Novedades Carminha, para ti que eres joven

por | 18 noviembre 2014 | Cultura pop

Cada vez que veo Alta fidelidad, esa película referencial para cualquiera que ame la música pop, siempre me queda un cierto regusto amargo. Creo que la razón se esconde en esa asociación directa que se apunta entre la pasión por los discos y su entorno, con la inmadurez manifiesta de su protagonista; como si para alcanzar la plenitud como adulto debieras dejar de lado esa afición cultivada desde la adolescencia y centrarte en las cosas serias de la vida como el trabajo, la familia o los impuestos.

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Que el rock es de los jóvenes es un hecho tan consumado como que la generación anterior siempre recela de los nuevos sonidos; ya saben, “ese Elvis no está mal, pero no es Sinatra”. Está claro que es difícil que nada me vuelva a emocionar con la misma intensidad que cuando tenía 18 años y cada nuevo disco que escuchaba suponía abrirse a un nuevo mundo de ideas, sonidos y sensaciones; pero qué demonios, no quiero tener que escuchar jazz modal cuando sea viejo, solo porque es lo que debería hacer si algún día me convierto en una persona respetable. A la mierda con crecer, yo quiero seguir teniendo los oídos frescos, quiero bailar en los conciertos y emocionarme con tres acordes de guitarra.

Por ello, cuando los gallegos Novedades Carminha se cruzaron en mi camino, no pude evitar caer rendido a sus pies. No es que fueran los más originales del panorama, pero con su frescura y desparpajo representaban como pocos el descaro juvenil, el nihilismo y la urgencia que siempre han caracterizado los momentos más vibrantes de la historia del rock. Su sonido sucio y sencillo, sus letras directas e hilarantes que concentraban en dos minutos los grandes misterios de la existencia y sus melodías frenéticas e irresistibles, hacían que el garaje-punk-pop-rock de este trío de chavales te enganchara sin remisión; absorbiéndote el coco durante días.

Sin más pretensiones que la pura y dura diversión, Novedades Carminha han sabido empaparse de las enseñanzas del rock ’n’ roll cavernícola de Bo Diddley, la intensidad rítmica de los Sonics y la poética cachonda de Siniestro Total, dando como resultado una fantástica vuelta a los orígenes y recordándonos a todos por qué nos apasiona esto de la música pop. Comenzaron su andadura discográfica con el estupendo “Te Vas con Cualquiera” (Lixo Urbano, 2009), toda una declaración de intenciones que mostraba desde el comienzo sus mejores cartas; a saber, guitarras abrasadoras, melodías pegadizas, letras sencillas pero efectivas y el ardor juvenil del que está disfrutando con lo que hace. Encontramos auténticos hits instantáneos en temas como “No uso condón”, “Ensalada de ostias”, “Chulo, canalla y cumplidor” o en la misma “Te vas con cualquiera”. Dos años después repetirán fórmula y aciertos en “Jódete y Baila” (Lixo Urbano, 2011), álbum que les permitiría acceder a un mayor número de público y patearse los escenarios a lo largo y ancho de la península. Volvemos a encontrar auténticos temazos de digestión instantánea como “Amor rural”, “F.O.L.L.A.R.” y, sobre todo, “Pesetas”, una de las canciones más adictivas de los últimos años.

Ahora nos presentan “Juventud Infinita” (Ernie Producciones, 2014), un álbum en el que han sofisticado un tanto el sonido, apareciendo más limpios, también más formales, con un regusto más pop del que nos tenían acostumbrados; como si se hubieran empapado de los discos de Los Flechazos, pero sonando tan frescos y divertidos como siempre, algo que podremos comprobar en canciones como “Devórame otra vez”, “Capricho de Santiago” o “Quiero verte bailar”. En definitiva, música para los jóvenes de carné y de espíritu, que nos permitirá a unos cuantos jugar a ser Peter Pan durante una larga temporada.

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