La tormenta de verano del Low Festival 2019 26-27-28 JULIO. BENIDORM

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De entre el enjambre de festivales que han ido apareciendo a orillas del Mediterráneo, el Low Festival se ha consolidado como uno de los más sólidos. Los amantes de la música podrán dejarse arrastrar en Benidorm, durante los días 26, 27 y 28 de julio, por una avalancha de propuestas que van desde el pop, al indie, la electrónica, el rock o la música urbana. Un cartel variopinto que engloba nombres consagrados, algunos de los grupos favoritos del circuito de festivales y sorpresas que encandilarán a los melómanos más exigentes. Repasamos siete de estas propuestas.

low-beat New Order, Cut Copy, Foals y Cupido.

En mayo de 1980, Ian Curtis acabó trágicamente con su vida y puso fin a la historia de Joy Division, la banda de Manchester que fue el símbolo del post-punk y la new wave. Rebautizados como New Order, los supervivientes, todavía en shock, eligieron como cantante a Bernard Sumner, hasta entonces guitarrista de la banda (y principal experimentador electrónico) y agregaron a la teclista Gillian Gilbert. En 1983 con el disco “Power, Corruption and Lies” lograron desmarcase de su proyecto anterior, alcanzando no solo una modalidad expresiva propia y original, sino un hito que influyó en buena parte de la música pop futura. Una oscura variante del synth-pop, capaz de imbricar las tinieblas de la new wave en el hedonismo de la era de las raves y el techno. Canciones como “Blue Monday”, una de las primeras composiciones electrónicas que arrasó entre el público, no han dejado de sonar en las pistas de baile durante los últimos 30 años.

Foals es, probablemente, uno de los grupos británicos más poliédricos surgidos en la última década. El quinteto encabezado por el histriónico Yannis Philippakis demuestra un empeño casi siempre encomiable por experimentar con diferentes identidades sonoras. Después del fulminante minimalismo de “Antidote”, todo ritmos matemáticos e hipnóticas desincronizaciones tomadas de la música de vanguardia, la banda de Oxford alcanzó cierto clasicismo con “Total Life Forever”, una obra deliberadamente monumental y de elegante desarrollo, que, a menudo en nombre de un rock sofisticado, con toques progresivos y tropicales (definición acuñada por la misma banda), se ve atravesada por complejas tramas arquitectónicas y vertiginosos impulsos neorománticos. Sus siguientes discos los han consolidado como uno de los principales baluartes del indie hecho en Gran Bretaña en la actualidad.

Tras la disolución de Dreamy Eyes, Nerea Serrano (voz y guitarra) formó The Seafood Special: una banda en la que se confabula con un puñado de excelentes músicos poseedores de una larga trayectoria. La joven valenciana teje composiciones con una base acústica, que alzan el vuelo arropadas por la guitarra de Sergio Civera (Dezervers), el bajo de David Campillos (Los Canadienses, Primavera Negra, Tent), y la batería de Javier Marcos (Galope, La Muñeca de Sal, Mist). El resultado es un space rock que bascula entre lo evocador y lo intimista. Atmósferas melancólicas y derivas oníricas que embelesan, construidas a partir de la instrumentación clásica de una banda de rock.

Seducidos por cierto encanto tribal entre Brian Eno, Talking Heads y el influjo de músicas exóticas, Cut Copy emprendió, desde comienzos de los 2000, a través de discos como “Zonoscope”, un viaje apoyado en una actitud indie que nunca han abandonado, el gusto por el pop de los 80 y los sortilegios de la música disco para alborotar en la pista de baile. Las canciones de estos australianos mutan constantemente entre latidos ancestrales, voces robóticas y florituras de ensueño suspendidas en un vacío estelar. Estos australianos han sabido convocar una intensa frescura pop, que surfea sobre el legado de Giorgio Moroder y el eurodance que sacudió el viejo continente durante los noventa. Composiciones que hacen suyas las más desenfrenadas derivas estilísticas del pasado bajo una apariencia cálida y multicolor.

Yo Diablo es un dúo de guitarra y batería formado por Marcos Herrero y Pau García. Estos valencianos afirman que buscan que su guitarra desvencijada suene oscura, grasienta y punzante; mientras la batería martillea y hace fermentar la magia negra del rockabilly más clásico y provoca tormentas sonoras. La voz agreste de Marcos Herrero arremete con sequedad y  toma un estilo muy particular en la guitarra, nacido en Nashvile, que hace que su música huela a azufre (“fingerpicking”, tocar el bajo con el pulgar y la melodía con el resto de los dedos) que puede hacernos recordar el blues pantanoso y sometido a convulsiones de Guadalupe Plata.

Del romance furtivo de la estrella del trap Pimp Flaco y la banda canaria de rock psicodélico Solo Astra surge Cupido. “No sabes mentir”, acompañada de un videoclip que mezcla el chándal poligonero con referencias a “Pierrot el loco” de Godard, es una de las canciones definitivas de este verano. Esta peculiar “boyband”, usando el autotune y mimando las melodías han logrado con “Tú no sabes mentir” un disco fresco, veraniego y melancólico que les ha reservado un hueco destacado en el pop español.

“English Graffiti” demostró la gama de posibilidades de The Vaccines: pop de los 80, toques sintéticos, baladas cadenciosas. En el reciente “Combat Sports”, los londinenses tienen en cuenta la experiencia, pero abrazan las guitarras con energía, creando algo más estridente. Afirman que necesitaban un examen de conciencia, una reflexión sobre su identidad y lo que realmente querían hacer, y la respuesta es una versión afilada, pero no menos convincente, del garage-rock de sus comienzos. Quieren divertirse y exhiben vigor en cada una de sus facetas. Los resultados son siempre atractivos, gracias a la exitosa producción de Ross Orton, capaz de pasar de Arctic Monkeys a M.I.A. y no cometer ningún error en el tránsito. Aunque no sea nada revolucionaria, la música de The Vaccines es extremadamente efectiva: conquista el instante y engatusa con sus juegos más o menos velados de referencias y citas.

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