Supersuckers, empieza la juerga

por | 17 septiembre 2014 | Cultura pop

Para aquellos que, como a un servidor, les corre el rock & roll por las venas, el verano suele resultar una época de especial hastío; el calor sofocante, la imperecedera arena de la playa, los cócteles de colores y los festivales llenos de guiris borrachos, suponen unos insulsos sustitutos del encanto embriagador de esas salas que alegran nuestras vidas el resto del año. Así pues, alegrémonos de que septiembre ya esté aquí y nos traiga a los grandísimos Supersuckers para que se nos borre de un plumazo cualquier atisbo de depresión postvacacional.

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La banda de Eddie Spaghetti lleva más de 25 años regalándonos pildorazos guitarreros de la más alta alcurnia, componiendo una carrera discográfica que, sin dejar de pisar nunca el acelerador a fondo, ha sabido balancearse con estilo entre diferentes géneros musicales manteniendo unos estándares de calidad que serían la envidia de cualquier grupo de su generación. En sus salvajes inicios en Seattle, allá por el ya lejano 1988, Supersuckers llamaron rápidamente la atención gracias a unas hiper-vitaminadas canciones en clave de punk cavernícola que destilaban diversión y potencia, distanciándoles de la explosión grunge que por aquel entonces había empezado a dominar el planeta. Así editaron los discos The Smoke Of Hell (Sub Pop, 1992) y La Mano Cornuda (Sub Pop, 1994), ambos fantásticos y que les granjearon una numerosa legión de fans adictos a la energía que destilaban unas canciones llenas de desparpajo e intensidad. Muchos de estos seguidores quedarían desconcertados cuando la banda publicó Must’ve Been High (Sub Pop, 1997), un álbum de marcado acento country, en el que las canciones se llenan de una viciada atmósfera que traslada al oyente a los más insanos ambientes de la América profunda. Es un disco de exquisita factura que transita entre la melancolía y la gamberrada, embriagado por un sentimiento cowpunk de marcada personalidad.

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Dos años más tarde, los Supersuckers darían otro salto mortal en su discografía con la edición del sensacional The Evil Powers Of Rock ‘n’ Roll (Koch, 1999), en el cual volvían a cambiar de tercio sonoro para adentrarse en territorios cercanos al hard rock. A medio camino de la fiereza de Thin Lizzy y la sensibilidad melódica de Cheap Trick, los de Tucson se destaparon un un LP de empaque contundente, con unas bases rítmicas demoledoras y unos riffs guitarreros frenéticos y aguerridos, todo ello para conformar el manual perfecto de lo que deber ser el rock áspero y crudo, amén de uno de los mejores discos de los 90. Sus siguientes referencias discográficas, Motherfuckers Be Trippin’ (Mid-fi, 2003) y Get It Together (Mid-fi, 2008), seguirán la senda marcada por su obra magna, sin alcanzar aquellas cotas de excelencia, pero manteniendo muy alto el listón; con temas que igualaban la energía y la diversión que siempre les ha caracterizado, pero que adolecían de una producción demasiado limpia, lo que les hacía perder un cierto empuje.
Ahora vuelven a la carretera para presentar su último lanzamiento, Get The Hell (SPV Records, 2014), con el que retoman en cierto modo sus raíces punk rock gracias a unas canciones ágiles y adictivas, llenas de estribillos pegadizos y rocosas descargas eléctricas. Puro 100% Supersuckers; tan macarras como siempre aunque tal vez más sabios, permitiéndose incluso una curiosa versión del “Never let me down again”, original de Depeche Mode, convirtiéndola en un trallazo rock de alto octanaje. En definitiva, un regreso por la puerta grande de una de las bandas más cañeras de los últimos 20 años y que tendremos la oportunidad de contemplar en directo el próximo día 25 en Loco Club con una cerveza fría en la mano, como debe ser. Preparaos, que ahora empieza lo bueno.

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