Los discos valencianos del mes

por | 9 marzo 2020 | Música

BEAT-DISCOS-MARZO-2020

Néstor Mir Un inmens i infinit continent (Malatesta)

Uno de los creadores más incansables de nuestra escena vuelve al medio en el que se encuentra más cómodo: la música. Si La batalla vital (2017), un proyecto con múltiples ramificaciones, exprimía una desazón tragicómica a partir de la voz de varios personajes, Un inmens i infinit continent esquiva esa polifonía y nace con la intención de explorar los temblores más íntimos.

Mir se decide a contar su historia, preguntándose por las razones por las que comenzó en la música. Sus discos siempre han gravitado en torno a lo narrativo, pero por primera vez opta por componer en valenciano y dar un enfoque confesional. El germen fue una estancia frustrada en Montreal; tal vez por ello estas miniaturas llenas de frescura cotidiana se revisten con guitarras limpias, sintetizadores y reverberaciones, como hizo al verter las canciones de Neil Young al valenciano en su proyecto Home Gran. POR JORGE DE FRUTOS

Aullido Atómico Hedonismo (La Cúpula Music)

El nuevo trabajo de Aullido Atómico es un largo de diez canciones que reafirma la presencia de sus integrantes -Don Rogelio, Jussi Folch y Quique Gallo- en la escena valenciana tres años después de su anterior álbum Decadencia.

El disco empieza con “El Corte Inglés”, un tema al más puro estilo Aullido Atómico, y avanza tiñéndose de una influencia proveniente del jazz y el soul, que aporta un toque renovado al sonido del trío valenciano. Por su parte, el cierre de Hedonismo corre a cargo de “Decadencia”, una canción con gran peso narrativo y un estilo rock más intenso que el resto de canciones. La pieza simula una presentación de un concierto, donde en vez de nombrar a los cantantes, se exponen situaciones decadentes de la sociedad. Las temáticas del disco giran en torno a la crítica social, con guiños a la ironía, como los presentes en el primer tema o en “Es por usted”. Esta última canción encarna las cosas negativas que supuestamente se hacen por nuestro bien, desde el punto de vista de la sátira.

El LP deja presente el dominio instrumental de la formación valenciana con su sonido sobrio y cuidado. Además, exhibe el nivel lírico de las frases, cargadas de metáforas, dejando en muchas ocasiones el significado a la libre interpretación del oyente. Si a esto se le añade el peculiar estilo de Don Rogelio para interpretar las piezas y su capacidad vocal, da como resultado un álbum que poco tiene que envidiar a los proyectos anteriores del grupo y redefine ligeramente el sonido de Aullido Atómico sin perder la esencia que les caracteriza. POR IRENE ROSELLÓ

Andreu Valor Insurrecte (Autoeditado)

Sacar un disco supone un gran esfuerzo que, en muchos casos, tiene un eco muy efímero. Valor recurre a todos los soportes imaginables (vinilo, cd, vídeo, codigo QR), con el fin de prolongar la vida de este primoroso manojo de canciones.

En compañía de Blai Antoni Vañó y Hèctor Tirado, indaga en la exploración de nuevos paisajes que, en ocasiones con cierto regusto nórdico, conducen el cálido legado de la Nova Cançó, al latido de sonoridades contemporáneas. Nunca los versos de Estellés sonaron con tanta convicción como en la renovada versión de “Ací em pariren”. La poesía íntima y cercana del cantautor de Cocentaina se engarza con naturalidad en atmósferas que podrían pertenecer al cancionero de Damien Rice o Glen Hansard; composiciones que en medio de la urgencia y las escuchas compulsivas invitan a la reflexión y la calma. POR JORGE DE FRUTOS

Wild Ripple Mal/Bien (Silver Recordings) 

Wild Ripple reaparece en la escena valenciana con su nuevo disco Mal/Bien, un trabajo grabado por Martín Guevara que reafirma el sonido del rock psicodélico y el punk más ochentero característico del grupo en trabajos anteriores. Manolete Blanco, Jorge Valle, Mario Aguilera y Miguel Izquierdo han traído un LP compuesto por diez canciones que dan lugar a una atmósfera de evasión, búsqueda personal o huida de la realidad, temáticas recurrentes en el disco junto a tópicos como el carpe diem (“Una Luz”). Cada una de las piezas del álbum representan un gran abanico de sensaciones, que pasan desde la rabia contenida y la incertidumbre, presente en canciones como “Pánico” o “Ácido”, hasta la tranquilidad y fortaleza que aparece en “Mal Bien”, pieza que hace honor al título del disco.

En cuanto a las melodías, el grupo demuestra un virtuosismo técnico y un sonido contundente e impecable. Se da mucha importancia a la parte instrumental, especialmente es en el final de los temas donde cobra mayor protagonismo. Por su parte, las voces tienen poca presencia, remarcando quizás esa sensación de evasión que evoca el disco. Se trata de un sonido con carácter, con teclados que traen de vuelta el rock de los 70′ y ritmos muy presentes en el punk español de los años 80.

Además, se juega con la intensidad de los ritmos, no sólo a lo largo del disco, donde aparecen canciones de rock más agitado alternadas con melodías más pausadas, sino también dentro de las mismas canciones. Esto sucede en temas como “Mandíbula” o “Zombie Chamán”, último estadio del disco donde se incluye una parte narrativa final que culmina con la fase de desvinculación de la realidad, asociada al mundo de la noche. “Mal / Bien” supone un billete de ida para otra dimensión donde reine la psicodelia y los golpes de guitarra, situando al oyente fuera del plano terrenal en el que sólo quedan dos opciones: muerte o evasión. POR IRENE ROSELLÓ

Sienna Tiempos de impacto (Autoeditado)

Esta obra está concebida por el joven Álex Ruiz, responsable de Sienna, como una consecuencia natural de Trágico y fugaz, su anterior empeño. Ahonda con mayor convicción en lo que ya había planteado: critica social servida en canciones que basculan entre la intensidad épica del indie más exitoso (Vetusta Morla, Izal), y el influjo del pop-rock foráneo (Arctic Monkeys, Editors).

Las composiciones apuestan por los contrastes y pasean por el filo que va de la intensidad a la delicadeza; mientras que las letras encapsulan impactos (sumisión, ansiedad, depresión); balazos que dejan huella en forma de heridas contaminantes, como una repetición dolorosa de algo parado en el tiempo. “Una presa que atacar” habla de la intolerancia, pero es también una irresistible invitación al baile. Sin embargo, los instantes de fragilidad del disco son los que atesoran los momentos más inspirados y originales. POR JORGE DE FRUTOS

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