The Meanies: cuando tres minutos son demasiados

por | 23 mayo 2016 | Reportajes

Es prácticamente un lugar común afirmar que la repercusión popular de The Meanies quedó ahogada por la marea grunge de la primera mitad de los 90. Pero es una tesis que no anda nada desencaminada.

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Quizá si hubieran despuntado un poco antes, en la segunda mitad de los 80 (en paralelo a sus paisanos The Hoodoo Gurus, o sintonizando con el revival garage rock de The Fuzztones o The Cynics), las cosas les hubieran ido razonablemente mejor. Pero su debut largo data de 1992. Unos tiempos en los que los focos mediáticos ya estaban polarizados en torno a las rocosas andanadas sónicas del noroeste norteamericano -por un lado- y a la efervescencia melódica de lo que era el brit pop en ciernes -por el otro-. Y tampoco estaban en California en 1994. Con lo que propuestas como la suya quedaron arrumbadas al segundo plano y al consumo de minorías. Más o menos como The Posies en su particular negociado, vaya.

Hablar de ellos es hacerlo de una forma muy australiana de entender el rock: la herencia melódica de los Ramones (notoria hasta en su forma de bautizarse, con cada uno de sus miembros utilizando el apellido Meanie), y la fiereza de ese sonido agreste que siempre ha sido santo y seña de las bandas de la isla, filtrando a su manera algunos de los preceptos del garage y la psicodelia en canciones que apenas necesitaban tres minutos para plasmarse. The Meanies surgieron a rebufo de paisanos algo más veteranos, como Lime Spiders, Celibate Rifles o Cosmic Psychos.

Y de hecho, reconocen que el retorno de estos últimos ha sido uno de los detonantes para su vuelta al estudio. Pero ellos prefieren no concederse demasiada importancia a sí mismos en cada entrevista, aunque su discografía fuera un eslabón que permitía trazar cierta línea de continuidad entre los precursores australianos de la generación punk, como The Saints o Radio Birdman, y algunas de las actuales bestias pardas de las antípodas, como Slug Guts, Deputy Dipshit o Blank Realm.

El álbum que editaron a finales del año pasado, It`s Not Me, It`s You (Poison City Records, 2015), podría haber sido fechado en 1996 sin que nadie se apercibiera de los 20 años transcurridos. Como la continuación lógica de la discografía que despacharon hasta el 95. Y eso es precisamente lo mejor que se puede decir de ellos, que mantengan intactas las propiedades que dieron forma a su discurso.

Nadie podrá llamarse a engaño en la larga gira española que afrontan a lo largo de todo el mes de mayo e incluso parte de junio, en compañía de sus compatriotas Money For Rope en algunas de sus fechas, y que les acercará el 26 de mayo a la sala Wah Wah de Valencia. En su universo particular, tres minutos son más que suficientes para expresar todo lo que necesitan decir.

 

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