Dentro de la historia del rock nos encontramos con aquellos músicos que no solo legaron grandes discos, y canciones, sino que también pusieron las semillas de algo importante para que otros pudieran disfrutar de sus frutos: sin Nick Drake nunca hubiera existido la sensibilidad de Belle And Sebastian, sin Los Ramones nunca hubiera germinado el punk en Inglaterra y otros países, y sin cuatro chavales de Boston aquello que conocemos como «rock alternativo» habría sonado muy diferente.
La editorial Liburuak acaba de publicar en nuestro país Engañar al Mundo. La Historia Oral De Una Banda Llamada Pixies de Josh Frank y Caryn Ganz, un interesante libro que repasa la historia del grupo que modeló el sonido definitivo del indie rock gracias a sus letras crípticas, los aullidos de Charles Thompson (alias Black Francis) combinados con la voz angelical de Kim Deal, la batería de David Lovering, y los afilados ruidos sónicos surgidos de las hábiles manos de Joey Santiago (el mejor guitarrista de la historia que nunca sale en las listas de «mejores guitarristas de la historia»).
En sus páginas la historia del origen, consolidación y final del grupo no solo es contada por los propios miembros, a ellos se le añaden las voces de compañeros de la escena musical de Boston, de la discográfica 4AD y fans como James Iha (Smashing Pumkins) o Courtney Love. Todos sus testimonios ayudan a dar forma a un collage que sirve para comprender la importancia de los Pixies: canciones como «Debaser», «Gigantic» o «Here Comes Your Man» acabarían influenciando en el grunge de Nirvana, el power pop de Weezer o en unos Radiohead que abrirían nuevos caminos con «Ok Computer» (Parlophone /Capitol, 1997).
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Las dos obras maestras del grupo, «Surfer Rosa» (4AD / Elektra Records, 1988) y «Doolittle» (4ad / Elektra Records, 1989), junto con los siempre reivindicables «Come On Pilgrim» (4AD / Elektra Records, 1987), «Bossanova» (4AD /Elektra Records, 1990) y «Trompe Le Monde» (4AD, 1991) fueron creados en un particular universo que el libro sabe describir muy bien: la obsesión de Black Francis por la ufología y el rockero cristiano Larry Norman, la alegría de Kim Deal en contraposición a su carácter rebelde, la relación de la banda con sus productores (tensa con Steve Albini y cordial con Gil Norton), su gran popularidad en el Reino Unido (mientras en su país de origen eran casi desconocidos para el gran público), y, sobre todo, la difícil relación entre Black Francis y Kim Deal que empezó con un sentimiento de admiración mutua para acabar desembocando en odio e indiferencia precipitando, a su vez, el fin de los Pixies.
A finales de los 80 y principios de los 90 Boston tuvo, posiblemente, la mejor escena musical de los Estados Unidos: Dinosaur Jr, Lemonheads, Throwing Muses, Sebadoh, Gigolo Aunts, Belly, The Breeders, Blake Babies, Galaxie 500, Buffalo Tom, Morphine…Y en el centro de todo los Pixies. Si eres fan de su punk rock lleno de gritos desgarradores seguidos por melodías adictivas, y letras con referencias al cine de Luis Buñuel, entonces «Engañar Al Mundo» te encantará: sin duda se trata del mejor estudio sobre esos cuatro duendes que comenzaron toda una revolución en el indie.
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