The Doors, un fuego encendido medio siglo

por | 10 noviembre 2015 | Cultura pop

Como probable síntoma del estado del rock en nuestro país, el 50 aniversario del encuentro entre Ray Manzarek y Jim Morrison en las playas de Venice (California), en aquel verano de 1965, que dio lugar al nacimiento de uno de los grupos más importantes de la historia, ha pasado casi desapercibido.

50-ANIVERSARIO-THE-DOORS

Cuando Jim Morrison leyó la letra de “Moonlight Drive” a Ray Manzarek, el rock dio un gran paso, en unos años en lo que esto era habitual gracias a genios como McCartney, Lennon o Bob Dylan. Con la incorporación del guitarra Robby Krieger, y su inseparable Gibson LG, que tocaba con los dedos haciendo gala a su formación musical con guitarra española, y John Densmore como batería más que resolutivo, empezaba una de las mayores epopeyas musicales del rock.

La configuración del grupo, sin bajo, que sustituía Manzarek tocando un órgano Fender Rhodes Piano Bass, mostraba una originalidad en el sonido que en nada se parecía a lo existente. Basaban sus canciones en una combinación de influencias del blues, del rock and roll primitivo, pero también de otros géneros, como el jazz. Todo ello, aderezado por una de las mejores voces de la historia del rock, la de Jim Morrison, cuya personalidad provocadora en el escenario, se complementaba con unas letras que reflejaban todo el universo que el rock había provocado en la juventud de los 60: libertad, emancipación, revolución sexual, consumo de drogas y una conciencia política que en los EEUU estaba estrechamente unida a la lucha por los Derechos Civiles de l@s afroamerican@s, así como el rechazo a la guerra en Vietnam.

Desde su primer elepé, que llevaba el nombre del grupo, The Doors no pasaron desapercibidos. Algunos de los temas esenciales de su repertorio se encuentra en este álbum, como “Break on Trough” o “Light my fire” y, cómo no, la enigmática “The End”, poema musical con su famosa estrofa de homenaje a Edipo. Una canción que tiene toda la fuerza para admirar a cuatro impresionantes músicos interpretando un universo de sonidos inexplorado hasta ese momento.

Los tres siguientes álbumes del grupo, Strange Days (1967), Waiting for the Sun (1968) y The Soft Parade (1969) confirman que The Doors no eran una banda de rock psicodélico o progresivo al uso, sino que mezclaban melodías de una belleza increíble o altamente inquietantes. Canciones como “Love Me Two Times”, “People Are Strange” “Hello, I Love You” o “Touch Me” son una buena prueba de ello, al igual que “The Unknown Soldier” canción pacifista con fusilamiento de Morrison incluido en el vídeo de la canción.

Con sus últimos álbumes, Morrison Hotel (1970) y L.A. Woman (1971), The Doors realizan el mismo viaje que otros grupos ya habían hecho a finales de los 60. Vuelven sobre sus pasos con temas sustentados en el mejor blues y rock and roll, alejándose de la sofisticación que había presidido los últimos años. Son dos elepés que recuerdan lo que para The Beatles y Rolling Stones supusieron “Abbey Road” y “Let it Bleed”. Las extraordinarias Roadhouse Blues y L.A. Woman así lo confirman.

La banda no pudo sobrevivir a la muerte de Jim Morrison en París. Ignorados por el punk, fueron recuperados brevemente por la escena postpunk gracias a grupos como Echo & The Bunnymen. Ahora que la actualidad dura minutos y que cualquier influencia parece remontarse como máximo a un lustro, es un buen momento para viajar en el tiempo y sumergirse en los temas de este gran grupo, descubriendo que lo uno cree más moderno es lo más antiguo en realidad.

https://www.youtube.com/watch?v=DdtGDRbYoFA

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