Muerte

Share Button

A veces pienso en la muerte. En la mía. Cierro los ojos y me imagino esa experiencia única y definitiva. Me imagino a mí misma lúcida, enfrentándome al momento consciente de mi propia muerte. Al instante preciso en el que desapareceré o me transformaré o vaya a saber usted qué sucederá. Poniéndome frente a la experiencia más significativa de mi vida y adentrándome en ella con miedo y curiosidad. ¡Qué vértigo! Cualquier cosa puede suceder y hay que estar preparada. Para todo. Para la eternidad y para el fundido a negro. Para el más allá y para el nada más.

sornosa-beat-julio

Otras veces me encuentro de boca con ella. Como cuando muere alguien que me importa. La semana pasada murió una amiga de mi hermana, un ser humano dulce, bello y joven. En mi casa la apreciábamos mucho. Es raro porque, aunque sabes de sobra que nadie es inmortal, que desde que el mundo es mundo quien vino a él lo abandonó, en días así percibes la muerte como algo muy injusto. Creo que es solo porque te das cuenta del puto miedo que te da morirte o que se muera alguien a quien amas. Eso da más miedo aún. Terror.

Hablamos poco de la muerte. Así que todo son dudas acerca de uno de los momentos más importantes de la vida. ¿Qué sucederá? ¿Cómo lo percibiré? ¿Seré capaz de enfrentar ese instante con la consciencia necesaria para no perderme nada? ¿Tendré el valor de no evadirme y bucear profundamente en esa vivencia? ¿Me aproximaré a ese momento a solas o me acompañará algún ser humano que me dará la mano y sabrá guiarme y darme valor? ¿Dolerá?

Tememos lo que no conocemos, los cambios. Y sin duda, la muerte es el cambio definitivo. Pero si observas cómo se comporta la materia, puedes llegar a algunas conclusiones. Todo lo que está vivo cambia. Nada desaparece sin más. Así que no sé por qué iba a ser diferente con los humanos. Lo que está vivo no se esfuma, sigue cambiando. Así que supongo que con la muerte también cambiaremos, claro que sí. Y ese cambió nos llevará más allá de la forma. Nos transformaremos.

¿En qué? ¡Y qué más da! Un poquito de humildad, por favor. Hay cosas que simplemente no sabemos.
Nada desaparece y ya está. NADA. Ni siquiera lo que no puedes ver. No vemos el agua cuando se evapora pero eso no significa que se esfume. Se transforma en vapor y el vapor se condensa y el agua vuelve a caer. ¿Por qué iba a ser diferente conmigo? ¿O contigo? ¿O con la amiga de mi hermana? O quizá todo este rollo del cambio perpetuo, de la vida inextinguible y del eterno retorno, solo sea una treta que utiliza mi mente para que yo pueda soportar el puto miedo que me da morirme.