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Néstor Morente: «Blasco Ibáñez es el Oscar Wilde español en versión heterosexual»

por | 13 octubre 2021 | Entrevistas

Néstor Morente, ganador de la Beca Blasco Ibáñez 2021

Este año has logrado la Beca Blasco Ibáñez del Ajuntament de València. ¿En qué consiste esta beca? ¿Cuál es el objeto específico de estudio acerca del intelectual valenciano?

La figura de Vicente Blasco Ibáñez siempre me ha suscitado muchísimo interés, es sin duda una de las figuras valencianas más relevantes del siglo XX y que más ha internacionalizado el nombre de València. Su influencia en varias generaciones se visibiliza por ejemplo en que hoy, en prácticamente todas mis investigaciones en torno a la II República, aparezca Blasco Ibáñez de una manera u otra. Fue un auténtico demócrata al estilo francés y norteamericano, y esa ejemplaridad es la que hizo que el gobierno de la II República le considerase como una de las “glorias españolas” y que la repatriación de sus restos mortales desde Mentón a València, fuese uno de los acontecimientos más multitudinarios del periodo republicano en España.

Creo también que no debemos de imitar a nadie, ni quedarnos atascados en ningún periodo de nuestra historia, pero sí tomar nota de todo lo que ha sido positivo, con esto me refiero a tomar nota de las figuras de nuestra historia que han contribuido con su labor a la construcción democrática de nuestro país, y Blasco Ibáñez es una figura imprescindible.

Vivimos un periodo revisionista de la historia -estamos viendo como se están decapitando estatuas de Cristóbal Colón- pero para ello es fundamental el conocimiento, el saber, la búsqueda de la razón, y dicho sea de paso, añoro una sociedad mucho más intelectual, porque la cultura es la base de la democracia; de lo contrario se convierte todo en un sinsentido y en una sin razón, pues, no se puede defender una dictadura bajo ningún pretexto y a la vez llamarse demócrata o participar de una democracia. Y esto hoy lo estamos viviendo. Del mismo modo que la política haya pasado de ser un servicio para el pueblo a una clase social, y haya pasado de ser una vocación temporal a un oficio desde que uno sale de la universidad sin saber en toda su vida ni siquiera lo que es un currículum vitae, así no puede haber auténtica democracia, y algún día el pueblo reaccionará sin duda para restablecer en palabras de Abraham Lincoln: “que esta nación, bajo el amparo de Dios, tenga un nuevo despertar en libertad. Y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, no desaparezca de la faz de la Tierra”.

De ahí que sea importante que las instituciones, como en este caso el Ajuntament de València, desde la alcaldía de Joan Ribó y la regidoría de Cultura a cargo de Glòria Tello, fomenten este tipo de becas y ayudas para la investigación, pues hay muchísimo por hacer. La Beca Vicente Blasco Ibáñez 2021-22, permite profundizar en su figura desde muy variadas facetas; como novelista, como político, su impacto internacional, diseño gráfico, etc.

En mi caso, al ser historiador del arte y especialista en el periodo artístico de la II República en el País Valencià, no tuve ninguna duda en presentar un proyecto que abordase investigar todo lo que respecta a la parte de diseño gráfico en torno a Blasco Ibáñez, desde su implicación en la línea editorial hasta su faceta más personal y doméstica en cuanto a sus gustos artísticos, teniendo en cuenta que estamos a las puertas de la conmemoración de València como Capital Mundial del Diseño 2022.

Además me encontré con la coincidencia que el estudio de Blasco Ibáñez en lo que respecta a su implicación en las artes y el diseño gráfico, era de lo menos estudiado, por no decir que apenas se ha estudiado, pues la infinita bibliografía está dedicada a su faceta como escritor y como político. De ahí que presentase mi proyecto con el título: “Blasco Ibáñez; Impulsor de la imagen de la València moderna. Iconografía y diseño gráfico”.

La Beca Vicente Blasco Ibáñez del Ajuntament de València, nos permite a los expertos en muy diversas materias, profundizar durante medio año en esta figura universal. La Beca, dignifica la figura de Blasco Ibáñez y da calidad cultural a València como tercera capital del Estado, pues si queremos una gestión cultural de calidad hay que invertir y apostar constantemente por las figuras históricas que nos identifican y que en cierta manera cambiaron el porvenir de la historia. Y en el caso que nos ocupa, no hay duda de que València y su internacionalidad cambió con Blasco Ibáñez.

La figura de Blasco Ibáñez (1867-1928) fue monumental en su tiempo, ¿cómo evolucionó su legado a lo largo del tiempo hasta nuestros días?

Para mí Blasco Ibáñez es el Oscar Wilde español en versión heterosexual. En efecto, fue monumental en su tiempo, logró ser profeta en su tierra, arrastrar a varias generaciones en torno a su doctrina y forma de ver la vida. En el extranjero, era más famoso y querido que el propio rey de España. Concentró masas en vida y después de muerto. Creo que el fenómeno Blasco Ibáñez se dio por una alienación de circunstancias únicas para él y para aquel momento.

Supo llegar a la gente corriente, o sea, la mayoritaria, pero también tuvo la admiración de las clases sociales más altas. Pero además de que supo llegar a la gente, llegó en un momento en el que la gente estaba huérfana de un ídolo con su carisma y su personalidad, era una España aún muy negra, lastrada por siglos de luchas sociales y retraso cultural. Blasco simbolizaba el aire fresco, la oportunidad, incluso el sueño americano en versión española.

En efecto, a mí personalmente me pasa con Blasco Ibáñez lo mismo que con Oscar Wilde, me interesa muchísimo más su vida que su obra, creo que en ambos tiene muchísimo más valor artístico su trayectoria vital que su legado literario. El problema principal en lo que respecta a la continuidad de su memoria fue el mismo que el de miles de españoles, la dictadura franquista. Pues a pesar que el político y escritor llevaba muerto desde 1928, para los adeptos del franquismo, la figura de Blasco Ibáñez seguía siendo la de un republicano anticlerical y para postre, masón.

Pero lo que más me preocupa como demócrata, es que su figura ha venido siendo incómoda desde entonces. No hace falta ser muy inteligente para ver que nadie ha estado a la altura desde la dictadura en restablecer como toca la figura más universal de València. Incluso hemos llegado a rozar lo ridículo con el ejemplo del sarcófago, obra que hizo Mariano Benlliure en 1935, para decorar el Mausoleo del escritor, que hasta hace pocos meses ha sido un “trasto” incómodo para todos, circulando como una atracción de feria por diversos almacenes e instituciones deseando todas ellas quitárselo de encima, como el Centre del Carme Cultura Contemporània o después el Museu de Belles Arts de València, hasta que definitivamente hace bien poco se le buscó un lugar, parece ser que definitivo, en el hall del cementerio municipal, aunque como gestor cultural y en mi sentido común como ciudadano, sigo pensando que una obra de arte de este tipo no es para estar en el hall de un cementerio sino en un museo, pero, como acabo de explicar, es incómodo.

De igual manera, cada minuto que pasa es un insulto para la memoria de Blasco Ibáñez, que sus dos pebeteros de bronce, obras artísticas de primer orden, fabricadas ex profeso a expensas del Ajuntament de València y de la Diputació en 1933, para su cortejo fúnebre con la doble intención de decorar su mausoleo, sigan haciendo la función de pilas para agua bendecida –hoy gel hidroalcohólico- en la capilla del Cementerio Municipal.

Blasco Ibáñez es incómodo para la incultura y para los antidemócratas como se ha venido viendo desde las dictaduras de Primo de Rivera o de Franco hasta la actualidad. Pues para unos es incómodo por ser republicano, para otros por ser anticlerical, para otros por ser masón, para otros por ser conservador, para otros por haber escrito su obra en castellano y así podemos estar hablando horas y horas sobre las incomodidades producidas por Blasco Ibáñez a este tipo de perfiles.

Sin embargo, me quedo con los ejemplos de demócratas de nuestra historia que sí supieron comprender la importancia y el alcance de Blasco Ibáñez, como es para mí el máximo referente en la figura del que fue alcalde republicano de València Vicent Alfaro, que junto a Vicente Marco Miranda, desde sus convicciones blasquistas rompieron con el blasquismo para fundar el partido de Esquerra Valenciana. Estos sí fueron unos ejemplos demócratas.

En definitiva, no ha habido nivel ni este periodo democrático ha estado a la altura de Blasco Ibáñez, lo que conlleva a que su legado cultural jamás podrá restablecerse con fuerza y con sentido común ya en ninguna generación, pues son ya muchos los años perdidos y en los que se ha ido desvirtuando su figura con la apropiación que han pretendido hacer muy diversos partidos a lo largo de estos últimos cuarenta años.

Lo que más fuerza sigue teniendo del legado vital de Blasco es que sigue jodiendo a mucha gente porque el logró y consiguió con su carisma y con su personalidad lo que todavía nadie ha logrado hasta el momento en València, estar a su altura.

Has estudiado en profundidad a Vicent Alfaro, alcalde de València entre 1931 y 1932, y también al pintor Luis Dubón, artista primordial de la València republicana, publicando sendos libros sobre ellos. ¿Qué relación tuvieron con el legado de Blasco, teniendo en cuenta que fueron contemporáneos a los últimos años de vida del escritor?

Muchísima, y sin embargo no era para nada conocida. Esto es lo que sucede cuando se sobreexplota la figura de alguien. Dediqué mi carrera con mi tesis doctoral a recuperar dos figuras de la València republicana que fueron claves para el desarrollo de la misma, cada una en su campo y que sin embargo apenas nadie conocía. Por un lado, la de Vicent Alfaro, alcalde de València, del que podría estar hablándote horas…el primer alcalde animalista de España, fundador de Esquerra Valenciana

Y por otro lado, la de Luis Dubón, extraordinario pintor, el favorito de Vicent Alfaro, y uno de los favoritos del blasquismo, de ahí que hiciese los paneles alegóricos republicanos que todavía decoran el Salón de Sesiones del Ajuntament de València, pero también obras muy simbólicas y relevantes como la portada de la edición especial del diario El Pueblo de 1921 con una alegoría republicana de València única que pusimos en valor en 2019, entre otras muchísimas, en la primera exposición dedicada a este pintor con el título: “Dubón. Un Artista Republicà (1909-1952)” en el Museu Valencià de la Il.lustració i de la Modernitat (MuVIM) con la dirección de Rafael Company.

Estudiar estas figuras como Vicent Alfaro o Luis Dubón, es a la vez fundamental para luego poder comprender mejor el desarrollo de los acontecimientos de nuestra historia, y también la de Blasco Ibáñez en el caso que nos toca, pues de no haber recuperado estas dos figuras, no sabríamos detalles importantes, como que el padre de Vicent Alfaro, el popular carnicero valenciano Andrés Alfaro, fue una de las amistades más estrechas del escritor en València y puntal del propio partido Unión Republicana Autonomista. O no sabríamos que el mentor del alcalde Alfaro fue el propio Blasco y de ahí que este a su llegada a la alcaldía se empeñase en repatriar su cuerpo así como en recuperar su memoria. Porque no lo olvidemos, y aunque muchos medios aún lo siguen obviando, la memoria de Blasco Ibáñez en la II República fue puesta en valor gracias al empeño del alcalde Vicent Alfaro.

Vicent Alfaro, que fue afiliado al partido de Blasco Ibáñez prácticamente desde que nació, ya publicaba artículos para el diario El Pueblo con apenas 18 años, muchos de ellos ya dedicados a su pintor favorito Luis Dubón. Pues Alfaro, aunque dedicó su vida al derecho y a la política, tuvo gran sensibilidad y pasión por las artes y por las humanidades en general. De ahí, que él a su vez fuese el mentor de su sobrino, el internacional escultor Andreu Alfaro, otro dato obviado por la historia y que es fundamental para comprender más fidedignamente los acontecimientos.

Alfaro dedicó su alcaldía a la memoria de Blasco Ibáñez, su primera actuación como alcalde de València en 1932, fue ir a Mentón junto a la corporación municipal a rendirle homenaje y a solicitar la repatriación de su cuerpo, para lo cual adquirió siendo alcalde los jardines de Monforte, pues su deseo era que el mausoleo del escritor estuviese en este espacio. También impulsó el deseo que tuvo Blasco Ibáñez de hacer un museo en València de Etnografía y Folklore, logrando que se llevase a término aunque posteriormente se desvirtuase durante el mandato de los posteriores alcaldes blasquistas. Y para postre, Alfaro, provocó la escisión del partido blasquista al considerar que no se estaba respetando el ideario genuino de Blasco Ibáñez fundando Esquerra Valenciana, partido del que fue su secretario general.

Sin estudiar estas figuras no podíamos comprender correctamente todos estos datos y muchísimos más. Es por ello que en efecto me siento muy orgulloso de ser el biógrafo de Vicent Alfaro y del pintor Dubón, de haber recuperado con dignidad su memoria y de haber contribuido con esto en gran medida a atar muchos cabos sueltos del primer periodo democrático de nuestra historia en València, pero aún queda muchísimo por hacer, por recuperar, por sacar a luz, aún queda muchísimo por desempolvar y en la cuestión que a mí corresponde en relación al patrimonio artístico, y sin duda durante el desarrollo de esta Beca Vicente Blasco Ibáñez, haré todo lo posible para dar luz desde la perspectiva del diseño gráfico a muchísimos artistas que trabajaron para el escritor y con el que tuvieron relación y que siguen esperando a que alguien los saque del ostracismo.

Vicent Alfaro y Sigfrid Blasco en Mentón, Francia, en 1932.

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