Poco le ha durado el descanso a Ramón Rodríguez bajo su más célebre álter ego, The New Raemon. Apenas doce meses después de su anunciada despedida indefinida, el de Cabrils es el protagonista de una de las mejores noticias que se le podía dar al panorama musical nacional y a sus incontables seguidores.
No solo vuelve a los escenarios con una gira que arrancará en septiembre, sino que lo hará con nuevo disco. El trabajo estimado para principios de 2015 llevará el nombre de Oh, Rompehielos y será editado bajo el sello BCore siguiendo la costumbre de apostar por la música de Rodríguez.
Después de presentar Tinieblas, Por Fin (Marxophone, 2012), el parón que sucedió al músico de infinitas facetas no fue sinónimo de inactividad ni mucho menos. Personificando aquello de que la cabra siempre tira al monte, el autor de himnos como “La cafetera” ha invertido estos dos años en rescatar a Madee, su grupo de siempre, para celebrar el décimo aniversario de aquel ilustre Orion’s Belt (2004) y para soplar las velas grabando un 7”, Age Of Ruin (BCore, 2014) que incluía una cara B, “Longitude loves latitude”. No contento con ese regalo, ha tenido tiempo para crear Convergència i Unió, el proyecto que comparte con su íntima María Rodés y Martí Sales, poner la banda sonora a la obra de teatro “La Pols” de Llátzer Garcia, presentar un cómic incluso supervisar la producción del que será el próximo disco de Manos de Topo. Casi nada.
El nuevo trabajo del catalán también supone la vuelta a la que nunca ha dejado de ser su casa discográfica. No solo BCore serán los encargados de la edición de lo último de Rodríguez sino que además reeditarán su aclamado debut, A Propósito De Garfunkel (BCore, 2008). Una pieza soñada por coleccionistas en formato vinilo que incluirá un CD titulado Bocetos para Garfunkel con temas de las que fueron las primeras maquetas que se hicieron previas a la grabación, siendo alguna de ellas totalmente inéditas.
La experiencia es un grado y la barba más conocida del panorama en castellano lo sabe y de sobra. Rodríguez no tiene límites ni fecha de caducidad y lo que algunos puedan tachar de vuelta redundante, otros la aplauden y esperan con ganas el retorno de unas composiciones mágicas y el recuerdo del resto de himnos ensalzados.
Foto: Alba Lajarín











