La creadora Laura Morales atraviesa uno de los momentos más fértiles y definidos de su trayectoria artística. En pleno proceso de investigación y expansión de su lenguaje, la coreógrafa articula dos hitos que marcan este presente: la presentación de la pieza breve ‘La nueva bestia’ el próximo 18 de abril en el Festival Dansa València. Lejos de plantearse como proyectos aislados, ambas propuestas dialogan entre sí como parte de una misma deriva creativa, en la que Morales profundiza en cuestiones como la relación entre cuerpo y territorio, la memoria, los procesos de transformación y los vínculos entre lo individual y lo colectivo.
“Ser bailarina en Andalucía es estar en constante sequía. Ser pastora en Andalucía inevitablemente te hace moverte hacia el agua y los pastos frescos. Y aquí comienza mi trashumancia”. Con estas palabras, Morales sitúa el origen de una investigación que comenzó a gestarse durante el confinamiento, un periodo que evidenció la fragilidad de la relación de dominio de lo urbano sobre lo rural. La semilla de ‘Ser pastora’ brota de una experiencia directa: su paso por la Escuela de Pastores de Campo Adentro y su traslado a Brieva de Cameros, en La Rioja, donde durante unas semanas vivió como pastora. Aquella tentativa de abandonar lo artístico para “ser campo” terminó, sin embargo, activando un nuevo proceso de creación. Ahí empieza todo.
Con ‘Ser pastora’, Morales propone una experiencia escénica que se despliega como un día en el campo. “El amanecer marca la preparación y el despertar del paisaje; la mañana inaugura el camino y el éxodo de la pastora; el mediodía introduce el descanso y el recuento del rebaño; la tarde se convierte en un momento de reflexión sobre lo rural, el folclore y la danza contemporánea; y finalmente la noche abre un espacio de protección, ritual y celebración”. Este recorrido traza una dramaturgia que oscila entre lo íntimo y lo colectivo, entre el relato autobiográfico y la evocación simbólica.
La pieza se articula, además, como una narración emocional: la de una mujer que, tras una ruptura sentimental, decide comprarse un rebaño. Ese gesto desencadena un desplazamiento físico y afectivo que se traduce en escena en un cuerpo que aprende a habitar el mundo de otra manera: alimentarse con sus propias manos, mojarse en agua fría, secarse bajo las estrellas. Frente a la pregunta insistente de por qué ser pastora —y por qué ovejas—, la respuesta aparece ligada al peso y la memoria. En las noches de insomnio, dejar de contar ovejas para contar corazones rotos dibuja una genealogía afectiva en la que el pastoreo emerge como una forma radical de cuidado y desplazamiento. Amar y moverse obedecen, aquí, a una misma lógica: seguir caminando.

“Hallar la fuga en el campo con las ovejas ha sido mi ópera de París. Descubrir mi grito de pastora, mi Premio Nacional de Danza”, reflexiona la creadora. “Hoy pienso en la huella que dejo con cada gira, con cada movimiento que hago. ¿Y si pudiera transformar los paisajes como lo hacían los rebaños en sus movimientos estacionales? ¿Y si fuéramos nosotras ahora el rebaño?”. Desde esta perspectiva, la idea de trashumancia se traslada al ámbito escénico y urbano, imaginando cuerpos en movimiento capaces de alterar su entorno: “Seríamos las nuevas bestias que cambiarán el ciclo de la tierra”.
Este impulso se extiende hacia ‘La nueva bestia’, la pieza que Morales presentará en Dansa València dentro de su programa de internacionalización. Concebida como una prolongación conceptual de su investigación, esta propuesta apunta hacia un cuerpo colectivo en mutación, una comunidad en tránsito que redefine su relación con el espacio y el tiempo.
La producción de Ser pastora se sostiene sobre varios ejes de investigación, entre los que destacan el vínculo con el territorio, la atención a comunidades en extinción —como la del pastoreo transhumante, reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad— y la reflexión sobre la brecha de género en el mundo agrario, donde el trabajo de muchas mujeres ha sido históricamente invisibilizado.
En este contexto, Morales establece un paralelismo entre la figura de la pastora y la de la creadora contemporánea: “Creo que no hay mucha diferencia entre una pastora y una coreógrafa. El campo y la danza van de la mano en preciosismo y miseria. Es una especie de abandono romántico”. Ambas prácticas, sugiere, comparten formas de atención, cuidado y desplazamiento.
Desde sus inicios, el proyecto se construye como un espacio abierto, atravesado por preguntas que no buscan cerrarse: “¿Para qué invocar un rebaño si tengo el campo? ¿Por qué quise dejarlo todo e irme con un rebaño que no conocía? ¿Cómo hallo este cuerpo sin un rebaño que me siga? ¿Puede haber sequía en un escenario? ¿Y prados verdes? ¿De dónde nace el impulso de moverse?”. Interrogantes que Morales comparte con el público como parte esencial de una experiencia escénica en constante transformación.
Formada en el Conservatorio Profesional de Danza de Sevilla y con una trayectoria que combina creación, interpretación y trabajo colectivo, Laura Morales ha desarrollado un lenguaje propio que transita entre lo físico, lo conceptual y lo autobiográfico, consolidándose como una de las voces más singulares de la escena contemporánea andaluza.
En este momento de tránsito —entre lo urbano y lo rural, entre lo íntimo y lo político— su trabajo no busca respuestas cerradas, sino abrir espacios de experiencia. Como en la trashumancia que inspira su última creación, lo esencial no es el destino, sino el propio acto de desplazarse.
Con idea, dirección, coreografía e interpretación a cargo de Laura Morales y asistencia de dirección de Alessandra García, la dramaturgia de la pieza corresponde a Laura Morales y Julio León (La Ejecutora) . El universo sonoro ha sido creado por Isabel Do Diego, mientras que el espacio escénico ha sido concebido por Julia Rodríguez y Fran Pérez (La ejecutora). Con la iluminación de Benito Jiménez y el vestuario, de Gloria Trenado (Nantú), la fotografía y vídeo de Dani Galán (Carne al Corte) y la producción de Verónica Morales. La creación de la peluca es obra de Sarah Kaceres. Esta es una pieza que cuenta con la colaboración de El Corralito Centre de Creació Artística y el TNT (Terrassa Noves Tendencies), el Centro Coreográfico La Gomera, Magalia Castillo Palacio, el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM) y la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales de la Junta de Andalucía.

‘La nueva bestia’ en Dansa Valencia
Como parte de este proceso de creación, Laura Morales presentará el próximo 18 de abril la pieza breve ‘La nueva bestia’ en el marco del prestigioso Festival Dansa Valencia. Este evento, además, la ha seleccionado como una de las seis beneficiarias de su Programa de Mentorías para la Movilidad, una iniciativa pionera en el contexto estatal que acompaña a compañías en su proceso de apertura a mercados internacionales.
Las mentorías corren a cargo de Eduardo Bonito, gestor cultural y miembro del consejo de Dance Festivals Network Europe, y Catarina Saraiva, investigadora de artes escénicas y directora del Laboratorio Internacional de Creación y Festival Linha de Fuga (Coimbra).
Laura Morales, creadora en tránsito
Laura Morales está titulada en enseñanzas artísticas profesionales en la especialidad de Danza Contemporánea por el Conservatorio Profesional de Danza de Sevilla Antonio Ruiz de Soler. En 2013 inició su carrera como coreógrafa y creó el colectivo Hermanas Gestring junto a Greta García. Tres años más tarde recibió el Premio a una bailarina sobresaliente para asistir al American Dance Festival (North Carolina). En 2017 fue reconocida como Mejor intérprete femenina en los Premios Lorca de Andalucía por Good Girl. En 2018 obtuvo el Premio a la Mejor pieza de danza contemporánea en los Premios Escenario de Sevilla por su primer solo, A Full Life of Rivers and Icy Mountains.
En 2024 fue reconocida con el Premio a la Mejor Pieza de Calle en el Primer Certamen Coreográfico Nacional Crea MuDanzas por Un dúo, así como el Premio al Mejor Espectáculo y a la Mejor Puesta en escena por El último acto de fe en el IX Encuentro de Creadores de Teatro de Andalucía (TNT). En 2025 fue nominada a Mejor Bailarina por la pieza Supermedium, de Núria Guiu, en los XXVII Premis de la Crítica d’Arts Escèniques.










