Neus Ferri: “Vender que la identidad es una y que no es cambiante me parece un error” WAH WAH CLUB. VIERNES 15 DE MARZO

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La compositora alcoyana presentará “Canciones de amor al odio” (Maldito Records, 2019) el próximo viernes 15 de marzo en la Sala Wah Wah de València.

NEUS-FERRI-La-calma-promo Foto: Archivo. Ilustración: Agnès Ricart

Eres de Alcoi, una población con una tradición musical muy rica. ¿Cómo fue tu primer contacto con la música?
Mis hermanos escuchaban mucha música y muy variada y tocaban la guitarra, crecí con sus referentes y cantaba en la iglesia de niña. Quería ser bailarina y estudié en conservatorio muchos años, hasta que tuve que elegir y me quedé con la música. Me volvió realmente loca cuando entré en mi primer grupo a los 15 y sentí que era lo único que quería hacer en la vida.

Ya hace más de seis años que un programa de televisión tan visto como La Voz te puso en órbita. ¿Cómo recuerdas la experiencia? ¿Te dio vértigo formar parte de un engranaje tan complejo?
Me dio tanto vértigo que no me di cuenta de lo complejo que era hasta haber pasado mucho tiempo. Lo pasé fatal en algunos aspectos, como los nervios y el impacto en mi vida diaria, pero fue una experiencia brutal en la que conocí algunas partes de mí y el mundo de la televisión del que había pasado siempre. Recordar, la verdad es que recuerdo poco por la histeria, pero me suelo quedar con lo bueno y la lluvia de amor y confianza que recibí entonces no se me olvidará nunca, es como un tramo muy bestia de esta montaña rusa.

En La Voz te animaron a que presentaras tus propias composiciones. Imagino que esto resultaría determinante para que volvieras a confiar en una faceta que habías relegado a un segundo plano.
Realmente supuso un punto y aparte en mi vida gracias a Melendi, que me animó a mostrarle mis canciones, y yo, como soy una medusa, me dejé llevar. No había escrito en castellano hasta entonces, no sabía que era capaz ni creativa, no recordaba que empecé a componer a los 12 y que hacer canciones fue lo primero que quise. La verdad es que fui sin esperar nada y lo mejor que me pasó fue encontrar una parte de mí que había soltado por el camino. Igual es que me gusta encontrarle un sentido a todo, pero echando la vista atrás, todo esto ha supuesto darme permiso a mí misma para ser quien ya era.

Alguna vez has dicho tu identidad musical es bipolar. Tus gustos te han llevado a frecuentar ámbitos muy distintos: has cantado tanto jazz como heavy. Y el rock lánguido de Alanis Morissette o Cranberries figuran entre tus principales referentes. Parece que a las mujeres roqueras les ha faltado visibilidad, ¿se ha tendido a pensar que el rock es cosa de hombres?
No es que se haya tendido a pensar, es que ni siquiera mucha gente se plantea aún que no lo sea. Como si tuviésemos que pedir permiso, demostrando el doble mientras se nos mira peor por hacer lo mismo. Pasa en el rock y en toda la música, al igual que en el deporte o en la cocina. Las comparaciones, los titulares, que la excluyente etiqueta “rock femenino”, por ejemplo, exista… Tenemos mucho trabajo por delante, la primera yo, para reeducarnos conscientemente y que nuestras alumnas, sobrinas y todas las mujeres no pasen por lo mismo.

“Salvaje” es una canción que parece hablar de la ruptura de una relación amorosa llena de espinas. Sin embargo hablas del punto de inflexión que viviste tras dejar Warner Music, compañía con la que grabaste tu primer disco. Apostaste por el micromecenazgo para sacar adelante “Canciones de amor al odio”. ¿Qué ha significado para ti este paso? ¿De qué modo has vivido este proceso?
Escribí “Salvaje” la noche anterior a pedir a Warner que sacase mi disco de una vez (llevaba dos años grabado) o rompiesen nuestro contrato. La verdad es que no hicieron una cosa ni la otra, pero para mí fue decisivo el momento en que me atreví a pedirles la libertad. Estaba siendo muy frustrante artística y personalmente hasta que al fin sacaron “Aquí me tienes” en noviembre de 2017. “Canciones de amor al odio” estaba escrito y pensado para ser auto-editado aunque acabé encontrando en Maldito Records un apoyo sincero a mi trabajo. El crowdfunding me daba pavor, y quería enfrentarme a ello. Era la manera más sincera de compartirlo y el único modo económico que tenía de poder llevarlo a cabo, evitando que las canciones pasaran otra vez años en un cajón. La gente respondió tan alucinantemente, que no dejaré de darles las gracias, la campaña de Verkami la viví con un nudo en la garganta, me cuesta digerirlo. Varias canciones de este disco, como “Quieta” o “Me costó demasiado” también hacen referencia a este proceso de 5 años que me ha hecho reflexionar mucho.

Con “Canciones de amor al odio” propones un viaje a través de emociones que suelen verse como negativas (el apego, el miedo, la soledad, el deseo…) Tal vez, en estos tiempos dominados por un positivismo casi intransigente, el temor a las heridas hace que nos distanciemos de cosas que anhelamos. La tuya es una perspectiva decididamente a contracorriente.
No había pensado en ello de ese modo, aunque me va lo de llevar la contraria. Estoy harta de la gente que no habla, o de la que habla demasiado sin decir nada, de la falta de sinceridad, empatía y compasión entre nosotros cuando todos somos la misma mierda. Observarnos calladitos, escuchar activamente, no enfadarnos ni dramatizar y respetar que cada uno haga lo que le venga en gana. Nadie quiere sentir miedo, soledad, arrepentimiento… Pero oye, te va a pasar, así que mejor intentar que sirva de algo y compartirlo sin pudores. El postureo y la vulnerabilidad dan para mucho, caras de la misma moneda.

En algunas de las canciones da la impresión de que abogas por vivir las relaciones amorosas de otra forma, rompiendo con los roles tradicionales. ¿Crees que deberíamos tratar de reinventar nuestra forma de entender el amor?
Por supuesto, y tiene que ver con la respuesta anterior en parte, con la libertad, con quererse a uno mismo. Crecemos con Disney y el amor romántico y el machismo de serie, con el querer encajar, con el apego y el miedo… Al igual que de la muerte, hemos hecho del sexo y las emociones tabúes que son perjudiciales para vivir en paz. Ojalá darnos la vuelta.

¿Piensas que la industria musical tiende a asfixiar la creatividad de los artistas?
Hablar de la industria musical en general sería mentir por mi parte porque en realidad la conozco muy poco y solo puedo basarme en mi experiencia. El marketing dice que si tienes un “producto” concreto para un público concreto, será más fácil llegar a él, de ahí que en general busquemos etiquetarlo todo. Una de las cosas que más me han dicho en esos ámbitos es que “no sabemos cómo etiquetarte”. Encorsetar, marcar, poner a uno en un estante y que no pueda estar en otro es coartar la libertad de movimiento; vender o querer hacer ver que la identidad es una y que no es cambiante me parece un error y una mentira. La industria no es la música, así que me gusta pensar en ambas por separado. Hay talento y creatividad a cantidades ingentes, tengo una lista de artistas brutales que no me da el tiempo para escuchar y creo que el mundo digital lo está cambiando todo en gran parte para bien, así que ojalá nadie se sienta asfixiado a la hora de expresar lo que quiera como quiera. Vienen generaciones mucho más libres y que creen en sí mismas como quisiera haberlo hecho yo, así que me pongo en modo alumna a ver si se me pega algo y confío en que la industria tiene ojos y oídos para el talento.

Tus canciones suenan más roqueras y crudas. Y las letras resultan más directas. ¿Era tu intención entregar un trabajo más introspectivo y personal?
Mi intención es llegar algún día a hablar sin filtros, y eso implica dar menos vueltas en cuanto a todo. Estoy rascando para conocerme y creo que este disco es más introspectivo (soy una intensa). No he seguido ninguna pauta a la hora de escribir o componer las canciones y estoy contenta por haberme atrevido a ello. He pasado 18 años en locales tocando con gente maravillosa, y quería tener un sonido más real con el que me sintiera identificada. Tengo muchísimas ganas de tocarlo en directo porque lo voy a disfrutar muchísimo.

No te sientes identificada con la etiqueta “indie” pero sí te gusta definirte como independiente. ¿Por qué?
No me siento identificada cuando la gente habla de “indie” como un estilo musical, aunque tampoco me siento identificada totalmente con las etiquetas “pop”, “rock” u otras. Hago canciones y paso de definirme de un modo global porque no creo que nadie sea solo de un modo y me gusta hacer muchas cosas. Independiente soy desde hace mucho porque trabajo tirando del carro básicamente sola, con ayuda de amigas y la experiencia que puedo tener con los años que llevo en la música. Quisiera encontrar un equipo con el que trabajar en la misma dirección y dedicarme más a la música y menos a las gestiones que conlleva, pero de momento reina el modo “Juana Paloma” e intento sentirme satisfecha haciendo lo que puedo.