Los CD’s son baratos, pero apenas sirven ya para promoción, y los vinilos son un producto burgués carísimo y su vuelta a la vida solo obedece a la estupidez humana, que es infinita”. En cualquier caso, Laguarda firma junto con sus compañeros de profesión el acta de defunción del CD: “Els discos físics hui dia serveixen perquè els grups els venguen als concerts i recuperen part de la inversió feta en la gravació, còpies, etc… i poc més. Moltíssima gent ja no té reproductor de CD ni al cotxe ni a casa. Ara sembla que hi ha una revitalització del vinil, però tampoc sé quant de temps durarà. El futur és digital, això està clar. Tothom du la música al mòbil o en algun suport electrònic. La gent escolta la música en Youtube, Spotify, iTunes…”.

Es debido a esa revolución tecnológica que hoy cualquiera pueda optar por la máxima del do it yourself para abarcar todas las partes del proceso, desde la grabación a la edición pasando por la distribución a través de plataformas digitales, es lo que puede acabar de difuminar la línea, tan clara hasta fechas bien recientes, que separa a los sellos profesionales de los amateurs. Para Mir: “La voluntad de dar el paso hacia la profesionalización dependerá de que lo hagas tenga mayor repercusión o no, es el primer paso, el segundo paso es que lo que hagas produzca beneficios económicos reales. Una discográfica profesional, a fin de cuentas, no es más que un contrato entre una persona que invierte dinero y otra persona que gracias a ese dinero va a poder hacer algo que quiere hacer: grabar canciones y que estas canciones las escuche la gente y ganar dinero gracias a ello. El público no tiene ni idea de cómo funciona el negocio, y si hablamos del público de masas, no tienen ni idea de qué es un sello amateur”. “Hay productos profesionales que son una mierda como un piano y amateurs que son gloria bendita – señala González, restando importancia a la diferenciación – que vengan de un lado o de otro no se plasma en su trascendencia por motivos artísticos y de calidad sino por todo lo reseñado antes, amiguismo, negocio, mafia, etc.”. Importancia para la que, a efectos de percepción del público, tampoco marca la diferencia según Laguarda: “Jo crec que el públic vol la música i li és bastant igual qui ha editat el disc. Finalment un segell ajuda a difondre un treball, sobretot si és un segell amb prestigi i la marca aporta una qualitat assegurada al producte. Però un disc pot pegar una “petardà” igualment sense tindre segell”. Sentencia la cuestión Gerique: “La escena amateur es la primera etapa, el comienzo de algo. Cualquiera que dispone de un CPU puede crear un sello, tener un estudio de grabación, ser fotógrafo o montar una empresa de contratación. Desde cualquier flamante iphone de última generación también puedes grabar videos en 4K, editar fotos y crear música…, pero mucho cuidado porque el talento, la creatividad y el bagaje que aportan la experiencia, esfuerzo y constancia, marcan la diferencia”.

La era de cambios que vivimos no tan solo se traduce a nivel tecnológico o de hábitos de consumo, sino también en aspectos sociales y administrativos. Actualmente, con el cambio de gobierno que ha tenido lugar en València tras dos décadas de gobierno conservador en el que el apoyo a las discográficas brilló por su ausencia, cabría preguntarse si ha mejorado la situación respecto a apoyo institucional o económico. “No tengo ni idea, –responde Gonzáleznunca me he preocupado en pedir ayuda económica a nadie que no sea mi madre, con la que no me ata más que el amor y nunca me va a pedir explicaciones de si lo que he hecho con su dinero ha sido rentable”. Laguarda sí que nota un cambio de actitud en este aspecto: “Sí que hem notat el canvi de govern perquè hi ha més moviment i sobretot perquè la nostra llengua ha passat d’estar infravalorada a estar al lloc on li toca. Hi ha un major suport a les bandes locals, però sincerament, pense que segueix siguent insuficient. Manquen sales, manquen llicències per fer concerts de xicotet format als bars, manquen ajudes a l’edició discogràfica, a la projecció exterior dels artistes i als festivals menuts. Nosaltres hem notat una xicoteta millora, però ja et dic que no és pa tirar cohets. Les ajudes a l’edició discogràfica de 2016 van ser iguals que les que ja hi havia amb el govern anterior. I la veritat és que que te donen 1200€ per fer un disc és de risa”. Cambio en que también hace hincapié Gerique, aunque no se traduzcan en mejoras particulares para su empresa debido a la idiosincracia de la misma: “Los contenidos que Maldito edita nunca han sido realmente apoyados por el “sistema” y menos los mensajes que nuestros artistas suelen difundir. Unos disimulan y maquillan más los gestos que otros. Pero localmente, después de la “Edad PostRita” estamos mejor, no cabe duda. Siempre hemos sido alternativos en muchos conceptos de ver la vida y eso nunca nos ha beneficiado administrativamente hablando. Puede ser porque el sello nació con clara actitud punk y esa esencia todavía perdura”. Pero es en esta cuestión en la que Mir reclama por parte de las instituciones un necesario plan cultural a corto, medio, y largo plazo, algo a lo que tradicionalmente ha resultado tan poco proclive un estamento político tan dado a pensar por lo general únicamente a cuatro años vista: “Las cosas evidentemente han cambiado y mucho, se respira en el ambiente una voluntad de cambio, el problema es que la cultura es un bien muy frágil y que permite una visión poliédrica, al mismo tiempo interesa a una parte muy pequeña de la sociedad pero que es muy susceptible a cómo deben ser hechas las cosas. Es más sencillo construir una circuito de Fórmula 1 que conseguir una buena política cultural. No tenemos ese nexo de unión que tienen Cataluña o el País Vasco de querer hacer país y esto se nota en la aparición de reinos de taifas. Sería necesario un plan general de resurrección cultural de choque, una herramienta política que englobase una voluntad de qué ser culturalmente de aquí a 5-10 años. Abrir las puertas a las nuevas generaciones, abrir las ventanas. El problema es que ya estamos a mitad legislatura y tal y como está evolucionando el contexto político estatal el Gobierno a la Valenciana está siendo una excepción en vez de una norma”.

nestor-mir-malatestaNèstor Mir de Malatesta Records.

Malatesta Records, sello al que pertenecen artistas y bandas del ámbito independiente como Carolina Otero & The Someone Elses, Júlia, Mr. Perfumme, Senior i El Cor Brutal o Nèstor Mir, fundador del sello, que en la actualidad se encuentra en pleno proceso de reestructuración, tal y como nos cuenta el propio Mir: “Los objetivos de Malatesta Records han sido muchos y han variado desde su nacimiento. Ahora mismo iniciamos una nueva etapa en la que pretendemos dar un paso más hacia la profesionalización de nuestras carreras”. 

Todos estos sellos no solo han sido partícipes, sino también testigos, de toda esta evolución (si no revolución) en su sector. Si tuvieran que empezar ahora y no cuando lo hicieron, y contando con toda la experiencia acumulada, ¿con que hándicap e inconvenientes contarían respecto al momento de su nacimiento? “Internet ha sido una bendición maldita. – reflexiona Emilio GeriqueLo ha cambiado todo. Si tienes algo que ofrecer, tiene calidad y eres inquieto tienes muchas posibilidades de éxito. Eso sí, siempre que tengas talento, inteligencia, ganas de seguir aprendiendo (dato fundamental) y sobre todo paciencia para que se desarrolle tu proyecto. Aunque esto último parece fácil, en realidad, no lo es tanto.” González señala: “Pues creo que todo sería igual, volvería a meterme en este jardín igual que lo he hecho, sin preocuparme en absoluto por su funcionalidad comercial. No he aprendido nada en cuestiones lógicas, pero quisiera pensar que de saber todo lo que sé ahora no me dedicaría a la producción musical. He sido y sigo siendo bastante iluso y romántico, siempre he querido creer que la calidad del producto y la insistencia era suficiente para lograr que funcionara, gran error en este negocio”. Mir enfoca la respuesta teniendo en cuenta tanto su faceta como responsable de un sello como músico del mismo: “Mi visión es la misma que cuando empecé. Profesionalizar mi carrera como músico. Tener una trayectoria. Tener una obra. Haría lo mismo”. Laguarda, en cambio, prefiere considerar los aspectos técnicos de la evolución: “El que hem anat millorant des que jo estic ací són coses tècniques i pràctiques, amb qui distribuir, com fer els presskits millor, com dur les xarxes socials millor, com ordenar tota la informació en la nostra web millor”.

Y es con toda esa experiencia acumulada, habiendo probado todos los sinsabores del trabajo duro y los beneficios irregulares, más en unos casos que en otros, si alguien se les acercase hoy en día y les dijese que está pensándose la idea casi quijotesca de montar un sello, ¿qué consejo le darían? “Jo li diria que s’armara de paciència i que tinguera un pla B per si de cas. – responde Laguarda Com t’he comentat abans, nosaltres del segell no vivim, vivim d’altres coses relacionades amb el segell. El segell és la part més deficitària de l’empresa sense dubte. La que més faena dóna. I treballar amb els artistes no sempre és tasca fàcil! Però bé, podem dir que el segell és la part romàntica de la nostra faena, ens ho passem molt bé, ens encanta traure discos que ens molen, però per pagar els autònoms cada mes, hem de fer altres coses.”. “Pues dependerá de si es músico o es empresario. Al músico le diría que se lo tomase tan en serio como si fuese un empresario, para no arruinarse. Al empresario no sabría que decirle ya que supongo que se montaría el sello para ganar dinero y como te he dicho antes yo eso no sé cómo se hace. Sé como perder el mínimo posible”, señala Mir. Según Gerique, “creo que hay que hacer las cosas en las que creas. Es necesario arriesgar, es sano aunque a veces ingrato. Contando, que además debes dejarte la piel y volcarte en esa elección, sino el proyecto está condenado al fracaso”. González, más que responder, sentencia: “Huye”.

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