Historias mínimas de Manolo Tarancón

por | 4 diciembre 2015 | Cultura pop

Tres años después del lanzamiento del estupendo Reflexiones (La Viejita, 2012), el músico valenciano vuelve a la actividad discográfica con Historias mínimas (La Viejita, 2015), un disco que supone un paso adelante en una trayectoria musical caracterizada por la continua evolución de unos parámetros sonoros que, enraizados en la canción de autor de esencia norteamericana, ha sabido hacer propios. En este nuevo álbum, las canciones de Manolo Tarancón viran hacia un pop más brillante, aunque sin abandonar el nervio y esa cierta desazón que singularizan sus composiciones.

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“Casa vacía” abre fuego de forma inmejorable; una melodía luminosa y vibrante, teñida de un punto de melancolía de gran belleza que evoca a los temas de los primeros Byrds, sirve de sutil lienzo sobre el que dibujar unas fantásticas líneas vocales a dúo con el gallego Xoel López. En “El vals de los secretos” unos fenomenales arreglos de cuerdas que, en ocasiones, recuerdan el “Romance in Durango” de Dylan, revolotean sobre una percusión juguetona para dar como resultado un tema de gran calado emocional. El pop se abre en toda su plenitud en “Balas perdidas”, una canción deliciosamente adictiva que se sustenta en un irresistible fraseo de guitarra y en la voz de Tarancón, tratada en esta ocasión con un ligero reverb metálico, que dota a la canción de un aire glam a lo T-Rex.

En “Cosas que nunca te dije” es el folk de aroma fronterizo el que toma el protagonismo para servir de sustento a la segunda colaboración vocal del elepé; esta vez a cargo de Mikel Erentxun, quien canta con personalidad y entrega. La ascendencia pop vuelve a sobrevolar en “Todo me da igual si tú te vas”, con una divertida melodía que nos trae otra vez el influjo del grupo de Roger McGuinn, para dar paso a la conmovedora “Volverás”, cantada a la par con el leonés Fabián; una canción de doliente belleza que supone uno de los momentos más álgidos del disco. Le sigue “Como una sombra”, un rapto de furia eléctrica que se podría entroncar con los arrebatos más intensos de Reflexiones e Imperfectos (Comboi Records, 2009), así como de Reno, el proyecto grupal de Tarancón. Para “A pie de la Torre Eiffel”, el cantante abraza los timbres populares de la chanson francesa; a continuación llega “La firme intención de actuar” con un emocionante in crescendo en el que las cuerdas acaparan el protagonismo para acabar en una explosión de singular intensidad. El álbum concluye con la oscura atmósfera de “Frío”, un tema denso y desolador, que pone el perfecto broche final.

Historias mínimas es un disco confeccionado con tiempo y mimo, y eso se nota en los pequeños detalles que adornan cada una de las canciones, consiguiendo un sonido exuberante y majestuoso que sirve como el vehículo ideal para desarrollar unas letras tan trabajadas e inspiradas como a las que Manolo Tarancón nos tiene acostumbrados. La producción es impecable y consigue que, a pesar de la heterogeneidad de estilos presentes en el álbum, este suene con empaque y coherencia; en definitiva, un nuevo acierto para una trayectoria que sigue creciendo con pulso firme y las emociones a flor de piel.

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