Mundo Macho

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De pequeña registraba la habitación de mis padres en busca de información oculta. Abría cajones, removía el altillo y miraba bajo su cama hasta que encontraba algún tesoro morboso no apto para niños. No me refiero a pelis porno (a saber dónde guardaban eso), hablo de algunos libros que mi madre ocultaba porque su contenido era demasiado fuerte para mi comprensión. Yo, en cuanto encontraba alguno lo leía a escondidas y con ansia.

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Así fue como leí Mundo Macho de Terenci Moix, una novela distópica que describe un mundo imaginario regido por la fuerza, el egoísmo y la rigidez mental. En él se gobierna con mano dura y el orden social se basa en el desprecio hacia los considerados más débiles y la adoración a unos pocos privilegiados. En el Mundo Macho las mujeres están apartadas, excluidas, se las ha convertido en poco más que en esclavas sexuales y reproductivas.

Muchos hombres también lo tienen fatal en ese mundo. A los que tienen algún defecto físico o son enclenques se les elimina sin más. A algunos de ellos se los comen siendo niños. Sí, los sirven como aperitivo en mesas decoradas con lujo. Esa fue la parte que más me impactó, la narración de banquetes grotescos en los que se degustan penes de niños aún vivos, bocado que se considera un manjar de los dioses.

En fin, un mundo de hombres ultra egoístas en el que la diversidad se trata como una enfermedad y el poder se establece de forma piramidal: una élite de privilegiados se aprovecha de los débiles y los débiles se dejan hacer, ignorando la fuerza que les da el ser mayoría. Se comportan así guiados por su miedo, se sienten impotentes al creerse solos y no saben qué hacer salvo desear que la suerte cambie de bando y les ofrezca la oportunidad de ser quienes opriman a los demás algún día. Con eso sueñan.

¿Te haces una idea, verdad? La cosa lleva funcionando así aquí en la tierra desde hace mucho tiempo. Demasiado. Esa es la forma en la que la mayoría de seres humanos nos relacionamos entre nosotros, con nosotros mismos y con el entorno: como machos egoístas. Abusando de lo que te rodea cuando estás en una posición de poder. Apretando los dientes cuando te toca el lado malo.

Tenemos un mundo macho y egoísta porque nos comportamos como machos egoístas. Tal cual. No hay más.
Pero en medio de ese panorama desolador aparece el feminismo, para ayudarnos a cuestionar la forma en la que ejercemos el poder que tenemos.

Bueno, lo del feminismo no viene en el libro. Menos mal que sí viene en la vida real. Viene de la mano de las mujeres para servir a todos y ¡MENOS MAL!