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Holy Fuck, deleite sonoro en La Cambra

por | 28 septiembre 2014 | Cultura pop

“Encuentra algo en la basura… ¡Enchúfalo!” Así reza una de las premisas que puedes encontrar en el Tumblr del grupo canadiense. Si uno se pone a pensarlo seriamente, eso es Holy Fuck, un batiburrillo de espasmos eléctricos y percusiones sísmicas, una puesta en escena llena de elementos chatarreros y una emocionante mezcla de ritmos agresivos y llenos de matices.

Holy fuck en valencia la cambra de rambleta

En los albores de aquel palpitante 2008, dos grupos supieron fotografiar a la perfección la esencia del ruido como arma arrojadiza en forma de decibelios. Unos son los que nos competen, y los otros son por supuesto Fuck Buttons, de los que ya nos ocupamos en su momento (entrevista en Beat Valencia#29 Marzo 2010). Tanto “Street Horrrsing” (ATP, 2008) de los Fuck Buttons como “LP” (Young Turks, 2008) de Holy Fuck son la radiografía perfecta de la médula espinal sónica de la estridencia.

Tomaremos “LP”, su segunda referencia, como piedra angular de su propuesta. Hablamos de un disco que captura al grupo en una de sus rabiosas performances en directo, no había otra manera de grabarlos, su música es tan viva y efímera que no hubiera sobrevivido el proceso de mezcla. El resultado es un artefacto proveniente de un futuro devastado donde las máquinas montan raves en los restos de lo que alguna vez fue nuestra civilización. “LP” es un disco arisco y asimétrico, donde caben tanto progresiones ensordecedoras como “Super Inuit”, “Choppers” o “Safari” y también canciones dignas de abrir películas de superación o romances celestiales, hasta incluso para abrir unos Juegos Olímpicos, este es el caso de la maravillosa “Lovely Allen”.

Si bien “Latin” (XL Recordings, 2010) supone un bajón en el pico creativo que supuso su anterior disco, todavía se puede olisquear el aroma a napalm que desprenden sus temas y también la incursión en canciones más introvertidas, “Stay It”, pero siempre con su sello característico. Desde entonces se hallan en un periodo de barbecho musical y las pocas noticias que hemos tenido de ellos han sido esperanzadoras. Mención especial para el disco en solitario de uno de sus miembros principales, Brian Borcherdt como Dusted y su disco debut “Total Dust” (Polyvinyl Records, 2012). “Total Dust” conforma un conjunto de canciones autocompasivas y de un solipsismo acojonantemente descarnado. Es el contrapunto perfecto a la producción anárquica y hedonista que lleva a cabo con el grupo madre.

Jupiter Lion harán las veces de teloneros y no cabe duda que el grupo valenciano es la guinda perfecta para redondear la noche. Con nuevo disco bajo el brazo, “Brighter” (BCore, 2014), podremos comprobar en primera persona el despliegue sonoro que supone dicho disco, un trabajo que estará encumbrado en lo alto de las listas nacionales de este año, pensar de otra manera sería un disparate. Bendito sea el ciclo Fly Me To The Roof que nos acerca a este par de bestias pardas, dos formas de hacer emparentadas que colisionarán sobre el escenario para deleite y perjuicio auditivo de todos los presentes.

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