Los 5 discos valencianos del verano SANTI CAMPOS, LEVANTE MIX, EL FUTURO PEATÓN, CAPELLA DE MINISTRERS Y CUARTO MANDAMIENTO

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SANTI CAMPOS Y HEREDEROS “LA ALEGRÍA” ROCK INDIANA

Santi Campos es uno de los talentos más reivindicables del actual pop español. Con Malconsejo y Los Amigos Imaginarios, este músico forjado en Castelló fue capaz de entregar maravillas, y ahora se atreve con un descarnado doble álbum dividido en cuatro bloques temáticos: En el primero “Una educación católica” nos habla de la infancia a través de composiciones con el sonido del piano como protagonista (“Cartas”, “Los torpes”). La segunda parte trata la vida en las ciudades con un “Barcelona” como tema más destacado gracias a su costumbrismo urbanita sumergido en un nervioso rock. El tercer bloque recibe el nombre de “Polizones” y su visión sobre el amor nos deja una de las mejores canciones de este nuevo trabajo: “Vino y diazepam”, mientras que el doble elepé se cierra con la cruda reflexión sobre el paso del tiempo que nos ofrecen “Cobarde” o “Casi un milagro”. PEP GIMÉNEZ

VARIOS ARTISTAS “LEVANTE MIX ’19” LA HIENA RADIO

La Hiena Radio acaba de darle la vuelta al concepto de “disco de éxitos veraniegos”. Los grupos de Alicante muestran su particular visión del verano. Los resultados van de lo anecdótico a lo genial: Las Infrarrojas (junto a Yorchh) convierten “Saturday Night” (Wighfield) en una joya del tontipop mientras que, en manos de Los Manises, “La vida es un carnaval” (Celia Cruz) acaba transformada en una sorprendente amalgama de postpunk y tropicalismo. Las canciones navegan entre la perplejidad y el asombro: el arrebato rockabilly con el que Los Antideslizantes se enfrentan a “El tiburón” (Proyecto Uno), la intimidad acústica de Pep Mirambell en su versión de “Para no verte más” (La Mosca Tse Tse), la fiereza punk rock que Triple Ente demuestra en “La bomba” (King África) o ese “Lamento boliviano” (Enanitos Verdes) reducido a un recitado casi robótico por obra y gracia de Verhell & Suz. PEP GIMÉNEZ

EL FUTURO PEATÓN “MR. SHADOW” AUTOEDITADO

Si hay en nuestra escena musical un proyecto que aglutina con valentía electrónica, ciencia ficción lúgubre y trip-hop tenebroso ese es El Futuro Peatón. En la portada de su nuevo trabajo se nos presenta un conejo igual de inquietante que el de la película “Donnie Darko” y, siendo sinceros, los cortes que conforman este álbum nos retrotraen a la elegante incomodidad que se respiraba en aquella película: canciones como “Greenlight” o “Prime Time” se alimentan de un post punk de alma gótica, mientras que “Silly” y “Drug Abuse” suenan como si Portishead estuvieran retenidos en un sótano. El álbum parece estar poseído por una atmosfera industrial que enrarece sus canciones, de esta forma nos encontramos con misteriosos aquelarres sonoros (“Christine 53”, “70 Days In Hawaii”) que no desentonarían en una obra de la Fura del Baus. PEP GIMÉNEZ

CAPELLA DE MINISTRERS “LUCRETIA BORGIA” AUTOEDITADO

Los Borgia fueron una poderosa familia valenciana que alcanzó el papado varias veces durante el Renacimiento. Sobre este linaje y especialmente sobre Lucrecia, hija del papa Alejandro VI, gravita una espesa leyenda negra. Una concepción fijada, entre otros, por Victor Hugo y Donizetti, que se proyecta hasta hoy. Coincidiendo con el 500 aniversario de su muerte, Carles Magraner, al frente de Capella dels Ministrers, una de las formaciones más longevas y con más prestigio en nuestro país dedicadas a la música antigua, apuesta por reivindicar su figura histórica a través de un suntuoso viaje musical que recorre su biografía y la vincula a las músicas de su época, acentuando su importancia como mecenas y protectora de las artes. Un disco-libro que devuelve a Lucrecia su lugar en el tumultuoso contexto histórico que le tocó vivir. JORGE DE FRUTOS

CUARTO MANDAMIENTO “CUARTO MANDAMIENTO” MASCARPONE

El proyecto del músico valenciano Almirante (Tercer Sol), muestra su faceta más intimista y experimental. El álbum desarrolla una suerte de pop ambiental, de esencia folk, donde los teclados, las guitarras acústicas, que en ocasiones recuerdan a Love; y unas voces llenas de reverberación y melancolía, conforman el esqueleto de unas canciones devastadoras. La austeridad general en el sonido se quebranta con pinceladas de arreglos electrónicos y de cuerdas en bucle, que rompen la monotonía y ofrecen unos destellos de luminosidad que aligeran la escucha. Sobre este manto sonoro se desarrollan unas letras crípticas, empapadas de una poética fatalista. El resultado final es notable, siendo los temas “Intemperie”, “Vuelve pronto” o “En la orilla” los puntos álgidos de un disco que marida a la perfección con una botella de whisky en un bar solitario. GUILLERMO BELTRÁN