Mafalda: “Tras algunos festivales se lucran empresas y personajes que luchan contra las ideas de los músicos a los que contratan” 28 Y 29 DE NOVIEMBRE. SALA MOON

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Mafalda cumple diez años. El 28 y el 29 de noviembre celebrarán en la sala Moon de València todo lo vivido. En 2010 lanzaron su primera maqueta: un momento en el que la crisis lo puso todo patas arriba y la situación política clamaba al cielo. La banda, compuesta por nueve artistas procedentes de varios pueblos del Turia, forma parte de una amplia marea de grupos valencianos que, abrazando la hibridación musical y el ánimo combativo, se dieron a conocer a través de circuitos underground hasta conquistar un impacto multitudinario.

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Mafalda echó a andar hace una década. Un tiempo en el que la formación ha cambiado de componentes, ha evolucionado musicalmente y ha alcanzado un público muy numeroso. ¿Cómo habéis vivido todo este proceso?
Siento que vivimos el proceso de progresión de la banda de una manera muy humilde, estoy orgulloso de cómo no ha crecido nuestro ego al mismo tiempo que crece la banda. Agradecemos a cada persona que valora la banda por igual y sabemos de la fugacidad del panorama. Por otro lado, la banda se profesionaliza cada vez más y vemos la “corporativización” como un peligro para las ideas buenas y que salen del alma, tendremos cuidado de no perder ni una gota de esencia.

Vuestras canciones toman pinceladas de distintos estilos (rock, ska, reagge, hip hop, hardcore, swing.) El eclecticismo (junto al compromiso) es clave en vuestra música. ¿Buscáis cierta coherencia interna o bien os dejáis llevar por el impulso del momento?
Buscamos coherencia interna hacia nosotras mismas, no buscamos ser quienes no somos para agradar o encajar en el prototipo que deberíamos ser. Tratamos de ser lo más coherentes posible con nuestro discurso y nuestro estilo de vida, siempre hemos sido así.

Desde el título de vuestro cuarto disco “Palabras forman caos” reivindicáis el poder de la palabra. ¿La música es un espacio privilegiado para lanzar dardos contra el sistema?
Más que la música, la palabra, pero evidentemente la musicalidad de esas palabras puede ser un caos y puede ser un germen que crezca con rabia en las cabezas de quien la escuchen. Si escuchan la intro del disco, comprobarán que el/la protagonista esta huyendo de lo que parecen ser unos guardias, tras esconderse escribe unos “mantras” en un papel, luego es derriba/o. Buscamos simular un mundo orweliano donde la neolengua triunfa, las personas ya no conocen más que las palabras que el sistema cree que necesitan para vivir.

En la canción “Las que faltaron” desfila una galería de mujeres que desafiaron el machismo del discurso oficial. ¿Qué significan para vosotras estas pioneras?
Cuando pensamos escribir esta canción, estas mujeres sí que suponían una gran sorpresa para nosotras y nuestra manera de entender la historia. Sabíamos que habían estado ahí, pero no teníamos ni idea de cuantísimas había realmente. Consideramos una injusticia histórica el hecho de que sus vidas no hayan trascendido a la narrativa oficial. Son el hueco que nos falta para entender la progresión de la humanidad en todas las artes u oficios. Son aquellas que nos hicieron constatar una vez más cómo los discursos se cuentan por aquellos que ostentan el poder. Independientemente de si estuvieron implicadas en política o sabían que lo que hacían era completamente revolucionario o no, estuvieron ahí y desafiaron lo establecido y solo por eso merece la pena recordarlas porque si no, nos estamos contando la historia con la mitad de ella ausente. Las mujeres necesitamos conocer todos esos referentes para no tener constantemente la sensación de que empezamos de cero, crear imaginarios que muestren que podemos hacer lo que nos dé la gana y desafiar cualquier normal social impuesta, porque otras ya lo hicieron y contamos con sus herramientas y su fuerza. Y bueno, finalmente para romper con esa idea absurda de “es que no hay mujeres”.

“Las que faltaban” es el título de un documental que tejieron dos componentes de Mafalda (Vera Carrión y Bárbara López) a través de las entrevistas hechas durante una gira. ¿La desigualdad todavía se palpa en el mundo de la música? ¿Se transmiten roles de género muy marcados sobre los escenarios?
Por supuesto que seguimos viviendo el machismo y la desigualdad de género en los escenarios. Cuando vamos de bolo seguimos sin encontrarnos el número de compañeras necesario para hablar de paridad, ya sea en equipos técnicos como integrantes de grupos (aunque esto último sí haya empezado a cambiar, todavía nos encontramos a menos de las que nos gustaría). Las empresas siguen sin apostar por mujeres en sus equipos de trabajo, a los grupos con mujeres solo los llaman si previamente ya tienen éxito y así te puedes encontrar un festival con el 85% de tíos…pero cada vez somos más y es algo que, al final, no van a poder obviar. Hablando de cosas más sutiles, existe cierto compañerismo que no se aplica del todo a nosotras. No hablamos de cosas evidentes y flagrantes sino más de la actitud, del colegueo, de las bromas, del código comunicativo.

Resulta curioso que ciertas músicas (el trap, el reggaetón) estén siendo juzgadas continuamente por sus letras y actitudes, cuando nadie parece advertir que parte del rock ha tendido al machismo, la homofobia y la glorificación de las masculinidades más rancias. ¿Puede haber un cierto clasismo detrás de esto?
Creemos firmemente que esto tiene un componente clasista. No puedes hablar de machismo, LGTBfobia y masculinidad rancia sin hablar de rock, un género que tiene una herencia terrible (ponte a revisar letras de los Rolling o AC/DC). Un estilo per se no es machista, no es ofensivo para ningún colectivo, estamos hablando de ritmos y musicalidad. Machista es la sociedad y por tanto, cualquier estilo está sujeto a que personas que forman parte de él escriban letras horribles. Igualmente, con el tema de la censura tenemos debate profundo, así que por ahora no sabemos decir mucho más.

Con un panorama político tan desolador, “Mi pena y mi suerte” parece profética. En política parece que todo se instrumentaliza y los intereses de los partidos se superponen al consenso y el diálogo. ¿Dónde quedó el espíritu del 15M?
No creemos que el espíritu del 15M naciera en el 15M, creemos que las personas y los pueblos luchadores siempre han estado ahí y que en el futuro recogeremos con más frecuencia y más rabia las miserias del capitalismo, los pueblos a lo largo del globo pronto encontrarán motivos para unirse, nos une una profunda necesidad de cambio, por el planeta, por las personas que viven en él. No creemos que el problema sea la política, si no las que la utilizan y como la utilizan.

Junto a Óscar Hache (Funkiwi´s) en “Acción directa musical” habláis de la vulneración de la libertad de expresión (la referencia a Valtonyc es clara.) ¿Qué hay detrás de esta canción?
Quisimos poner nuestro granito de arena y no dejar que las medidas represivas del estado español nos afectaran como artistas, sin querer te auto censuras a la hora de escribir por miedo, las condenas injustas no deben conseguir su propósito que no es otro que amedrentar a las creadoras de contenido/arte a que limitemos nuestras palabras. Ahora lo vemos desde otra perspectiva pero recuerdo de hablar sobre la letra de esta tema con Óscar y tener miedo a la hora de escribirla, estaba todo este tema mucho más caliente que hoy en día.

En vuestras canciones apuntáis contra varios frentes. ¿Qué opináis de aquellos que afirman que la batalla por el feminismo y los derechos LGTB está desactivando la lucha de clases?
Nuestra manera de entender el feminismo y la lucha LGTB es interseccional y esto significa que todas las opresiones deben ser tenidas en cuenta porque interactúan entre sí. “Si no tienes que preocuparte por ello, es un privilegio”. Básicamente pensamos esto.

También colaboráis con Monty Peiró, una de las voces más personales de la escena valenciana. Y la presencia de la guatemalteca Rebeca Lane para muchos será todo un hallazgo. ¿Cómo surgieron estas alianzas?
Lo cierto es que colaborar con mujeres es una de las cosas que más nos llena. Crear alianzas con las que somos en el panorama nos parece maravilloso y siempre salen cosas súper bonitas de ahí. En el caso de Rebeca, pensamos en una colaboración de rap y pensamos en ella. Además, contactamos con ella gracias a la rapera La Furia, así que todavía tejimos más red. Nos parecía también importante que alguien aportase una perspectiva feminista, anticapitalista y también anticolonialista. Nos gusta conocer la historia revolucionaria de América Latina y, a través de ella, repensarnos nuestra forma de funcionar en el mundo tan racista y colonialista. Ojalá que nuestro inminente viaje nos enseñe y nos meta caña a partes iguales. Lo de Monty sencillamente fue un flechazo. Es muy amiga de algunas de la banda y sabemos que es una pedazo de profesional, además de una referente y una personas divertidísima. Fue un placer contar con ella y su voz de dinosaurio y ojalá podamos volver a hacerlo.

En un principio érais reacias a formar parte de la programación de los festivales. ¿Os ha causado alguna contradicción cambiar de idea?
Por supuesto, los festivales suelen ser poco o nada horizontales y detrás de ellos se lucran empresas y personajes que probablemente no solo no comulguen con las ideas de la gran mayoría de las artistas que contratan sino que probablemente luchen contra ellas. Es raro ver un festival organizado de manera asamblearia y cuando se da el caso intentamos tocar y colaborar con todo lo que tenemos. Las contradicciones están aquí y los debates sobre este tema son constantes.

El 28 y 29 de noviembre actuaréis en la sala Moon de València. La intensidad y la comunión con el público son vitales en vuestros directos. ¿Cómo encaráis estos conciertos?
Vamos a dejarnos la piel, habrá sorpresas por supuesto, pero no vamos a dejar que las luces y los colores sean las encargadas de que el show funcione, música real, alma, sudor y rabia. Trataremos de conectar y de pasar unas noches brutales.

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