Segunda Persona, el hombre de las mil caras

por | 2 abril 2017 | Cultura pop

El romance de Jose Guerrero con la guitarra se inició tarde, casi de casualidad. No se diría, dada su dilatada y fértil carrera en esto de la música. Una travesía en la que vive simultaneamente varias encarnaciones, claros síntomas de una enfermedad melómana de múltiples aristas que lejos de hacernos pensar en una esquizofrenia sonora, delinean una misma sensibilidad que se manifiesta a través de texturas y velocidades diversas.

SEGUNDA-PERSONA-VALENCIA

En Zener, allá por 2002, coincidió con Nick Trampolino -actual compañero de fatigas en Cuello-, una primera tentativa que sorprendió por su arriesgado carácter experimental, bajo el influjo de la densidad post-rok de bandas como Mogwai. Por aquel entonces también formó parte de La Orquesta del Caballo Ganador (junto a los hermanos Junquera), en la que su gusto por los malabarismos sonoros se tradujo en improvisaciones lúdicas que bebían de los postulados del jazz. Rastrejo, que sigue en activo -Guerrero no es un hombre que acostumbre a matar a sus criaturas-, sirve para que saque de la buhardilla sintetizadores, teclados y aparatos raros con los que no suele jugar en sus otros proyectos.

Formó Betunizer en 2008, junto a Pablo Peiró y Marcos Junquera. Es la banda que le ha dado más visibilidad: declina hacia el estruendo propio del hardcore su querencia por la improvisación, sin desestimar los latidos electrónicos y la urgencia del baile. Como si este ritmo estajanovista no fuera suficiente, con su bajo contribuye a crear los hechizos hipnóticos de Jupiter Lion. Pero si queremos escuchar su voz dibujando melodías -algo que no resulta fácil en Betunizer-, tendremos que adentrarnos en el cancionero de Cuello, en el que desestima esa inclinación a lo agorero y sombrío que a muchos parece imponer la inspiración para lanzarse al lado más luminoso, sin por ello apagar ese pellizco inquieto y salvaje que recorre su discurso.

Justamente, de las canciones más tranquilas de Cuello, aquellas que quedaban fuera del repertorio, nace Segunda Persona, una nueva cara de este poliedro musical en continua expansión y que ya cuenta con dos álbumes, Faro sencillo y Torneo en mi casa. Solo ante el peligro desgrana un repertorio en el que letras introspectivas se engarzan en melodías solares, venciendo la tentación folk, manteniendo en su desnudez el pálpito enérgico que le caracteriza. Sin duda alguna, uno de los grandes compositores valencianos de la última década y algunas de las bandas más destacadas de la música valenciana del último lustro.

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