Nacho Casado: “Actualmente la música es para románticos y gente con una vocación fuerte. Casi diría que es mala suerte que llame a tu puerta” TEATRE EL MUSICAL. DOMINGO 21 DE OCTUBRE

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Nacho Casado, al que conocimos confabulándose con Pilar Guillem en La Familia del Árbol, sostiene entre sus manos con “Verão”, su primer disco en solitario, una sucesión de melodías paradisíacas que se miran en el espejo de la bossa nova. Miniaturas que, a través de su delicado armazón sonoro, irradian el fulgor huidizo de los días veraniegos. El artista ilicitano acompañará a Damien Jurado en la presentación de su disco “The Horizon Just Laughed” en su gira por España. En València les podremos ver en el Teatre El Musical el 21 de octubre.

El título del disco parece encapsular muy bien lo que nos ofrece el disco: el verano convertido en una especie de estado mental luminoso. Un espacio ubicado entre lo íntimo y lo onírico.
Totalmente, buscar dentro de uno mismo, quedarse en ese verano con algo de nostalgia, como un recuerdo al que nos gusta agarrarnos. Como una foto en papel de un verano que nos cambió de alguna manera.

Claramente la bossa nova, un legado maravilloso que conduces hacia lo mediterráneo, es uno de los principales referentes. ¿Qué te llevó a echar la vista hacia la música brasileña?
Ha sido el transporte entre las palabras y la música, me ha servido para canalizar y unir las dos partes. Como músico buscaba un nuevo lenguaje en el que identificar estas nuevas canciones. Me ha guiado pero no he intentado hacer un ejercicio de estilo, es mi forma de entenderla.

¿Cómo ha sido encarar el proyecto en solitario? ¿Lo has afrontado como un paso hacia la madurez?
Fue algo que Pilar y yo decidimos porque no vimos claro afrontarlo bajo el nombre de La Familia del Árbol. Ha sido como empezar de cero, pero creo que ha sido lo correcto. Necesitaba dar un paso fuera de lo conocido y del circuito indie. Me encanta que lo veas así; lo veo como un paso importante para llegar a algún plano superior como artista, me gusta pensar que estoy en constante proceso de aprendizaje. Cuanto mayor soy, más me doy cuenta de que sé menos cosas: quiero aprender todo el tiempo.

Da la impresión de que has conseguido hacer de la necesidad virtud, ya que son tus circunstancias personales las que han acabado modelando el disco. El resultado, casi minimalista, es muy especial.
¡Gracias! Me puse a prueba, he aprendido que es mejor vivir sin juzgar a los demás o tus circunstancias de forma dura. Pase una época en la que me preguntaba la razón por la que yo hacía música, y si ese tiempo podría aprovecharlo viviendo otras cosas, cosas nuevas para mí, como ser padre y estar con mi hijo, que me completan como persona. Una guitarra y mi voz era lo que tenía y con eso tenía que hacerlo, lo sorprendente fue que el resultado me pareció muy bonito.

Se podría decir que es un disco de cantautor, marcado por la combinación de guitarra y voz. Pero, desde luego, se sale de aquello que solíamos entender en España con este término y que tal vez todavía despierta ciertas suspicacias.
Menuda cruz, cantautor es cualquiera que hace sus canciones y las canta, en este país hay tanto camino por hacer. Después vienen de fuera “cantautores” como Damien Jurado, Sufjan Stevens, José González, Kings of Convenience, Devendra, Amarante y todo el mundo piensa que son cool y así debería ser aquí, con cualquiera que haga su música y la cante. Me cabrea un poco lo de canción de autor porque en este país es despectivo; pero para mí “indie” es más despectivo al ver el maltrato de esa etiqueta, ya que desde hace unos años todo es “indie”, en definitiva para sacar pasta.

Se trata de una música muy despojada; quizá, a diferencia de lo que pueda parecer, el enfrentarse en solitario a composiciones aparentemente sencillas implica una mayor dosis de complejidad y también de valentía.
El proceso fue precioso, terminaba de tocar de madrugada pensando que había hecho el mejor concierto de mi vida, estaba en la cocina de mi casa con la luz apagada y con la luz de luna entrando por la ventana, cantando bajito, susurrando para no despertar a Pilar y a Nacho Jr. Fue un trabajo duro pero muy transformador.

Chet Baker, epítome de la elegancia, asoma en una de las canciones. ¿Te ha influido la forma de cantar y de concebir sus composiciones?
Sí, mucho… su cadencia y los silencios, ahora me encantan los silencios en la música y en la voz, elegir el modo de cantar. Acariciar las palabras. Yo creo que a cualquiera le influye, Chet era maravilloso.

Justamente en “Chet Baker” das visibilidad “al músico que vive por la música. Al final, todo lo que haces es por la música, y ella a veces te castiga. Es como estar con alguien que te da mala vida”. El dedicarse a la música no es fácil, incluso para aquellos aportan propuestas tan sugerentes como la tuya. ¿Estas palabras reflejan tu experiencia?
Totalmente, es un castigo constante, el otro día veía un documental sobre la vida de Paco de Lucía y me encantó la forma en la que explicaba su relación con la guitarra; la música tiene una parte pasional, sacrificada, egoísta y muy dura. Actualmente es para románticos y gente con una vocación fuerte. Casi diría que es mala suerte de que llame a tu puerta.

João Gilberto fue clave para ti a la hora de idear las atmósferas sonoras del disco. Parece que la influencia brasileña ha encontrado un terreno fértil en nuestro entorno (Eva Dénia, Òscar Briz, Mireia Vilar, la brasileña afincada en Valencia Thaïs Morell…) ¿A qué crees que se debe?
Compartimos más de lo que creemos, me pasa igual que con la música de Brian Wilson (The Beach Boys); nosotros tenemos sol, playa, muchos meses de buen tiempo y un fuerte vínculo con el mar. Esa sensibilidad está ahí porque hay paisajes comunes, la naturaleza y los sentimientos están muy unidos y hay conexiones en todo y en todos nosotros. Mención a parte que João es uno de los más grandes músicos de todos los tiempos, su música es de una belleza que te desarma.

Vas a acompañar a un artista tan reputado como Damien Jurado en su gira por España. ¿Cómo afrontas esta experiencia?
Es un sueño para mí, Damien es uno de los mejores compositores de su generación, en cierta forma ha regenerado la música folk de su país expandiéndola con muchos matices y estilos. Mi intención es disfrutar de esta experiencia y aprender observando, creo que es un regalo en mi trayectoria. Además, soy muy fan de él y tengo muchas ganas de escuchar las nuevas canciones en directo. ¡Va a ser alucinante! Estoy muy agradecido a las personas que han hecho esto posible como mi manager Miguel Sanz de Good Farmers o Houston Party porque no es fácil girar en España con artistas de la talla de Damien, creo que habrá un antes y un después de este tour.

Te conocimos junto a Pilar Guillén en La Familia del Árbol, una propuesta exquisita que revelaba una creatividad en expansión continua. ¿Pensáis retomar el proyecto?
Sí, ahora estoy volcado en “Verão” como es normal, dado también las buenísimas críticas que está teniendo el disco en muchos medios y la posibilidad de hacer giras con artistas increíbles como Damien. También empezando fuerte con Miguel Sanz (Good Farmers), mi manager, que quiere apostar por el disco y mostrarlo en muchos lugares del país. Por otro lado tenemos nueva música chulísima, hemos estado trabajando este tiempo con el bajista de la banda y buen amigo Víctor García, y estamos planeando qué hacer con estas canciones que siguen en la filosofía de no quedarse en un estilo concreto y explorar nuevas ideas y mezclarlas con lo ya aprendido. Lo que tenemos claro es que queremos hacer algo que nos dé libertad total y sentir que estamos en algo nuevo tanto musical como en cuestiones de cómo mostrar esa música, grabarla, editarla. Los tiempos han cambiado y hay un mundo de posibilidades. La idea también es que “Verão” vea sus frutos y podamos retroalimentar ambas propuestas, pero el fondo es hacer música que nos haga felices.

Como padre y también músico, ¿qué te parece que los menores puedan entrar ahora en los conciertos? ¿Crees que se deberían tomar más iniciativas para que los más pequeños aprecien la música?
Me parece que debería ser lo normal, también saber determinar y casar propuestas musicales con lugares y horarios. Dar cultura a nuestros hijos es dar conocimiento, empatía, es un montón de cosas buenas para ellos, pero para entender eso los padres, los políticos, el gobierno, tienen que darle el valor que tiene. Creo sinceramente que sí, pero como pasa con la lectura, el cine… No aprendemos a amar la música y el poder que tiene en nuestras vidas, igual que leer un libro por el simple hecho del disfrute y no por obligación escolar. Mi ilusión es transmitir mi amor por la música a mi hijo y que él la utilice como algo más en su vida para su disfrute personal. Estamos lejos socialmente de hacer de la cultura un bien personal y que no sea algo minoritario. Pero en casa podemos ponerles discos a nuestros hijos, pelis, animarles a que toquen instrumentos… que se expresen y dejar que ellos elijan lo que más les emocione. La música en general se asocia a algo de diversión, de hedonismo, y lo es, pero también es muchas cosas más. Otra cosa es el mundo de la música como negocio, que eso nunca se lo recomendaría a mi hijo. Creo que compartir música con nuestros hijos es muy beneficioso para ellos. Ya sea en forma de concierto, disco o instrumento.

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