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Pau Monteagudo (Corazones Eléctricos): “El ego es el cáncer de los grupos de rock”

por | 9 febrero 2017 | Entrevistas

Querida gentuza, tres años después de la desaparición de Uzzhuaïa, Pau Monteagudo vuelve a la carga con Corazones Eléctricos, grupo en el que además de cantar toca la guitarra, y para el que ha reclutado a dos ilustres veteranos de la escena rock valenciana como son Kako Navarro al bajo y Víctor Traves a la batería. Ante la inminente aparición de su álbum debut y el estreno de la banda en directo, charlamos con Pau y Kako para que nos pongan al día sobre esta nueva aventura.

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¿En qué momento surge la idea de Corazones Eléctricos?
Pau: En Uzzhuaïa componíamos entre todos, y aunque tocaba la acústica y metía algún piano, en realidad no era guitarrista, oficialmente no lo era. Sin embargo, yo tenía un montón de temas compuestos, y cuando lo dejamos vi que era el momento de montar una banda en la que probarme como guitarrista, que por otra parte ya había tocado antes de entrar en Uzzhuaïa. El siguiente paso era encontrar gente como Kako y Víctor que consiguieran sacar lo que tenía en la cabeza, y creo que lo hemos logrado, así que estoy muy contento con el resultado. Ahora queda el reto de llevarlo al directo, encima en formato trío, con lo que no hay ningún otro guitarrista que te apoye. Mola esa tensión, ese riesgo.
Kako: Es todo mucho más crudo siendo un trío, tienes que hacerlo de puta madre o a la mínima se te ve el cartón.

Pau, ¿por qué decides reclutar a Kako y a Víctor?
P: Kako y yo nos conocemos desde hace años. Recuerdo que teníamos una banda de tributo a Nirvana. Le dije que se subiera al carro, y ahí es cuando me di cuenta de su forma de trabajar. Lo que yo necesitaba era alguien que entendiera un poco esto y que tuviera una determinada forma de trabajar, y haciendo lo de Nirvana me di cuenta de que Kako es un tío muy comprometido y muy currante. Al fin y al cabo, un grupo es un 90% de curro, al margen de las canciones, yo quería alguien así y con Kako lo he encontrado. Por lo que respecta a Víctor, al principio estuvimos probando a varios baterías, haciendo versiones de Tom Petty, Raconteurs, Foo Fighters, o Stone Temple Pilots. Entonces llegó, tocó un bombo, caja y charles, y ya tuvimos claro que tenía que ser él. Es el mejor músico. El que más domina su instrumento, el que más recursos tiene. Y con esos tres miembros, ya nos pusimos a currar.

¿Cuáles serían las similitudes y diferencias en el plano musical respecto a Uzzhahïa?
P: Inevitablemente, la voz es la misma, pero por lo demás es algo que no te sabría decir conscientemente. Es como deshacer un puzle. Ahora tienes por un lado Corazones Eléctricos, y cuando saquemos el disco la gente lo comparará con Uzzhuaïa, eso es inevitable, y encontrará nexos, porque los hay. Con Capitán Booster y Sin Semilla (nueva banda de exmiembros de Uzzuahia) pasa lo mismo. Creo que el puzle se va abriendo, y cuando salgan todos los discos la gente entenderá lo que era en realidad Uzzhuaïa, porque en realidad éramos muy variados.

El proyecto se ha ido gestando durante prácticamente dos años, la mayor parte de ellos en el más absoluto secretismo. ¿A qué se ha debido esta decisión?
K: Cuando Pau me explicó el proyecto y me invitó a unirme a él, ambos nos dimos cuenta de que no queríamos hacer lo que hace un poco todo el mundo, que se juntan, hacen algo y en seguida lo sacan. Nosotros queríamos que en el momento de enseñar lo que teníamos fuera algo ya muy trabajado, lo más profesional posible, y eso requiere de esfuerzo y tiempo.
P: La paciencia es el mejor aliado que puede tener un músico. Es importante que la paciencia mande más que las ganas de salir.

Habéis contado con Manuel Tomás (Amaral, Niña Pastori, Revólver, etc…) para la grabación. ¿Cuál ha sido su principal aportación al sonido y a las canciones del álbum?
P: A Manolo yo lo conozco desde hace años, ha trabajado con Uzzhuaïa en varios discos. Cuando le comenté la idea de Corazones Eléctricos, él me dijo “adelante, estoy contigo”. Era innegociable que él estuviera. Sé el tipo de persona que es, cómo trabaja, cómo se trabaja con él, y cuáles son los resultados. Crea un ambiente muy distendido a la hora de grabar. Ha aportado todos sus conocimientos, y también mucha psicología, que es también un elemento importante cuando te metes a grabar con un ingeniero.
K: Y también mucha seguridad, porque grabamos doce canciones en directo en solo tres días, que es una barbaridad, y casi ni nos dimos cuenta. Luego solo hubo que regrabar alguna guitarra y voces, y ya estaba listo.

Las canciones del álbum forman un conjunto muy versátil, con muchos matices, abarcando una amplia gama de estilos dentro del rock. ¿Esa variedad se ha buscado de forma intencionada?
P: No me pongo filtros. Si creo que una canción esta guay y tiene algo que aportar, esa canción entra. No es que cada canción del disco sea de un rollo diferente, porque todas irían englobadas dentro del rock, con matices. Algunas tienen un rollo más árido o fronterizo, otras suenan más a Tom Petty, otras suenan más a rockabilly… El único filtro es que la canción me guste.

Pese a que las canciones son tuyas, es evidente el protagonismo por momentos de la base rítmica, con Kako ejerciendo por momentos a modo de guitarra rítmica, o con esos toques de batería al estilo Keith Moon de Víctor Kako, ¿os visteis con mucha libertad a la hora de añadir cambios a las canciones que llevaba Pau al local de ensayos?
K: Al principio sobre todo Pau nos pasaba temas que ya estaban muy cerrados, y la línea de bajo ya era la que era. Yo a veces aportaba o quitaba cosas de lo que había, pero siempre comentándoselo a Pau. La verdad es que mis sugerencias siempre se probaban, porque no era cuestión de a ver quién imponía su opinión, sino que siempre se buscaba qué era lo que pedía la canción. Si el cambio encajaba, adelante, y si no, no.
P: Yo quería abrir la posibilidad de que Kako y Víctor aportasen ideas. El ego es el cáncer de los grupos de rock por lo que quería que ellos también dejasen su impronta.

¿Creéis necesario un relevo generacional necesario dentro del rock and roll cantado en castellano?
P: No es que haga falta un relevo generacional, lo que hace falta es que la gente en este país lo haga en castellano. Creo que uno de los puntos fuertes de Uzzhuaïa era que cantábamos en castellano. El 80% de la música que yo escucho es anglosajona, pero se puede hacer perfectamente en castellano.
K: El problema es que tenemos algo endiosado todo el mundo anglosajón, y aquí en España también se lleva haciendo buen rock desde hace muchos años.

“Se hace viejo aquel que ya no aprende más”, cantas en una de las canciones. Pau, a lo largo de todo este tiempo en el negocio, ¿cuál ha sido la mayor enseñanza que has sacado?
P: Puede sonar a topicazo, pero he aprendido que como te quedes mucho rato pestañeando con los ojos cerrados, te quedas ahí. Hay jóvenes que sacan muy buenos discos, y tienes que estar en forma. También tienes que tener mucho compromiso con aquello que haces, pero con cabeza. Compromiso contigo mismo, y con la gente que te acompaña. Y no escribir canciones para nadie, porque luego no tienes ni idea de quién te va a escuchar.
K: Tienes que creer en lo que hagas, y que eso sea real, porque si es una impostura la gente te lo pilla enseguida. Si hay mucho postureo y luego no hay buenas canciones en las que sustentarlo, en cuanto la gente empieza a rascar se da cuenta de que no tienes nada que ofrecer.

La presentación del álbum tendrá lugar el próximo 18 de febrero en la sala 16 Toneladas de Valencia. ¿Cuándo podemos esperar su salida?
P: En breve, pero tampoco tenemos prisa. No es que yo no crea en la industria, pero tal y como está la industria actualmente, ¿para qué queremos tener nuestro disco en Carrefour? Tenemos la suerte de que nos va a llevar una gente de Madrid, Siete Pulgadas y Promosapiens, que trabajan muy bien. El disco estará en venta digital a partir de febrero, y luego de forma física a través de los conciertos o de la web. También podríamos trabajar a través de tiendas especializadas de música.

Para concluir, si cada uno de vosotros tuviera que definir el álbum con una sola palabra, ¿cuál sería?
P: Rock.
K. Cojonudo. Y si quieres algo más extenso, sería “el disco que siempre quise grabar”.

Fotos: Marcos Bañó

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