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Kase.O, pero sigue siendo el rey

por | 15 noviembre 2016 | Entrevistas

La palmera que se dobla pero aguanta el huracán, resistió el envite de los malos tiempos personales. Vuelve, el coronado por muchos como el rey del rap español, con “El Círculo”, su deseado disco en solitario. Junto a su grupo, Violadores del Verso, lleva dos décadas llenando de rap el corazón de generaciones.

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Público y crítica coinciden en que “El Círculo” es un disco íntimo y muy personal. ¿El trabajo lo firma más Javier Ibarra que tu alter ego, Kase.O?
Cada día intento que haya menos diferencia entre los dos. En este disco es la gran conciliación de Javier Ibarra con Kase.O, porque antes, de alguna forma, solo dejaba ver mis virtudes cuando rapeaba. Aquí fue el ejercicio de decir: vamos a humanizar a Kase.o. Tampoco fue un pensamiento voluntario sino que salió de mí: ¿cómo coño salgo de esto de “el rey del rap”, de “el disco más esperado”? Fue un poco llamar a Javier Ibarra por teléfono y decirle: ven y sálvanos, sé tú mismo, deja a Kase.O de lado, lo que espera la gente de Kase.O, lo que ha sido Kase.o… deja todo eso de lado y sé tú mismo, defínete musicalmente, sé sincero en las letras y vamos para allá.

¿Al público que no está familiarizado con el rap le cuesta acercarse a él? Sí, yo lo sé. Cada día menos y los jóvenes ya escuchan de todo, no tienen prejuicios. Mezclan hip hop con drum’n’bass, pop o indie. La gente más madura de mi generación pues también coquetean con el rap y siempre tienen un buen amigo que les graba un recopilatorio. Pero sí que ha habido miedo. Eso lo hemos vivido los raperos en España: cerrazón por parte de la sociedad. También hay mucho rap malo, hay más rap malo que bueno. Poco a poco, conforme el rap se deja escuchar mejor y hay mejores ritmos, una cosa que el boca a boca hace es que al final tu CD acabe en el coche de alguien que nunca lo pensarías.

¿Te planteaste un equilibrio de temáticas y estéticas a la hora de crear el álbum? Sí, por el camino vas viendo lo que falta. Cuando tienes los ritmos seleccionados ves que tienes unos pianos melancólicos, otra romántica, otra más cañera como la de Cash Flow. Vas viendo qué te falta. Las temáticas de las letras no las he organizado tanto porque ha sido currar y currar, vomitar y hacer puzles. Pero lo que más he intentado compensar han sido los ritmos y creo que el disco está equilibrado. Tal vez me falta alguna pedrada más, alguna cosita más hardcore, pero no llegué a encontrar ni mis sentimientos hardcore ni el ritmo guapo que quería. He oído muchos ritmos pero no quería rimar por rimar. Al final me queda ese sabor de que ahora puedo hacer mis tres o cuatro canciones bien hardcore, bien clásicas de toda la vida y aquí no ha pasado nada. Tampoco hay que tirarse de los pelos.

Ha sorprendido el hecho de que optases por la autoproducción en la mayoría de los temas, ¿ningún productor tenía la música idónea para “El Círculo”? Varias razones me llevaron a autoproducir el disco. Por un lado no quería imitar a los artistas que escucho, ni siquiera a la música que me gusta. Quería hacer una música personal. Esto fue un gran reto, pero lo necesitaba. No estar imitando siempre a los americanos o a las tendencias. La ambición de tener un sonido propio, una manera de poner los acordes propia o un tono de voz propio. ¡Eso era una lucha increíble! Eso me parecía más importante que tener un ritmo de Dj Premiere, que posiblemente lo hubiera podido conseguir o de Buckwild. Tuve conversaciones con varios productores, pero no. Quería hacer mi música. Fue una cuestión de ambición y de tener mi propia estética. Fue un proceso duro y el resultado al final es el que hay: unas bases que no podrías decir de qué época son, ni de qué productor son, ni a qué tipo de rap corresponden. El disco tiene su propio color y eso para mí es motivo de orgullo. Gustará más o menos, no lo he hecho para que le guste a la gente. Yo, con mi ambición personal y artística, me he quedado tranquilo y en ese aspecto la misión se cumplió. Que no suena yanqui, que no suena a Alchemist o a Dj Premiere, pero es que me he liberado, ya habrá tiempo para eso. El momento era para mí muy personal y puedo pillar bases clásicas que me encantan y marcarme mis caprichos, pero a la hora de ser un artista dices: ya llevas 20 años, empieza a ser tú mismo, ¿no? Y es duro romper los complejos y causar alguna decepción.

¿Cómo ha sido el proceso de creación de las canciones? Hubo tres procesos. Primero en Colombia, que fueron los dos años anteriores. Llegué allí buscando inspiración, pensando que me iban a llover las rimas y lo que me encontré fue algo más duro. Enfrentarme a mí mismo. El proceso fue muy de desempolvar, de pensar más que rimar. Pensar y visualizar cómo iba a ser el disco, qué iba a decir. Luego más adelante gracias a Crudo Means Raw, un productor de allí, lo que hacía era freestyle todos los días como un boxeador. Sintiendo los ritmos, improvisando junto a él que estaba de coach conmigo. Producía muchos ritmos también con él. La fase de Colombia fue todos los días hacer un ritmo y no ha entrado en el disco más que uno… ¡hice treinta o cuarenta! También me ponía instrumentales en casa y me ponía a rimar. Al final me traje seis cuadernos llenos de rimas.

La segunda fase fue en Zaragoza, entre enero y mayo de este año. Con esos seis cuadernos que traje lo que hice fue cribar, tachar y quedarme con lo mejor y ver qué frases me servían para una canción o para otra. Puros puzles y pura arquitectura. También ordenar las letras por colores en una libreta según temáticas. El disco estaba hecho pero no estaba rimado, y aunque las temáticas en esos cuadernos ya se veían venir, no tenían forma de canción y algunas no tenían ritmo. Desde enero hasta mayo aprendí a producir y me puse una fecha para septiembre, porque si no no lo iba a terminar, podría estar buscando bases aún.

La recta final fue en Madrid, en Galapagar en el estudio de Gonzalo (Lasheras). Allí voy con todos los primeros párrafos acabados y sin ninguna segunda parte. No tenía canciones acabadas. Ese fue otro error: el empezar muchas canciones y no terminar ninguna. Tenía muchos primeros párrafos pero no tenía resoluciones después del estribillo. Me planté allí a dos meses de la grabación a terminar segundos cachos mientras producía, y así de junio hasta agosto, viviendo a dos metros del estudio.

¿Qué pensaría el Kase.O de “Dos Rombos” sobre “El Círculo”? ¡Sería su sueño! El Kase.O de “Dos rombos” empezó con una caja de ritmos y aprendió a programarla con doce años y componía con los cuatro sonidos que tenía. Entonces ahora para mí poder tocar un Rhodes o el disco que me he marcado con instrumentales mías y que es tan bonito… pues el tío estaría diciendo: ¡buah, guay co’ esto es lo que quería hacer yo cuando empecé!

¿Camina el rap hacia una tendencia más orgánica o más electrónica? No estoy muy al día de las movidas del rap ahora mismo, como para saber lo que se lleva, pero la estética ahora del rap es electrónica, ¿no? Si escarbas en la esencia están los grupos de siempre haciendo rap del de verdad, pero la estética ahora mismo es digital. También hay grupos estupendos de rappers con banda y arreglos increíbles. La gente de The Roots tiene toda una escuela y su público. Pero lo que suena ahora mayoritariamente más comercial o lo que la gente entiende ahora por rap es digital, con sintes, ritmos ralentizados muy lentos…esa es la tendencia de ahora y la que va a seguir. La música y sus estéticas evolucionan con la tecnología. En los noventa pillaron el sampler que era un instrumento que podía repetir muestras y el rap se hacía con eso. Ahora están más al alcance los instrumentos virtuales y es normal que eso sea lo que suene. La vieja tradición siempre va a seguir, es bonita y a mí es la que más me gusta y la que escucho: discos de los noventa, de mi adolescencia. Pero entiendo y no me niego a que el rap vaya con la tecnología: se ralentizan las voces, hay efectos que no se podían hacer antes… eso es así y lo va a seguir siendo, es imparable. Otra cosa es que se nos olvide el rap como se hacía en la “época dorada”.

¿Tendremos algún día nuevo disco de Violadores del Verso? A mí me gusta soñar que sí. Ahora somos muy animales además, hemos hecho nuestros discos en solitario. Ahora, a esperar a que los astros se alineen, que estemos viviendo en la misma ciudad todos, que haya buenos ritmos y a empezar a quedar. Pero bueno, como te digo es una cosa seria y que hay que plantearla bien y que muchas circunstancias estén a favor.

Fotos: Gustaff Choos

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