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Maria Arnal: “Aspiramos a hablar del pasado no desde la distancia, la nostalgia o el romanticismo, no desde un lugar estético sino desde un lugar real que nos está remitiendo a unos cuerpos que encarnan esa verdad impactante”

por | 7 enero 2018 | Entrevistas

Esta pareja artística se ha revelado como una de las propuestas musicales más genuinas del panorama estatal. Iluminan con una poética sugerente músicas de tradición oral que se entrelazan con composiciones propias, desplazando el tratamiento habitual de la canción de autor a un terreno de sorpresa eléctrico, astral y noctámbulo. Agitan liras ajenas; urden realidades intrincadas que conectan con otros tiempos y espacios. Sus armas: voz, guitarra y unos directos palpitantes.

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De las coordenadas en las que se mueven Maria Arnal i Marcel Bagés nos da pistas el título de su primer disco: “45 cerebros y 1 corazón” (Fina Estampa, 2017), elegido a propósito para dar visibilidad al hallazgo en una fosa común de la Guerra Civil, de 104 cadáveres. Debido a las condiciones propiciadas por el tipo de suelo y la humedad, como un extraño milagro, se habían conservado momificados esos órganos a los que aluden, convertidos en un símbolo turbador contra el silencio y la desmemoria.

 

UNA CHARLA CON MARIA ARNAL                                                                                

 

Marcel y tú lleváis años trabajando juntos. ¿Cómo surgió este proyecto conjunto?
Los dos comenzamos a estudiar música ya tarde. Tras conseguir el título de guitarra moderna, Marcel derivó hacia el free jazz. En su casa todos son músicos y su padre es un melómano que le inculcó la pasión por todo tipo de músicas. A eso suma el gusto por lo experimental, el juego desde la curiosidad, que hace que tenga un registro completísimo. Además, justo antes de conocernos, estaba en un proyecto que había propiciado que se interesara por la guitarra más tradicional…Así que cuando llegué yo, él estaba a punto de unir estos registros. Este es mi primer proyecto musical, antes había cantado colaborando de forma no profesional. Después viví en Lisboa, volví a Barcelona, donde entré en movimientos sociales. Estuvimos un año sin hacer nada juntos porque yo tenía otros trabajos, hasta que tocamos en las fiestas mayores de la Barceloneta. A partir de ese momento, después de un concierto, nos salía otro. Desde ese momento, el crecimiento ha sido enorme. Cuando hicimos nuestro primer EP, yo no había grabado nunca; ahora la música es mi trabajo, el proyecto nos ha transformado, hemos crecido muchísimo y estamos muy contentos.

Tras el título de vuestro primer disco, “45 cerebros y un corazón”, hay mucha historia. Se trata de una elección hecha a conciencia.
Es algo que nos define bastante a Marcel y a mí: tratamos de hacer música desde nuestra realidad, desde lo que nos conmueve. Este título hace referencia a un tema que es muy reciente, un asunto lleno de silencio y de incomodidad, ya que los desaparecidos en la Guerra Civil Española continúan siendo tabú. Todavía, en muchos lugares, siguen enterrados cuerpos, sin ningún permiso, sin la posibilidad de ser exhumados para calmar el dolor de las familias. Se trata de un tema muy reciente, y nosotros, a partir de una noticia que salió sobre este tema, hicimos esta canción, “45 cerebros y 1 corazón”, y decidimos dar este título al disco, porque nos parecía que así contribuíamos a hablar de ello, dando visibilidad al tema en cada entrevista que nos hicieran.

Unos órganos que casi 80 años después parece que se resistían a desaparecer. En cierta forma, podríamos estar hablando de una victoria poética.
Totalmente. Nosotros aspiramos a hablar del pasado pero no desde la distancia, la nostalgia o el romanticismo; no desde un lugar estético, sino desde un lugar real, que en este caso nos está remitiendo a unos cuerpos que encarnan esa verdad de una forma realmente impactante.

Ahora quizá sea un buen momento para acercarse a ese pasado con una mirada diferente. Aunque muchos apuesten por olvidar, tal vez la mejor manera de afrontar el presente tan convulso que vivimos, sea conociendo bien el pasado.
Claro, nosotros queremos hablar desde nuestro presente, huyendo de la manida fórmula que aúna tradición y vanguardia, porque puede convertirse en algo vacío. Lo que nosotros pretendemos es llenar de contenido lo que hacemos: todas la canciones tienen su historia, tienen su peso real, distintas capas. En el arco que dibujan las canciones que componen el disco creo que hemos encontrado un equilibrio bastante logrado sobre este tema, la manera que tenemos de entender la memoria. No es lo mismo saber que no saber. Es que si no sabes lo que pasa no sabes si hay un error o no. Tratamos de poner estos temas sobre la mesa, en la medida de nuestras diminutas posibilidades.

Para descubrir el título hay que rascar la portada del disco. Como en una de esas cartillas, un “rasca y gana”…
Nosotros pensamos los proyectos no únicamente a nivel musical, por todo el imaginario que te he estado explicando. Y el diseño forma parte del concepto. Estábamos con la idea de las capas, como decíamos antes; la conciencia de estas capas que se superponen en la realidad hace que cambie tu experiencia a la hora de ver el presente. Esta idea, la de la cinta rasca y gana genera ese interrogante, cuando lo tienes físicamente, porque no encuentras el título. Solamente lo encuentras si rascas esa cinta. En este gesto nosotros queríamos apelar a esta idea que tenemos de hacer partícipes a la gente que nos escucha, desde el gesto, desde el movimiento; además nos parecía la metáfora perfecta para plasmar todo el imaginario que hemos desarrollado, la idea de la memoria, la necesidad de descubrir, de rascar, como una imagen certera para describir nuestra música y nuestras intenciones.

Sacáis del olvido canciones tradiciones que correrían el riesgo de quedar sepultadas en estos tiempos marcados por la urgencia. Sin embargo, lo que hacéis no es un mero acto filológico, poniendo estas canciones en una vitrina, sino que les dais nueva vida.
Hemos aprendido muchísimo de estas canciones, y, en cierta forma, las hemos intervenido: hemos cambiado las letras, las melodías…Eso nos parece interesante, porque supone una forma de entender la autoría que no tiene nada que ver con la que tenemos en este momento. Me sirvió mucho conocer estas canciones, no únicamente a nivel de pensamiento, sino también a nivel musical. Entendimos que estas personas cantaban así de bien porque cantaban mucho, contradiciendo la idea que tenemos que hace que cantar parezca patrimonio único de los artistas, cosa que resulta absurda. Nos aferramos a estas canciones porque nos explican una forma de ver el mundo que no coincide con la visión que nos imponen actualmente, y que, en muchas cosas, no nos gusta. En el mundo en el que vivimos, todo está hecho para que nos dediquemos a producir, alejándonos de caminos artísticos o que tengan que ver con el placer, la pasión o el conocimiento de uno mismo. No nos educan para esto.

Dejar vuestra huella puede que sea la forma más adecuada de ser fiel al espíritu de estas canciones.
Sí, porque se suele traducir la tradición como algo rígido. Sería interesante ver qué es lo que se ha hecho para que se viva así; se ve la tradición como una fotografía de un momento que básicamente se queda ya fijo, cosa completamente falsa. A nosotros nos gusta la idea de transmitir algo que al mismo tiempo estamos traicionando, ya que no hay una sola manera de hacer ese trasvase. La gracia de lo tradicional es que cada uno iba aportando lo suyo, y a nosotros nos gusta seguir ese camino, respetando la capacidad de mutar que siempre ha tenido este material. Nos interesa como discurso artístico y, sobre todo, como práctica. Empezamos de una manera y nuestro proyecto ha ido evolucionando, tratamos de ser coherentes en todo lo que hacemos. Nos aferramos a esa idea de mantener esa tradición viva, modificándola. Nos gusta jugar y ponernos al servicio de las canciones. Siempre nos planteamos qué necesita cada canción para convertirse en tema más completo. Procuramos trabajar en un espacio límite, el de la sorpresa: cuando estamos en un punto previsible, queremos ir más allá.

¿Hay un posicionamiento político en la selección de vuestro repertorio?
Nosotros pensamos que político es todo, incluso cuando no se habla de política, siempre hay varias capas. Las canciones que componen el disco interpelan de una forma u otra a las personas que escuchan, explicando nuestra manera de pensar la realidad, y la manera en la que tratamos de vehicular esto en nuestros directos también es clave. No tratamos simplemente de hacer nuestra movida, sino que tratamos de ponernos al servicio de la gente que viene, y hacer algo entre todos que sea mucho más grande que nosotros mismos

En vuestras canciones siempre encontramos un pellizco de experimentación, ¿qué artistas actuales os han influido?
Hay un montón de influencias que a priori no relacionarías con nuestro proyecto. Por ejemplo, la poeta y rapera Kate Tempest. Su estilo al expresarse tiene mucho contenido histórico, su intención es plantear su música desde la historia, desde la idea de contar algo que trascienda la historia misma, porque te llega de una forma muy personal. Otro músico que nos ha dejado huella es Arca, el productor de Björk. Ha sido una influencia muy fuerte en el disco. Una influencia muy transformada, por supuesto, pero que está ahí.

Y contáis con un prólogo a cargo de Niño de Elche.
Sí, a Paco lo conocemos desde hace mucho tiempo. Se trata de uno de nuestros referentes musicales; nos admira su capacidad de trabajo, su actividad artística tan completa. Le pedimos si podría escribir el prólogo y nos respondió afirmativamente muy emocionado, lo que fue una sorpresa. A pesar de que le dimos poco tiempo, el resultado fue un regalo precioso en el que que capta toda la potencia de lo que hacemos.

En el disco aparecen textos de autores valencianos como Ovidi Montllor o Vicent Andrés Estellés. Además, nos encontramos con composiciones de la banda valenciana Las Víctimas Civiles.
Eran textos que se hemos ido encontrando y que hemos recogido porque nos parecían muy potentes. A Héctor Arnau le conocemos desde hace un montón de tiempo, así como al resto del grupo, los componentes de Arthur Caravan. Nos encanta interactuar con la gente cuando cantamos “Canción total”, es siempre un momento muy divertido.

Últimamente estáis tocando muchísimo, ¿pensabais que una propuesta tan particular como la vuestra iba a tener tanta aceptación?
Es maravilloso, porque sabemos que esto es algo muy difícil y que dura lo que dura. Lo afrontamos como samuráis, intentando dar lo mejor. Por otra parte, es divertido tocar en espacios tan distintos, desde una capilla diminuta a un gran auditorio. Para nosotros todo esto ha sido una sorpresa, porque nosotros veníamos haciendo nuestro camino y, de repente, mucha gente comenzó a fijarse en él.

Foto: Marc Sempere

https://www.youtube.com/watch?v=ngrpnmBJWBs

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