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John Fitzgerald Kennedy, música e incógnitas

por | 21 diciembre 2015 | Reportajes

Son las 12:30h. del mediodía del 22 de noviembre de 1963 cuando un Lincoln negro entra en la Plaza Dealey de Dallas. De repente, tres disparos atruenan los oídos de l@s allí congregad@s. Unos instantes de silencio dan lugar a gritos, carreras, escenas de pánico y una certeza: han disparado al Presidente Kennedy.

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Los disparos de aquella mañana dejan una sociedad y a todo un país conmocionado, con más sospechas que dudas. Desde el primer momento, su muerte cambió por completo un país que pasó de ser Camelot, a darse de bruces con una dura realidad de racismo, violencia política, y una guerra en el lejano Vietnam. El asesinato de Kennedy cambió también el curso del rock estadounidense, no sólo por el impacto de la muerte de un Presidente al que habían votado las generaciones más jóvenes, sino por la sospecha de que detrás de su muerte se encontraban los poderes fácticos de aquel país, especialmente los militares y los servicios secretos, que no compartían la política del Presidente de distensión con la URSS y de retirarse del sudeste asiático.

La personalidad de Kennedy y su conexión total con la generación de los 60 arrancó desde el momento mismo de su elección. Su lema de campaña fue “Un Presidente para los años 60”. El que fuera la cabeza más visible de su generación, Bob Dylan, ya había hecho referencia al Presidente en la canción que cerraba su álbum The Freewheelin, “I Shall Be Free”, en la que Kennedy le pregunta: “amigo Bob, qué necesitamos para que el país crezca?”, a lo que el cantante de Minnessota responde socarrón: “amigo John, a Brigitte Bardot, Anita Ekberg y Sophia Loren (todas juntas en la misma habitación con Ernest Borgnine!)”.

Tras el magnicidio, toda referencia quedó marcada por el mismo. Roger McGuinn, de The Byrds, cuenta cómo rehizo la letra de la canción tradicional “He Was A Friend Of Mine”: “escribí esta canción la noche en la que JFK fue asesinado, en cierta manera se convirtió en la primera canción del grupo y la primera que lo homenajeaba”.

En 1964, Simon and Garfunkel grababan una de sus grandes canciones, “The Sound Of Silence”, sobre la cual sobrevolaba el asesinato cometido en Dallas. La sombra de JFK persiguió a Paul Simon hasta los años 80, cuando en “The Late Great Johnny Ace”, recuerda a dos grandes personas asesinadas llamadas John: Kennedy y Lennon.

Otros artistas vieron en la figura del Presidente desaparecido un motivo de inspiración. Así el cantante Phil Ochs lo compara con Jesucristo en “Crucifixion” de 1965. The Rolling Stones en 1968, haciéndose eco del asesinato de Bobby Kennedy, hermano pequeño del Presidente, en una estrofa de su “Sympathy For the Devil” se preguntan “¿Quién mató a los Kennedy?”. Respuesta que intentan dar The Police en su canción “Born in the 50’s”, cuando Sting afirma que su madre se equivocaba, y mucho, al sospechar de los comunistas de cometer el asesinato.

Pero sin duda, es la canción de Lou Reed “The Day John Kennedy Died” de 1982, la que mejor nos ayuda a comprender qué supuso aquel trágico suceso. Reed relatando cómo fue aquel fatídico día, compuso uno de los temas más bellos de su carrera, con unos versos tan estremecedores como aquellos tres disparos que segaron la vida de JFK: “Soñé que era el Presidente de los EEUU / soñé que eliminaba la ignorancia, la estupidez y el odio / soñé la unión perfecta y la ley perfecta / y sobre todo soñé que olvidaba el día que murió John Kennedy”.

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