Leya & The Gentlemen: La jungla de asfalto LOCO CLUB. JUEVES 11 DE JULIO

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Desde València, Leya & the Gentlemen se suman a la creciente cofradía de músicos entusiastas del soul y las sonoridades añejas. Con “Dreamers” (2017), su primer trabajo, exhiben una destreza impecable a la hora de hacer fermentar estos sortilegios antiguos, pero también apuntan ya con certeza su intención de buscar un sonido propio que tienda puentes hacia el rock, el folk o el jazz. Al frente de la formación se encuentra Leya Pourdevrai, una joven parisina fascinada por la energía de la música negra en todas sus poliédricas variantes. Con ella repasamos la línea ascendente de una trayectoria que, pese a encontrarse en sus primeros compases, se adivina irresistible; de tocar en las calles y el metro de París pasará a compartir escenario, el próximo 11 de julio en el Loco Club, con la norteamericana Bette Smith, sin duda una de las voces más sugestivas de la escena soul actual.

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Eres muy joven pero conoces bien el soul más clásico. ¿Cómo entraste en contacto con la música negra?
Cuando descubrí el mundo hip hop, sus raíces, su historia… Me animé tanto con la música soul, como con el funk, el góspel y el jazz. En la adolescencia me emocioné con Nina Simone, Ray Charles y The Fugees; pero también con Richard Bona y Bobby McFerrin.

¿Qué recuerdos tienes de tocar en las calles y el metro de París?
Muchas aventuras, encuentros… lo mejor fue dibujarle una sonrisa a la gente, porque hacer sonreír a un parisino ya es un reto, y todavía más en un vagón del metro.

Has comentado que parte de los miembros de Leya & the Gentlemen os conocisteis tocando en la calle. ¿Qué te trajo a Valencia?¿Cómo recuerdas esta primera etapa aquí?
Vine a València por las dos mejores razones del mundo: ¡el amor y el sol! Recuerdo esta primera etapa en València como una de las mejores aventuras de la vida. Tocar en la calle es la mejor forma de empezar a vivir del arte, de enfrentarse a un público que no espera nada de ti. Te fortalece un montón. Al principio, por miedo de tener malas reacciones es difícil dar el paso, pero al final se comparten muy buenas sensaciones con la gente, y eso te da cada vez más confianza. Es muy humano, muy espontáneo, ¡lo aconsejo a todos los músicos!

¿Cómo ha sido tu relación con la asociación Músicarte Urbano?
Musicarte Urbano es una asociación de voluntarios que defiende los derechos de los músicos callejeros, y creo que eso es también defender el arte en sí, y la consideración del valor de las personas también. Las personas y nuestro arte tienen valor, ya sea tocando en Olympia o en la calle. He trabajado muchos años con ellos y agradezco un montón haber colaborado con la asociación. Especialmente tengo que dar las gracias a Kiron Sonido y a Ali Martínez Gil que han dedicado su tiempo y su alma a este proyecto.

¿Te parecen injustos los problemas con los que se encuentran los músicos callejeros?
Totalmente; el arte callejero es un regalo y hay muchas ciudades que lo han entendido y lo valoran. En este sentido Valencia se queda un poquito atrás. Las cosas han cambiado un poco pero siguen prohibiendo los amplificadores y pequeños equipos de sonido, reduciendo mucho las posibilidades de las propuestas artísticas. Borja Catanesi, quien ha ganado varios premios internacionales como músico callejero representando a València, no puede tocar en su propia ciudad, le han multado varias veces por tocar en la vía pública con amplificador, y a mi modo de ver este tipo de cosas no tienen sentido.

¿Cómo se fue consolidando Leya & the Gentlemen?
Fue el destino… Pero siempre hemos valorado el “feeling” al trabajar con gente nueva. Al principio éramos cuatro: Pablo Sampietro (batería), Ivan Ramirez (bajo), Juan Fuselli (guitarra) y yo. Colaboró con nosotros un quinto músico, Kiko Nuñez (saxo), en varias ocasiones (y de hecho, él grabó toda la sección de vientos en nuestro primer EP). Después, por obligaciones de trabajo, Kiko y Juan tuvieron que dejar la banda, y entraron Javi Soler (saxo), Carlos Campos (guitarra) y Ruymán Martín (teclado). Son unos músicos geniales, y trabajamos muy bien los seis juntos. Hay buena onda, buena organización y avanzamos con gusto. De hecho, funcionamos en democracia, nos repartimos las responsabilidades, y nadie tiene más valor que otro.

Uno de vuestros puntos fuertes son vuestros vibrantes directos. El soul tiene una carga emotiva que puede conectar de forma muy visceral con el público. ¿Qué es el soul para vosotros? ¿Qué os gustaría transmitir?
La música soul es “la música del alma” en sí misma. Viene del góspel , y del rhythm and blues, que a su vez, viene del blues y del jazz. Por sus raíces, celebra la vida con fuerza, expresa la belleza de la tristeza, y anima al ser a bailar, a dejarse invadir por el ritmo. Nosotros queremos transmitir esa fuerza, ese optimismo… Celebrar la vida con toda su complejidad, bailar, cantar, ¡gritar juntos! Para mí sólo existe un objetivo en la música: ¡hacer feliz a la gente!
¿Cómo fue tu colaboración con Sergio Cifuentes “El Cifu”?
La verdad es que Cifu me ha enseñado mucho tanto en lo artístico como en lo personal. Estoy encantada trabajar con él, es un amor de persona y un gran artista. Recientemente hemos finalizado la producción de su próximo disco producido por Ricardo Esteve, y os puedo decir por adelantado que es un disco excepcional.

Vuestro trabajo podría adjetivarse como una propuesta “vintage” aunque sorprende con toques más actuales que derivan hacia el pop, el folk y el jazz. ¿Tratáis de esquivar el mimetismo de otras formaciones, más centradas en llevar a cabo ejercicios de estilo? ¿Resulta complicado intentar huir de lo predecible en un género en el que los aficionados ya saben normalmente lo que van a encontrar?
No, nunca entramos en comparación con otras formaciones, creo que lo importante es crear algo que nos guste. Y obviamente, vivimos en nuestra época, escuchamos, no solo música de los 60s y 70s, sino también música de 2019: hip hop, electrónica, rock, dub, pop, y más cosas. La idea no es reproducir los estándares que ya existen, sino mezclar los sonidos que más nos gustan. Es cuestión de fusionar. La base de todo esto es que nada es imposible. Si suena bien, si nos gusta… da igual si no responde al patrón tradicional de tal o tal estilo. No hay que encerrarse en dogmas de otras épocas. Son guías, pero no límites.

¿Cómo fue el proceso de grabación de “Dreamers”, vuestro primer EP?
Queríamos tener algo nuestro que enseñar. Propuse ideas que tenía desde hacía tiempo, y los chicos eligieron los temas que más les gustaban. Lo hicimos un poco deprisa, porque el tiempo apremiaba; aunque también salió lo mejor posible. Fuimos exigentes. Para el segundo estamos poniendo más cuidado, más atención, queremos ir a por más calidad.

Recientemente tocasteis en el Palau de la Música de València. ¿Qué significó para vosotros formar parte del ciclo Emergents al Palau?
Una suerte increíble, estamos muy agradecidos de haber participado en el ciclo Emergents al Palau. Fue uno de nuestros mejores conciertos, y nos ha dado todavía más fuerza para seguir nuestro sueño.

Tal vez tu voz le da un toque casi jazzístico a vuestras canciones. ¿Es tu intención? ¿Te gusta dialogar de este modo con otros estilos musicales?
No lo hago adrede, la verdad. Pero de la música que escucho, ese toque es lo que más me gusta.

Por una parte es indudable que el blues y el soul han tenido un repunte de popularidad en los últimos tiempos con figuras que han alcanzado un éxito más que notable. Sin embargo puede que en València estas propuestas no abunden y menos entre gente joven. ¿Creéis que estas músicas están menos representadas que otros estilos? ¿Suelen acaparar más los focos otros tipos de música?
Sí, en España, en València, es un estilo poco representado. Pero en Francia, Bélgica, Inglaterra o en Rumania, tiene mucho éxito, y se está modernizando también. Aquí parece que es más el rock o el indie lo que está de moda, pero al final no es el estilo que define a la buena música. Hay calidad en cada estilo y fuera de los esquemas también. Estoy convencida de que a cada persona le gusta más de un estilo, sino todo seria muy monótono…Cada artista es un color de la paleta musical de nuestro mundo.

¿Los miembros del grupo tienen otros proyectos personales?
¡Por su puesto que sí! Carlos Campos está con su grupo Sommer Band en el que compone la mayoría de los temas, y está preparando un nuevo CD junto con la banda. Pablo Sampietro está en una banda indie rock muy fresca: Esquina Finlandia, que han sacado un videoclip estupendo hace poco, “Festivales de verano”, dentro de su primer EP titulado “Helsinki quedaba lejos”. Iván Ramírez ha sacado hace poco un EP de rock con diversas influencias junto con Fernando Broseta, que se titula “Forsakers”. Ruymán Martín trabaja de productor musical y tiene su página web con blogs semanales y diferentes materiales musicales de muestra para posibles clientes que necesiten producción musical, mezcla o mastering dentro de diversos géneros tanto acústicos como electrónicos (Dakotapulse.com). Y Javi y su novia están creando versiones muy interesantes en YouTube.

El 11 de julio en el Loco Club seréis los teloneros de Bette Smith, una de las voces más prometedoras del soul actual. ¿Qué puede esperar el público de este concierto?
¡Un éxito total! Para mí este concierto es un regalo para València, ya que hay pocas propuestas así. ¡Va a ser inolvidable! El público va a escuchar a un conjunto con una voz espectacular, como lo es la de Bette Smith. De ritmos y músicas que te animan el alma… El tipo de concierto que te carga las pilas de buena onda para toda la semana.

Este verano vais a preparar un nuevo EP. ¿Qué nos podéis adelantar al respecto?
Lo estamos armando con mucho cariño (esta vez con más tiempo), y cuidando la calidad por encima de todo. Creo que este segundo EP va a definir más nuestro estilo y nuestra identidad como banda. ¡Esperamos que os guste!

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