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Los documentales de la Italia fascista sobre la Guerra Civil Española

por | 3 noviembre 2019 | Reportajes

Cuando han pasado ocho décadas de la Guerra Civil Española, un conflicto que todavía reverbera, la Filmoteca de València propone una nueva lectura del 6 al 19 de noviembre con un ciclo de cine enmarcado en el proyecto “Imágenes para la memoria. Iconografía fascista y Guerra Civil Española (2016-2019)”, comisariado por Daniela Aronica y organizado por el CSCI/IM y el Istituto Luce Cinecittà con la colaboración del Bundesarchiv Filmarchiv y la Filmoteca Española.

Mussolini-cinema Ceremonia de inauguración de la nueva sede del Istituto Nazionale Luce de Roma en 1924.

 

El proyecto, a través de los documentales producidos desde la Italia fascista sobre la contienda y de un ingente material gráfico (recogido en una reveladora exposición vista en Roma y Barcelona), pone de relieve que España no solo fue el escenario de una guerra local, sino de una trágica aventura en la que se trenzaron decisivos intereses internacionales. “A raíz de la victoria de Franco, Italia se comprometió de inmediato en la invasión de Albania, y poco después estalló la Segunda Guerra Mundial”, explica Daniela Aronica. Jóvenes de toda Europa se encontraron luchando en lados opuestos y la Italia de Mussolini estuvo a la vanguardia con el envío de 80.000 hombres durante tres años, en un intento de establecer la hegemonía en el tablero de ajedrez del Mediterráneo. Un hecho hasta el momento poco tratado por la historiografía.

¿Cómo se cuentan las guerras? La Guerra Civil Española escenifica una de las primeras veces que esta pregunta parece tener casi tanta importancia como el número de muertos en el campo de batalla. Quizás fue la primera guerra ideológica, entendida en un sentido moderno, y contada pensando en un público masivo. Desde luego, fue el ensayo de una propaganda nueva, a la que dio alas el desarrollo tecnológico. Los fotógrafos, directores de cine y profesionales de la propaganda fascista instalados desde el inicio en España junto a los soldados, ejercieron una mistificación constante de las noticias desde el frente para construir un relato unívoco pensado para el público italiano. Y basta recordar para valorar el alcance del empeño que Augusto Cemina, un notable director italiano, realizó en 1940 “Sin novedad en el Alcázar” (premiada en la Mostra de Venecia), el panfleto más eficaz y elocuente (el interés de “Raza” no pasa de lo arqueológico) al servicio del franquismo.

Crónicas que exponen la maquinaria de la propaganda a modo de un informe altamente expresivo. Si los enemigos “rojos” se representan como cobardes a la fuga o bestias sedientas de sangre; los niños son víctimas inocentes o guerreros de una nueva era, según las necesidades de la narración del momento. Un pasado del que emergen, a la mirada actual, lo que podríamos llamar “proto fake news”: héroes construidos a medida de los mitos populares y prisioneros demacrados que los subtítulos describen como sujetos valerosos que con orgullo realizan el saludo romano.

Las fotos de un barco de vapor, el piróscafo Lombardia, pueden ser suficientes para resumir el papel del fascismo italiano en la guerra española y el cambio de su actitud según los acontecimientos: retratado de incógnito (sin banderas y con el nombre cubierto) el barco dejó Italia en 1936 rumbo a Cádiz, testimoniando la traición de Mussolini tras comprometerse en no intervenir en la contienda. Luego aparecieron las fotos que lo inmortalizan a su regreso, tras la victoria del Bando Nacional, con el nombre y las banderas claramente visibles, porque el Duce, triunfante, ya no tenía reparos en exhibir el protagonismo italiano en el enfrentamiento e instrumentalizar el resultado.
Un golpe fallido, que inmediatamente se convirtió en una guerra civil en la que subyacían intereses internacionales, tal vez de forma parecida -apunta Daniela Aronica- a lo que ocurre hoy en Siria. Y, en paralelo con la actualidad, las organizaciones internacionales -entonces la Sociedad de las Naciones, puesta en marcha tras la Primera Guerra Mundial- se muestran inoperantes mientras los pueblos caen en el abismo y la realidad queda sepultada por la narrativa de la propaganda.

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